Mario Martz y sus relatos de la violencia urbana y la locura

La mayoría de los personajes son veinteañeros que regresan a casa, adolescentes que se marchan. Padres divorciados en busca de sus familias. Traumados de guerra que ostentan algún puesto público y dan cuenta de la violencia gradual.

El poeta Mario Martz presentará hoy su primer libro de nueve relatos Los jóvenes no pueden volver a casa, un texto sobre la familia y su memoria. LA PRENSA/Arnulfo Agüero

El poeta Mario Martz habla en su libro sobre la familia, la extrañez y su memoria. LA PRENSA/Arnulfo Agüero

El poeta nicaragüense Mario Martz debutará en el V Encuentro de narradores Centroamérica Cuenta 2017 con su libro Los jóvenes no pueden volver a casa, páginas de relatos emotivos e intensos donde sus protagonistas son testigos de sus fracasos y víctimas del abandono, la violencia urbana y la locura. Esta novela recientemente se presentó en la 35 Feria del Libro de Tijuana, en México.


Los jóvenes no pueden volver a casa, será presentado el martes 23 de mayo, a las 4:00 p.m., en la Embajada de México. Mario Martz conversará con los escritores Víctor Ruiz y Enrique Delgadillo Lacayo.


Sus personajes —precisa el escritor— se entrelazan en la búsqueda de la familia y la memoria: un  hijo ignoto que busca al padre, un padre que retorna, una familia desesperada que indaga sobre el paradero desconocido de su hija, son parte de los nueve relatos reunidos.

Martz también es autor del poemario Viaje al reino de los tristes (2010). Actualmente es becario del Programa de Creación Literaria de la Universidad de Texas en El Paso (UTEP), en México, y su meta es escribir su primera novela.


También puede consultar: Una guía para recorrer el Centroamérica Cuenta 2017


¿Por qué leer tus cuentos?

Lo principal, entrelazar la ficción y memoria. Son nueve relatos cuyos narradores son testigos de la vida de los otros. Los invito a que se dejen llevar por su lectura y quizá se sorprendan como en todo rito de iniciación.

Háblame de tus personajes, sus historias…

La mayoría de los personajes son veinteañeros que regresan a casa, adolescentes que se marchan. Padres divorciados en busca de sus familias. Traumados de guerra que ostentan algún puesto público y dan cuenta de la violencia gradual.

Creo que son historias que hablan de la extrañeza, de la búsqueda de la identidad familiar y la memoria. Personajes de clase media, jóvenes que deambulan por allí buscando una tradición donde integrarse.

¿Qué te motivó escribir?

Creo que la distancia, y el estar lejos del país te permiten ver un panorama completo donde fungís como observador. Fueron tres años de escritura y reescrituras. No me gustaban ninguna de las versiones y llegué a reescribir incluso más de diez veces un texto.

También fue un laboratorio para ensayar mi estilo, como decía Darío: “Yo persigo una forma que no encuentra mi estilo”, pues yo creo que con este libro determiné mi timbre, mi forma personal de nombrar las cosas. Al final es también un homenaje a la poesía.

¿Cuáles temas te atrapan como lector y escritor?

Quizás la memoria, la infancia, la soledad y el desarraigo sostenidas a través del viaje: el viaje no como una huida sino como un encuentro. No hay nada mejor que leer una buena historia, sea de lo que sea.
Y como autor me sucede lo mismo, primero pienso en la historia, y hasta después del quinto borrador me entero del subtexto, qué hay debajo de esta historia.

¿Qué nuevos proyectos tenés?

Trabajo en una novela, la cual será mi tesis de graduación en UTEP. Tiene que ver con hechos reales, donde se mezcla ficción y realidad tamizados por la memoria.

Los jóvenes no pueden volver a casa, fue un ejercicio de iniciación, un libro en el que no descansé hasta escribir el texto que yo quería leer.

¿Qué me contás de tu experiencia en Texas como becario?

Estudiar una maestría en Creación Literaria te obliga a poner más atención en cosas que antes no detectabas. El Paso es una ciudad desierta, una Comala en sus mejores tiempos, pero sin ningún Pedro Páramo.

En cuanto al Programa de Creación Literaria de la Universidad de Texas en El Paso (UTEP), creo tiene una gran virtud al ser un programa bilingüe: lees textos en inglés y español, es decir: una buena forma de conocer las dos tradiciones literarias.

¿Qué me decís del Centroamérica Cuenta 2017?

Es una gran plataforma porque podés interactuar y conversar en torno a la literatura; y su programa está a la altura de cualquier festival internacional.

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