Funides: Alza de energía debió esperar

Para Juan Sebastián Chamorro, director ejecutivo de Funides, ese incremento restará competitividad en los diferentes sectores de la economía ya que la evolución de las tarifas eléctricas en el resto de países de Centroamérica han seguido un patrón diferente y con reducciones mayores.

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LA PRENSA/ARCHIVO

La Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides) considera que el incremento del dos por ciento que aprobó el Instituto Nicaragüense de Energía (INE) a la tarifa energética y que se aplicará a partir de junio de este año, debió esperar.

“Nos tomó un poquito de sorpresa que se anunciara que hay un aumento tarifario producto del incremento del precio del búnker cuando en realidad los datos dicen lo contrario. Creo que tal vez ahí hizo falta un poco más de tiempo y esperar si efectivamente el precio del búnker iba o no a subir para hacer el anuncio”, dijo este viernes Juan Sebastián Chamorro, director ejecutivo de Funides.

Lo anterior lo expresó Chamorro en la presentación del Primer Informe de Coyuntura Económica 2017, ayer en Managua, ante representantes de diferentes sectores.

Para Chamorro, ese incremento restará competitividad en los diferentes sectores de la economía ya que la evolución de las tarifas eléctricas en el resto de países de Centroamérica han seguido un patrón diferente y con reducciones mayores.

“Entonces cada vez que se incrementa el precio de un insumo, en este caso, uno tan clave como la energía, el país encarece su capacidad productiva y se traslada o al consumidor que viene por ejemplo a disfrutar los servicios turísticos o en el precio de los productos reflejado en mayores precios”, explicó Chamorro.

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En los dos últimos años

Entre 2015 y 2016, en Nicaragua se aplicó una rebaja acumulada del 16 por ciento en la tarifa de energía eléctrica, a pesar de que el precio promedio del fuel oil —principal materia prima para la producción de energía térmica— se desplomó.

En 2014 el precio promedio del barril de fuel oil fue de 88.4 dólares, cifra que se redujo a 40.1 dólares en 2015 y en 2016 cerró en un promedio de 37.5 dólares por barril, según el detalle de la evolución mensual de generación eléctrica y factura petrolera que registra el Banco Central de Nicaragua (BCN), lo que representó una caída de 57.6 por ciento en 2016 respecto a 2014.
Sin embargo, la tarifa energética en Nicaragua tuvo tan solo una rebaja de 10 por ciento en abril de 2015, luego a inicios del 2016 se aplicó un cuatro por ciento, en abril del mismo año un uno por ciento y en agosto otro uno por ciento.

Ministro no ve afectación en precios

Al ser consultado el titular del Ministerio de Fomento, Industria y Comercio (Mific), Orlando Solórzano, manifestó que él no cree que haya alguna afectación en los precios de los productos de la canasta básica, debido al incremento del dos por ciento en la tarifa energética.

“No creo, porque también ha bajado (tarifa), sería bueno que le pregunte al ministro de Energía”, respondió el funcionario de Gobierno.

Y en cuanto a mecanismos para evitar la especulación entre productores y comerciantes, Solórzano descarta que haya mayor afectación porque monitorean semana a semana el comportamiento de precios.

“Manteniendo el mercado abierto, estimulando la producción y el comercio interno para evitar que haya inconvenientes”, serían otros mecanismos para evitar afectación en los precios de los productos de la canasta básica, dijo el titular del Mific, tras la inauguración de la Euroferia que organizó la delegación de la Unión Europea en Nicaragua.

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Mantener competencias

Para Mario Arana, gerente general de la Asociación de Productores y Exportadores de Nicaragua (APEN), en la medida que hay comercio libre, los precios se determinan por el mercado internacional.

“Los productores locales tienen que tener cuidado de no salirse de la competencia”, explica Arana, quien reconoce que ese incremento en la tarifa de la energía algún impacto va a tener porque es un precio importante.

Pese a todo, Arana cree que “esta es un alza leve porque realmente las estimaciones apuntaban a que fuera mayor”.

El gerente general de APEN considera que otra opción para hacerle frente a ese incremento es que las empresas apuesten por la eficiencia energética.

“Tienen que analizar los ahorros, qué hacer y es una manera de defenderse ante ello (incremento). Dependemos del precio del petróleo y lo que vemos es un aumento muy por debajo del ajuste al precio del petróleo”, indicó Arana, quien cree que se debe cuidar de la especulación en precios que esto suscita.

El motivo del incremento

En una conferencia a la que LA PRENSA no fue invitada, el nuevo presidente del Instituto Nicaragüense de Energía, el general en retiro Óscar Mojica Obregón, justificó el alza por el precio del búnker.

“En septiembre del 2016, cuando el precio del búnker estaba en 32 dólares, Nicaragua fijó la actual estructura tarifaria, sin embargo, entre septiembre del 2016 y el 10 de mayo del año 2017, los precios del petróleo y del búnker, particularmente, han pasado de 32 dólares a 42.5 dólares. Esto significa que se ha incrementado el precio del búnker en un 28 por ciento”, recalcó Mojica Obregón.

Tales variaciones impactan “porque aunque hemos mejorado la generación de energía por fuentes renovables, aún nuestra matriz energética tiene un 40 por ciento de generación térmica”, argumentó.

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