El Café de las Sonrisas

Café de las Sonrisas fue creado hace cinco años por el español Antonio Prieto para dar oportunidad de trabajo y superación a las personas con limitaciones auditivas.

café de las sonrisas

Oportunidad laboral a personas sordas que han demostrado deseo de superación, responsabilidad y destreza han sido la razón de ser del Café de las Sonrisas. LA PRENSA/L.VARGAS

Desde muy temprano se ve el movimiento en los amplios corredores de la casona estilo colonial, donde funciona el comedor más innovador de Granada, a solo media cuadra de la iglesia La Merced, sobre calle la real Xalteva. Un joven moreno de baja estatura, con una hermosa sonrisa, te recibe e invita a escoger en el peculiar menú. ¿Qué hace especial y diferente a este lugar?, además de la bicicleta licuadora, baños con más de 200 papeles higiénicos en las paredes y una gigantesca hamaca, el lenguaje de señas es predominante porque los meseros son sordos.

Rodolfo Sánchez es uno de los meseros que lleva cinco años haciendo ese trabajo. Muestra el menú y espera que con señas y señalando los dibujos del platillo se le indique el pedido.

Antonio Prieto, conocido como Tío Antonio, fundador del café, comentó que “nacimos como una empresa con responsabilidad social y no como un centro de beneficencia. La idea es dar oportunidad laboral a personas sordas, que han demostrado mucho deseo de superación y sobre todo mucha responsabilidad y destreza”.

Café de las Sonrisas fue creado hace cinco años por el español Antonio Prieto para dar oportunidad de trabajo y superación a las personas con limitaciones auditivas. El objetivo también fue mostrar al mundo sus capacidades y sobre todo su dignidad.

Ha sido inspiración para algunos visitantes que han querido replicar la idea en sus países de origen, explicó Prieto.

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El menú está graficado para que el cliente entienda el lenguaje de señas, pues los meseros son sordos. También se planea incluir el método Braille, para los visitantes ciegos. LA PRENSA/ LUCIA VARGAS

Ejemplo a seguir

Estadounidenses, europeos, chinos, centroamericanos y de otros lugares llegan al lugar y se enamoran de la idea porque está impregnada de humanismo y respeto a estas personas.

“En México, otra persona que nos conoció por internet, inspirada abrió un café igual a este llamado el Gato Sordo; en Argentina, también hay otro sitio igual y se ha planeado abrir otro café en Colombia”, explica Prieto, quien se emociona al contar que en Granada, Nicaragua, hay un sitio que motivó a otras personas para apostar a esta mano de obra que es muy calificada.

“Estamos sorprendiendo al mundo de alguna manera, porque además queremos dar un impacto positivo de Nicaragua que anule la imagen de pobreza”, dijo Prieto. Agregó que han aprendido sobre los errores cometidos al inicio, para mejorar el servicio y el acercamiento con el cliente.

 

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jóvenes, todos sordos, integran la cocina y se encargan de la atención al cliente en Café de las Sonrisas. Otro sueño de este equipo es hacer realidad una panadería. Para fin de año se espera esté funcionando con la dirección de un panadero español que ofrecerá una capacitación a los muchachos.

 

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Las bicicletas licuadora se encuentran en el Café de las Sonrisas. Permite preparar un jugo de frutas a puro pedal. LA PRENSA/L.VARGAS

Testimonios de vida

Irma Urbina, de 23 años y Rodolfo Sánchez, de 24 años, trabajan como meseros en el Café de las Sonrisas. Ambos tienen discapacidad auditiva y ahí se conocieron, se casaron hace cuatro años y ahora tienen un niño de 2 años.

Dicen sentirse muy bien trabajando como meseros y aseguran que se sienten realizados por las oportunidades que han tenido en este lugar. Sus historias son parecidas porque estudiaron primaria y se mantenían en sus casas ayudando en el hogar. Irma estudió hasta quinto grado en la escuela San Vicente de Paul, del barrio La Sabaneta.

“Vine aquí hace seis años, porque Tío Antonio ayudaba en la escuela y me dio la oportunidad de venir a aprender a hacer hamacas, luego surgió el café, antes me daba pena, pero ahora estoy muy contenta con mi trabajo”, manifestó Irma a través del intérprete Marcos Gaitán.

Rodolfo, por su parte, dijo que hace nueve años llegó al taller de las hamacas para aprender este oficio y al abrir el café incursionó como mesero, trabajo que dice gustarle mucho porque le ha abierto muchas puertas. “Aquí conocí a Irma y nos casamos”, expresó con el lenguaje de señas.

En el Café de las Sonrisas también conocimos la historia de Roberto Arévalo, con discapacidad auditiva, un joven de 34 años, habitante de Villa Sandino, quien es el encargado de las compras en el café y de realizar los batidos de frutas.

Se mostró muy contento con lo que hace y dijo que en diciembre se casa con su novia Rosa, quien trabaja como cocinera en Granada, pero es originaria de Jinotega, donde se realizará la boda.

Marcos Gaitán, de 23 años, es el intérprete del centro, quien aprendió a comunicarse por señas con sus compañeros sordos. Dijo que llegó al taller de las hamacas hace siete años y ahora dedica tiempo al café y al taller. Comentó que actualmente estudia segundo año de Psicología.

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Gallo pinto, panqueques, café y otras recetas a lo nica se puede pedir en el Café de las Sonrisas, que fue creado hace cinco años por el español Antonio Prieto. LA PRENSA/L.VARGAS

Novedades

Café de las Sonrisas es parte del proyecto social Tío Antonio, que nace en Granada hace una década, con un taller donde se elaboran hamacas, donde laboran 18 personas , entre ellos algunos sordos. Hay un no vidente. En este momento se inicia el proyecto Banco de Plástico, con el que se pretende colectar todas las bolsas plásticas posibles para aportar al medioambiente de la ciudad.

Antonio Prieto dijo que han comenzado a recibir bolsas a través de niños de edad escolar que a cambio reciben ropa y algunos implementos deportivos. Están elaborando una enorme hamaca a base de bolsas. “Tiene 14 metros de largo ahora, pero queremos inaugurarla cuando cubra la calle desde nuestro centro hasta la Catedral (casi tres cuadras)”, dijo Prieto.
Entre otros atractivos del local está la Hamaca Gigante, que mide siete metros de largo y 1.80 metros de ancho.

Nació el amor

Antonio Prieto, conocido como Tío Antonio y fundador del Café de las Sonrisas, comentó que el amor ha nacido en este lugar. “Hay dos jóvenes sordos que aquí se conocieron y ahora son pareja, y ya han procreado a su primer hijo. El tener un trabajo y una vida económicamente activa los ha motivado a formar una familia, que al igual que todo el mundo tienen derecho. Mi hijo incluso se casó con la cocinera del café que es sorda y ya me dieron una nieta”, citó Prieto.