Donald Trump amenaza al exdirector del FBI para que guarde silencio

La advertencia presidencial profundiza la crisis por las versiones desencontradas y contradictorias sobre cómo y por qué ocurrió el despido de James Comey.

Trump provocó el martes un verdadero terremoto político al despedir a Comey alegando insatisfacción por la forma en que condujo una investigación. LA PRENSA/EFE

El presidente Donald Trump dio este viernes una nueva vuelta de tuerca a la tensión política en Estados Unidos al advertir a James Comey, a quien destituyó sorpresivamente de la dirección del FBI, que no haga revelaciones a la prensa.

«¡Más le vale a Comey que no haya ‘cintas’ de nuestras conversaciones, antes que él empiece a (realizar) filtraciones a la prensa!», escribió este viernes el mandatario en su cuenta oficial de Twitter.

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El mensaje, un claro llamado a Comey a que se mantenga en silencio, sugiere que la Casa Blanca efectivamente posee grabaciones de las conversaciones de Trump con el exjefe de la policía federal y que podría usarlas —en caso lo considere necesario— para mantener su versión de los hechos.

Crisis política

El mensaje presidencial con la velada advertencia a un exsubordinado se conoció en momentos en que se profundiza la crisis por las versiones desencontradas y contradictorias sobre cómo y por qué ocurrió el despido de Comey.

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El martes la Casa Blanca divulgó una copia de la brutal carta con que Trump comunicó a Comey su despido inmediato del cargo de director del FBI, alegando que aceptó la recomendación del fiscal general y del fiscal general adjunto.

A partir de ese momento, diversas fuentes de la Casa Blanca se vieron empantanadas en una secuencia de declaraciones contradictorias sobre las causas del despido o incluso en qué momento la decisión fue tomada.

Narrativa caótica

La Casa Blanca informó que la decisión de despedir a Comey se debió a la insatisfacción por la forma en que condujo una investigación sobre los correos electrónicos de la exsecretaria de Estado, Hillary Clinton, adversaria de Trump en las elecciones de 2016.

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Sin embargo, Comey también conducía una de las investigaciones sobre una eventual colusión entre autoridades rusas y el comité de campaña de Trump para denigrar la imagen de Clinton e incidir en el resultado de las elecciones.

En ese contexto, el propio Trump arrojó más combustible a las llamas al admitir en una entrevista que llegó a preguntar a Comey si él era objeto de investigaciones por las alegaciones sobre la influencia rusa.

Tráfico de influencias

El protocolo estadounidense determina que el presidente no puede conversar con el director del FBI o cualquier otra agencia sobre una investigación que involucre al propio mandatario, para evitar tráfico de influencias.

Sin embargo, Trump afirmó que Comey le informó tres veces (una vez durante una «excelente cena» y otras dos veces por teléfono) que no era objeto de investigación, detalle que Comey por ahora no ha negado ni confirmado.

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Además, en esa entrevista, Trump aseguró que cuando el fiscal general adjunto presentó sus alegatos para el despido de Comey, él ya había tomado la decisión de despedirlo. Apenas un día antes, el vicepresidente Mike Pence había dicho exactamente lo contrario, que Trump esperó la recomendación de la fiscalía antes de tomar una decisión.

Silencio general

En tanto, Comey es ahora el hombre que todos quieren escuchar, a pesar de las amenazas de Trump para que se mantenga en silencio. El exdirector del FBI fue invitado a una audiencia en el Senado el próximo martes, aunque si acepta la invitación hablará en una sesión a puertas cerradas.

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En la víspera, el director adjunto del FBI, Andrew McCabe, dijo a senadores que Comey gozaba y aún goza de «amplio apoyo» entre los agentes, pero adelantó que su despido no interrumpe la investigación en marcha sobre la alegada injerencia rusa.

Los máximos dirigentes del Partido Demócrata en las dos cámaras del Congreso han pedido la designación de un fiscal especial para investigar el caso, aunque por el momento la mayoría republicana ha bloqueado esa posibilidad.