El hogar visto como una empresa. ¿Te apuntás?

Hay una tendencia internacional que busca adaptar en los hogares los mismos estándares que a una empresa, de modo que se puedan optimizar los recursos. Conocé más aquí y reducí los gastos en tu casa.

los centavos

Gisella Canales Ewest.

La casa es sin duda nuestra principal fuente de gastos: la comida, la limpieza, mantenimiento, los niños (si los hubiera) y un sinnúmero de etcétera. Entonces, seguramente muchas veces te has preguntado cómo reducir los gastos en el hogar y hoy te propongo cambiar la forma en que lo ves para lograrlo: empezá a ver tu casa como una empresa.

Sí, así como leíste: hay una tendencia internacional, con mucha fuerza en países como España, en los que se intenta adaptar en los hogares los mismos estándares que a una empresa, de modo que se puedan optimizar los recursos.

¿Cómo funciona esto? Aplicando en tu casa los mismos principios que en un negocio: reducir costos, aumentar los ingresos, cumplir metas, todo ello a través de la planificación y el control. Te detallo:

El presupuesto. ¿Cuántas empresas exitosas (sin importar el tamaño) funcionan sin un presupuesto? Pues si en tu casa no lo hay, no esperés que todo marche bien. El presupuesto de la casa debe ser tu guía y para efectos prácticos de revisión podés hacerlo inicialmente cada semana, dividiendo el mes en cuatro minipresupuestos. ¿Por qué así?

Porque te será más fácil detectar pérdidas en áreas muy importantes (por ejemplo la comida).

Si hacés un presupuesto que se desvía frecuentemente no te alarmés, es bastante normal que ocurra, pero se le debe dar seguimiento e ir corrigiéndolo: identificar en qué tipo de gastos se dan esas desviaciones y así tomar medidas.

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Adquisiciones e inventario. Tal como lo hacen las empresas, cuando hagás compras debés tomarte el tiempo para cotizar y comparar precios, de modo que gastés lo menos posible. Si tenés personas que te ayudan con las labores del hogar, no confiés a ciegas las compras a terceros (recordá qué pasa con lo que no nos cuesta…), tomá el tiempo necesario para ver cuánto cuesta cada cosa y así llevar un buen control.

Si no tenés mucho tiempo para ir personalmente a hacer las compras, capacitá a la persona encargada en este tema sobre el que debe ser el objetivo común: ahorrar. Revisá las facturas siempre y no olvidés la amiga de toda la vida para controlar gastos: la lista de compras.

Aquí hay un punto importante que no se nos puede olvidar JAMÁS: y es revisar con frecuencia el inventario de productos de la cocina, para evitar pérdidas por caducidad o comprar dos veces el mismo.

Gestión del talento humano. La clave de una empresa exitosa son las personas que la integran; se pueden llevar bien las cuentas pero si no se gestiona adecuadamente a la gente, no iremos a ningún lado. ¿Cómo se aplica esto en la casa? Primero revisando las tareas y funciones de cada una de las personas que ahí viven. Ver si hay un balance. Si no lo hay, es momento de distribuir tareas y responsabilidades, asignando absolutamente todo (especialmente si no hay alguien que supervise el hogar todo el tiempo); desde llevar el control de las fechas de pago de las cuentas, hasta asignar quién limpiará qué, quién se encarga de las mascotas, quién de hacer el inventario antes de las compras, quién irá a hacer esos pagos, entre otros.

En caso que en tu hogar haya personas a cargo de la limpieza, niñeras, conductores, jardineros (he visto casas con tres o más personas trabajando), revisá si esa inversión en salarios es rentable. Quizás en vez de alguien de tiempo completo puede ser de medio tiempo, o bien con algunas frecuencias a la semana, o bien una sola persona podría hacer lo que actualmente hacen dos y, especialmente: no tengás miedo de asignar tareas a tus hijos.

Mantenimiento y reparaciones. En las empresas esta es una parte esencial, pues nos evitan situaciones apremiantes que podrían llevarnos a gastar más dinero. Lo ideal es revisar periódicamente el funcionamiento de los aparatos más necesarios en el hogar y darles el mantenimiento preventivo, o en caso que muestre algún desperfecto, atenderlo de inmediato. No dejés pasar tiempo o terminarás quedándote sin el artefacto por una buena temporada, o peor aún: corriendo de “emergencia” a sacar uno al crédito en una casa comercial.

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Fijarse metas. Al igual que cualquier negocio, en el hogar hay que plantearse objetivos, los cuales deben ser medibles. Desde fijarse un monto de ahorro para las vacaciones soñadas, reducir gastos de modo que se pueda costear un seguro para la vivienda o para los enseres, de modo que estén protegidos en caso de robos, tener a fin de año suficiente dinero para costear el regreso a clases, hacer una mejora en la infraestructura, empezar a generar ingresos desde la casa con un pequeño negocio… son muchas las opciones y cada hogar define cuál será su meta anual, pero garanticen ponerse una y trabajar todos para lograrlo.

Adicionalmente, conforme se vaya encaminando su casa hacia la buena organización financiera, identificá en qué se está gastando de más y plantéense metas de reducción de gastos.

No importa si el hogar es monoparental, biparental o si todos aportan por igual: todos los hogares pueden optimizar sus recursos si se planea, se organiza y se miden los resultados. ¿Te animás a convertirte en gerente de tu casa?

(*)Autora del blog de finanzas
personales Dele Peso a sus Pesos.
gisella@delepesoasuspesos.com