¿Falló Trump?

Conforme lo que prometió Trump, el ejecutivo presentó una serie de decretos y leyes al legislativo (Congreso), para su aprobación y este no ha querido aprobar prácticamente nada. Entonces, ¿quién falló en los primeros 100 días?.

Cartas al Director, farsas electorales

Todos los medios de comunicación y articulistas de periódicos hablan del fracaso de los primeros 100 días de la administración Trump. Da pena seguir viendo la parcialización contra el nuevo presidente y olvidar que las expresiones públicas de toda índole deben tratar de ser objetivas para que aporten a los distintos criterios de las personas.

Conforme lo que prometió Trump, el ejecutivo presentó una serie de decretos y leyes al legislativo (Congreso), para su aprobación y este no ha querido aprobar prácticamente nada. Entonces, ¿quién falló en los primeros 100 días? Pareciera que todo el mundo espera que el presidente de los Estados Unidos (EE. UU.) actué como los dictadores de turno y se olvidan que, en las democracias, el equipo de gobierno se compone de tres poderes: ejecutivo, legislativo y judicial. Si no hay trabajo en equipo no hay gobierno que funcione y hay que juzgar los trabajos de cada órgano indistintamente para poder decir quién falló.

En estos 100 días la pelota ha estado en la cancha del legislativo y no han podido ni querido responder a las medidas del nuevo “gerente” (presidente) electo por los “accionistas” (pueblo), quienes esperan se les cumplan las promesas por las cuales votaron. Entonces, ¿qué quiere el legislativo? Parecen querer desconocer al nuevo jefe de ejecutivo como si ellos son los amos del pueblo. Precisamente esa actitud de menosprecio al pueblo es lo que ha hecho que los vean como un “establishment” corrupto.

Pena da que ambos partidos se entiendan mejor entre ellos que con el Ejecutivo. Por el orgullo de sentirse derrotados ante y por el pueblo, tanto demócratas como republicanos, no han querido darle ni el beneficio de la duda para poner en práctica sus promesas por las cuales fue electo. Verdaderamente vergonzoso.

Con la administración anterior todos, demócratas y republicanos, por afinidad o por “mea culpa” con la gente de color, permitieron mano libre que ha llevado al país a la quiebra, con tratados que no son ganar-ganar, con permisivismos cobardes ante el terrorismo internacional y con indulgentes concesiones sociales con plata ajena, la de los contribuyentes, que han triplicado el déficit presupuestario de los EE. UU. Pregunto: ¿por qué, así como quieren medir resultados en los primeros cien días de administración, por qué no miden los resultados de la gestión al final del mandato del saliente Ejecutivo? El pueblo lo hace con votos pero ante una administración desastrosa debiera haber juicio legal contra el administrador saliente, pero ninguno de los dos partidos lo hace y escapan a la ley impunemente ¡…porque ellos son la ley!

Por último no quiero dejar de puntualizar, aclarando, que el debatido muro de la frontera sur no es, ni idea de Trump, ni idea original. Tanto los presidentes inmediatos anteriores de EE. UU. como en muchas partes del mundo han tenido que recurrir a muros, bardas, cercas o como quieran llamarlas para que ayuden al control migratorio ilegal. Todo país tiene derecho a ello y ejercen ese derecho. No hay un solo país que no sea estricto con la inmigración ilegal, solo se ha visto en EE. UU., donde por corrupción e intereses de grupos antiamericanos están socavando los principios de legalidad y justicia de la nación.

No nos olvidemos que toda migración nace de la necesidad de buscar una vida mejor y somos los ciudadanos y gobiernos de cada país quienes debemos procurar el mejor desarrollo para la prosperidad de nuestros pueblos y así evitar el dolor y la separación de las familias que integran la patria.

El autor es empresario.

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