Desigualdad frena desarrollo económico

Aunque la desigualdad de los ingresos entre hombres y mujeres en América Latina disminuyó entre 2008 y 2015, la Cepal advirtió que esta brecha continúa siendo uno de los mayores obstáculos para que la región alcance el desarrollo sostenible.

Aunque la desigualdad de los ingresos entre hombres y mujeres en América Latina disminuyó entre 2008 y 2015, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe advirtió ayer que esta brecha continúa siendo uno de los mayores obstáculos para que la región alcance el desarrollo sostenible. De esta realidad Nicaragua no escapa.

Según el informe Panorama Social de América Latina 2016, que incluyó a Nicaragua, a medida que la mujer va envejeciendo tiene menos oportunidades que el hombre en percibir ingresos igual o más altos; incluso alcanzar la pensión de vejez.

“En particular, las mujeres de entre 25 y 59 años de edad están sobrerrepresentadas en el quintil de menores ingresos hasta en un cuarenta por ciento, respecto de los hombres”, dice el informe de la Cepal.

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El estudio señala que las brechas en el acceso a trabajos remunerados entre hombres y mujeres tampoco abonan al desarrollo económico del país. Esta situación ocurre principalmente en los hogares encabezados por mujeres, donde la falta de conciliación entre el trabajo no remunerado del hogar con la participación en el mercado laboral, muchas veces no les permite tener los mismos ingresos o superior al hombre.

Para Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de Cepal, esas brechas se deben ir cerrando para que el aporte de las mujeres a la economía de cada país se vaya visibilizando.

Una realidad alentadora que recoge el estudio es que los jóvenes entre 20 y 24 años, que concluyen la secundaria, han aumentado tanto en el sector rural como en el urbano en el periodo de 2002 y 2014. Los hombres pasaron del 18.2 por ciento al 38.4 por ciento y las mujeres de 20.4 por ciento al 42.2 por ciento.

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Pero pese a que las mujeres representan el mayor porcentaje en culminación de estudios, no así sucede en los beneficios en la edad de jubilación, pues solo el 66 por ciento de los jubilados hombres con ese nivel de escolaridad culminado y en las mujeres alcanza el 62 por ciento, lo que evidencia una brecha de género que es el resultado de una inserción más precaria de las mujeres en el mercado.

La Cepal recuerda que las personas que no logran una cobertura de la seguridad social corren el riesgo que en la vejez cualquier “problema de salud se transforme en una discapacidad como consecuencia de la falta de recursos para costear los servicios de salud y apoyo”, indica el informe que fue presentado en conferencia de prensa en Santiago, Chile.

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Afrodescendientes en desventaja

La desigualdad de oportunidades es más marcada en la población de origen afrodescendiente, según la Cepal. La desventaja se marca en el ámbito laboral en especial entre las mujeres y los jóvenes de esos grupos.

En el caso de la población que cuenta con educación  terciaria, tomando los ingresos de los hombres no afrodescendientes como parámetro de referencia (ciento por ciento), se observa que las mujeres afrodescendientes perciben en promedio, por hora trabajada, el equivalente a un 58 por ciento, los hombres afrodescendientes un 73 por ciento y las mujeres no afrodescendientes un 75 por ciento”, explica el informe.

 

41.90% de la población de mujeres afrodescendiente en Nicaragua, entre 15 y 29 años de edad, no estudian en ni están ocupadas en el mercado laboral y en el caso de los hombre no afrodescendientes es 14.8 por ciento

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