¿Y la OEA…?

Entre los rumores que se oyen la culpable es la Nica Act, responsable del giro que ha dado la comisión inicial de la OEA o muy seguramente don Daniel que no desea cumplir con ninguno de los postulados democráticos que exige la mentada ley.

injerencismo norteamericano, dictaduras, Venezuela

Querida Nicaragua: Cuando se creía ingenuamente que la OEA en verdad estaría presente en lo que han dado en llamar elecciones municipales del próximo noviembre, nos encontramos con que la primera delegación de la Secretaría General que llega a Nicaragua se marcha intempestivamente.

No se sabe qué está pasando con el Memorándum de Entendimiento  que firmaron los doctores Luis Almagro por la OEA y Roberto Rivas por el Consejo Supremo Electoral (CSE) de Nicaragua. En este reino del silencio nunca se sabe a ciencia cierta lo que está ocurriendo, y lo que corren son rumores de un lado y otro.

Si por la víspera se saca el día, lo que tendremos en noviembre será unas elecciones al estilo Roberto Rivas, con gran acompañamiento electoral: centenares de estudiantes de las universidades que recogerá don  Telémaco Talavera y las famosas y numerosas delegaciones de “acompañantes” de los países proclives al chavismo. Serán elecciones tranquilas, sosegadas como le gustan a don Daniel, donde la gente  no hace bulla ni se ve ni se moviliza pero vota, porque el número de abstenciones son convertidas en votos para los candidatos de don Daniel gracias a la magia de don Roberto.

Entre los rumores que se oyen la culpable es  la Nica Act, responsable del giro que ha dado la comisión inicial de la OEA o muy seguramente don Daniel que no desea cumplir con ninguno de los postulados democráticos que exige la mentada ley. Un amigo danielista me dijo que no hay que perder la esperanza, que la izquierda siempre tiene varias estrategias para salir de las trampas que le ponen los “explotadores del capitalismo”. Me dijo que el otro Roberto (este gobierno parece estar lleno de Robertos por todos lados), el Roberto Argüello es un genio moviéndose entre los pasillos del Congreso gringo, que tiene muchos amigos y fuertes influencias entre ellos.

Y agregó, a manera de amenaza, “y ustedes no deberían ser tan matamamas y tan propagandistas de la tal Nica Act porque nosotros  tenemos reales suficientes para aguantar cualquier crisis, pero ustedes van a tener que comerse las uñas”.

Hermano, le dije, no discutamos ese asunto. Ambos tenemos suficientes experiencia y suficientes sufrimientos vividos. Este asunto que parece tan complicado es un problema político que se arregla con voluntad política. Ustedes han fomentado un tipo de gobierno que tiene como meta el partido único, el propio don Daniel lo ha declarado, él no es demócrata. Si aquí se le diera personalidad jurídica a todos los partidos que de acuerdo con la ley hubiesen cumplido con los requisitos del caso,  se realizaran elecciones transparentes con observación internacional y nacional y se cumpliera a cabalidad con la Ley Electoral, no tendríamos ninguna amenaza y recibiríamos préstamos y donaciones de todos los países democráticos del primer mundo, Nicaragua no sería percibida como lo es hoy, peligrosamente, aliada de Rusia y de los países afines a ella.

Ayudarle económicamente a países como Nicaragua es para el donante como ponerse la soga al cuello.

Hace tiempos  Lenín expresó que  el capitalismo se ahorcaría con su  propia soga. Y hace algunos años don Bayardo Arce lo dijo en una reunión de camaradas: “Nosotros construiremos el socialismo con los reales del capitalismo”.

No hay por donde equivocarse. Los camaradas han seguido al pie de la letra el decálogo de sus dirigentes soviéticos. Han tenido sus escollos, sus contratiempos como la guerra de los contras, pero todo eso han sabido superarlo, han ido a diálogos cuando ha sido necesario, han adelantado elecciones como en los años ochenta, han dejado que gobiernen con tropiezos sus rivales democráticos, han tenido una gran paciencia para no bajar la guardia en cada elección, hasta que encontraron al liberalismo timorato y titubeante en el 2006 y dieron el zarpazo final. No nos equivoquemos, ellos son astutos e inteligentes, audaces y temerarios.  La Nica Act  es una batalla, no es el final de la guerra.

 El autor es empresario radial.