Agricultura orgánica es poco apetecida por los productores

La agricultura orgánica es una buena opción para la preservación de los recursos naturales; sin embargo, esta no es del todo aceptada por los productores.

Agricultura, ambiente

Pocos productores, pequeños o grandes, apuestan a la agricultura orgánica. LAPRENSA/M. ESQUIVEL

Hablar de agricultura orgánica es sinónimo de mantener una finca diversificada, donde se puede cultivar y a la vez cuidar de todos los recursos naturales que la integran. Eso es lo que hace la asociación de agricultores Sano y Salvo en la Región Autónoma del Atlántico Sur (RAAS).

Elba Rivera es cofundadora de la asociación, y junto a su esposo Gerd Schnepel han compartido con otros productores de la zona las ventajas de cultivar la tierra considerando la protección de los otros elementos naturales. En su caso, en las 72 manzanas que componen su finca han aplicado lo que predican.

“Tenemos un bosque de reserva, áreas agroforestales, sistemas silvopastoriles”, expresó Rivera. Sin embargo, el camino para adoptar ese tipo de agricultura tiene sus retos. “La agricultura ecológica no es nada difícil, lo que se tiene que hacer es un cambio de mentalidad”, dijo.

El cambio al que se refiere Rivera es porque el alrededor del 80 por ciento de los agricultores en el país están acostumbrados a la tumba, roza y quema para cultivar, mientras que en la agricultura orgánica “no tumbamos ni quemamos”, explicó Rivera. Ellos no destruyen la naturaleza, sino que la protegen. Se tiene que aprender a asociar, a tener diversidad de cultivos, diversidad de animales, y así se logra tener una finca con varias actividades que les permiten tener ingresos todo el año, expresó la también ambientalista.

Para Agustín Moreira, agrometeorólogo del Centro Humboldt, la práctica de la agricultura orgánica se comporta de forma lenta, y eso se debe a la falta de costumbre por parte de los productores de no cultivar sin químicos.

La forma orgánica tiene ventajas, aseguró Moreira, ya que permite obtener un producto sano, libre de contaminantes, pero a la vez, esta es más cara porque necesita de un mayor manejo en cuanto al control de plagas y enfermedades.

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la agricultura orgánica es «un sistema holístico de gestión de la producción que fomenta y mejora la salud del agroecosistema, y en particular la biodiversidad, los ciclos biológicos, y la actividad biológica del suelo”. Se emplean métodos culturales, biológicos y mecánicos contrarios al uso de materiales sintéticos.