Roberto Arriaza listo para aparecer en el ring el 26 de mayo

“Siento que estoy boxeando muy frontal y me estoy dejando llevar por mi fuerza", reconoce el boxeador

Roberto Arriaza. LA PRENSA/Archivo

En seis días, Roberto Arriaza y su dinamita harán aparición en un cuadrilátero en Managua. La asignación de turno es liquidar en el menor tiempo posible al colombiano Francisco Cordero, alguien que en 2010, cuando pesaba 126 libras y no 147 como ahora, buscó el título interino de la AMB, pero perdió, tal como le ha sucedido en combates de ese tipo, por cinturones regionales.

El 26 de mayo en Managua, teniendo como escenario el Puerto Salvador Allende, Arriaza, de 27 años y sin ninguna derrota en 14 combates, siente que este compromiso no será más que un choque de preparación porque en la cercanía de su carrera visualiza oportunidades más grandes sea en Estados Unidos o en Japón.

“Manejadores y promotores están hablando, se han puesto de acuerdo para buscarme peleas en el extranjero”, cuenta Arriaza, después de moverse en el ring, arropado por un traje sauna, ayer a mediodía en el gimnasio Róger Deshon, en Managua. Como siempre, lleva la cabeza rapada y el ánimo encendido, como si fuego le corriera por dentro.

Visualiza cambio

Aunque su poder es obvio al echarle una mirada a su récord, en el que se ve que a 11 boxeadores los ha obligado a poner las rodillas en la lona o a aterrizar ferozmente en ella, Arriaza no está del todo cómodo con quien es arriba del ring, quiere mejorar su técnica y adquirir el perfil de un gladiador con mayor movilidad sobre el ring.

“Siento que estoy boxeando muy frontal y me estoy dejando llevar por mi fuerza, al choque, y eso me puede afectar porque cuando tenga un boxeador escurridizo, no tendré mucha destreza para resolverlo”, explica. No necesita más fuerza, porque la tiene, ni el instinto de matador, solo quiere aprender a desplazarse.

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