Desempleo en América Latina apunta al alza en 2017

Cepal y la OIT advierten que el empleo como “llave maestra” para combatir pobreza y desigualdad sigue frenado

Desempleo en Nicaragua

En 2016, trece países experimentaron un aumento en el desempleo urbano, mientras que ocho registraron una caída o se mantuvieron sin variación. LA PRENSA/ARCHIVO

El desempleo urbano en América Latina y el Caribe aumentará este año al 9.2 por ciento debido a la debilidad del mercado laboral, según las proyecciones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Ambos organismos difundieron esta semana en Santiago un informe elaborado conjuntamente en el que proyectan que la tasa promedio de desempleo urbano en la región, que en 2016 se elevó hasta el 8.9 por ciento, seguirá creciendo este año pese a que la economía registrara un alza del 1.1 por ciento después de dos años de recesión.

El incremento del desempleo urbano del año pasado, que pasó del 7.3 por ciento al 8.6 por ciento, fue el de mayor magnitud de las dos últimas décadas. “Es muy probable que se mantengan las condiciones de debilidad del mercado laboral en 2017, particularmente en lo que se refiere a la creación de nuevos trabajos y a las características de los empleos existentes y futuros”, señala el documento de la Cepal y la OIT.

El empleo es la “llave maestra” para reducir la pobreza y la desigualdad, por lo que las tendencias en el ámbito laboral latinoamericano son “altamente preocupantes”, subrayaron en el informe la secretaria ejecutiva de la Cepal, Alicia Bárcena, y el director regional de la OIT, José Manuel Salazar.

“En efecto, se han frenado los avances en el combate de estos flagelos (pobreza y desigualdad), lo que constituye un llamado a duplicar los esfuerzos para ‘promover el crecimiento económico sostenido, inclusivo y sostenible, el empleo pleno y productivo y el trabajo decente para todos’, tal como lo establece el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS)”, advierten Bárcena y Salazar en el prólogo del documento.

En 2016, trece países experimentaron un aumento en el desempleo urbano, mientras que ocho registraron una caída o se mantuvieron sin variación. Estos datos contrastan con lo sucedido en 2015, cuando el desempleo se incrementó en ocho países y en otros 13 disminuyó o no tuvo cambios.

Mujeres e inmigrantes vulnerables

Los dos organismos internacionales recordaron que el deterioro de las condiciones laborales suele afectar en mayor medida a los grupos vulnerables, como mujeres y jóvenes con bajos niveles de educación e inmigrantes.

Sobre estos últimos, el documento calcula que 28.5 millones de personas emigraron de sus países de origen en la región alrededor del año 2010, lo que supone cerca del 4.8 por ciento de la población total.

En el otro extremo, los países latinoamericanos y caribeños recibieron 7.6 millones de inmigrantes, aproximadamente un 1.3 por ciento de su población.

En la mayoría de los países que cubre el estudio (Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Costa Rica, Ecuador, México, Panamá, Paraguay, República Dominicana, Uruguay y Venezuela), más del 80 por ciento de los inmigrantes económicamente activos proceden de otras naciones de Latinoamérica.

Las excepciones son México, Brasil y Panamá, país este último que tiene una gran presencia de inmigrantes asiáticos, especialmente de China e India, precisa el informe.

Débil crecimiento y más empleo por cuenta propia

El comportamiento del mercado laboral en América Latina estaría ligado también al débil crecimiento económico que se proyecta para la región, que después de un año de caída, se prevé que crezca 1.1 por ciento al término de 2017.

“ Si bien se trata de una mejora indiscutible, esta tasa de crecimiento es claramente insufciente para revertir el deterioro registrado en los mercados laborales en 2015 y 2016. En efecto, la leve aceleración que se espera en la generación de empleo no sería sufciente para reducir la tasa de desempleo”, afirma el organismo.

El informe reconoce también “un incremento del trabajo por cuenta propia el cual, sobre todo en el contexto de una débil generación de empleo asalariado, se caracteriza por ingresos bajos e inestables. Esto implica un deterioro de la calidad media del empleo, lo cual se refleja también en las bajas (y en varios casos negativas) tasas de crecimiento del empleo registrado y en aumentos salariales más bajos”, agrega el estudio.

“La disminución del empleo asalariado en 2016 fue atenuada por la creación de empleos por cuenta propia por segundo año consecutivo. Ello implicó una reversión de la tendencia que se observó —con excepción de la contracción de 2009— desde mediados de la década pasada hasta 2013, en que el trabajo asalariado fue el eje de la creación de empleos en la región”, precisa.

Crece empleo en Centroamérica

En el estudio, la Cepal destaca que mientras en América del Sur observaron un aumento del desempleo, en Centroamérica casi todos los países registran un aumento, entre los que destacan Nicaragua, Costa Rica, El Salvador y Guatemala.

La Cepal en este sentido se refiere principalmente a la creación de empleo que se registra a través de la Seguridad Social, el que creció el año pasado en Nicaragua 10.8 por ciento, su nivel más alto en los cinco años.

Nicaragua sin cifras

En el informe de Coyuntura Laboral en América Latina y el Caribe, Nicaragua figura entre los países que no tiene información sobre el desempleo urbano. La última vez que Nicaragua tenía datos disponibles de esas estadísticas fue en 2012, cuando la tasa de desocupación por tipo de género en la zona urbana era de 7.7 por ciento en los hombres y 7.5 por ciento en las mujeres, con ello la tasa de desocupación urbana promedio en el país era de 7.6 por ciento. Luego en 2013 y hasta el 2016 no hay cifras al respecto.

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