Agro quiere crecer 6.8 por ciento en este ciclo

El Plan de Producción, Consumo y Comercio para el Ciclo Agrícola 2017-2018, presentado este jueves por las autoridades, proyecta la siembra de 1.73 millones de manzanas, área que representa un crecimiento del 6.8 por ciento con respecto a las 1.62 millones de manzanas que proyectó el plan del ciclo 2016-2017.

sector agrícola

LA PRENSA/ARCHIVO

A pesar de la amenaza latente de que en el segundo semestre del año reaparezca el fenómeno climático conocido como El Niño —y provoque condiciones extremas que afecten la producción— y que el contexto económico mundial propicie una caída de precios en el mercado internacional, las autoridades y el sector agrícola esperan un crecimiento de al menos el 6.8 por ciento durante el Ciclo Agrícola 2017-2018 que acaba de iniciar.

El Plan de Producción, Consumo y Comercio para el Ciclo Agrícola 2017-2018, presentado este jueves por las autoridades, proyecta la siembra de 1.73 millones de manzanas, área que representa un crecimiento del 6.8 por ciento con respecto a las 1.62 millones de manzanas que proyectó el plan del ciclo 2016-2017.

El Plan de Producción

El documento fue presentado este jueves en un acto realizado en el Banco Central de Nicaragua (BCN). A este asistieron representantes de diversas instancias del Estado, gremios productivos y de medios de comunicación, con excepción de LA PRENSA, que no fue invitada.

El plan también contempla un crecimiento del 23.7 por ciento en la matanza de reses, con 860,000 reses sacrificadas. Del 6.3 por ciento en la producción de leche con 290 millones de galones.

También la matanza de 69.6 millones de aves para producir 310.3 millones de libras de carne de pollo, volumen que representa un crecimiento del 1.3 por ciento con respecto al año pasado. Y un crecimiento del 7.8 por ciento en la producción de huevo, que se calcula alcanzará 29 millones de cajillas (de treinta unidades cada una).

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Depende de las lluvias

No obstante, también establece que “las metas productivas consensuadas y establecidas en este plan estarán en dependencia de las perspectivas de lluvias y de los precios de los productos de exportación”.

Según el documento, el pronóstico “augura un buen invierno” en los primeros meses del ciclo. Pero “la aparición del fenómeno de El Niño o el surgimiento de abundantes precipitaciones al final del año podrían afectar los resultados de la cosecha y mermar estas previsiones.

El Plan explica que “los modelos de predicción del clima muestran la entrada plena del invierno, durante la última quincena de mayo, y un déficit de lluvias en las regiones Central y Pacífico del país, que puede llegar a ser importante en el Corredor Seco entre los meses de junio y julio”.

Y admite que “el pronóstico para el segundo período lluvioso es incierto. Los centros de vigilancia internacional predicen, con probabilidad de 45 por ciento, la incidencia del fenómeno de El Niño a partir de agosto del 2017”. Según el Plan, de concretarse este pronóstico, “afectaría a la baja el régimen de lluvia de nuestro país”.

 

Monitoreo constante

Ante esta situación “el Gobierno mantendrá la vigilancia del clima, observando el desarrollo de este fenómeno y preparará planes contingentes para mitigar su impacto en el sector productivo”, dice el documento presentado este jueves por el presidente del BCN, Ovidio Reyes.

Por su parte, Michael Healy, presidente de la Unión de Productores Agropecuarios de Nicaragua (Upanic), considera que pese al buen inicio de la temporada lluviosa, debe mantenerse un monitoreo constante, especialmente en los granos básicos, ya que en algunas zonas se ha registrado exceso de lluvia, especialmente en la Región Autónoma de la Costa Caribe Norte (RACCN).

“Pero hasta ahora la siembra (del subciclo) de primera se está comportando muy bien”, sostuvo Healy.

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La amenaza de los precios internacionales

La otra amenaza que se contempla es de orden externo. En ese sentido, el plan explica que “aun cuando se esperan buenos precios (en el mercado internacional) la incertidumbre en las principales economías del mundo podría ubicar los precios hacia la baja, lo que afectaría los ingresos por exportación y también las metas de producción hacia la baja”.

El sector agropecuario también sigue en la búsqueda de mecanismos para enfrentar las consecuencias del cambio climático. Es por ello que en este ciclo se registrará una fuerte reducción en la siembra de sorgo rojo y sorgo millón. Según el plan, la siembra del rojo caerá en 45.8 por ciento, al pasar de 38,800 manzanas en el ciclo anterior a 21,000 en el actual. Y la del millón en 25.8 por ciento, al pasar de 27,000 manzanas en el ciclo pasado a 20,000 en el actual.

Esto, según Healy, es para evitar graves pérdidas por la plaga del pulgón amarillo, como ocurrió en la cosecha anterior.

“Pero será subsanado con el incremento de la siembra de soya; muchos productores se están cambiando a la soya por la problemática del pulgón amarillo y debido a la problemática que ha persistido en la comercialización de este grano. Además como hemos venido anunciando, el sorgo puede ser perjudicado debido a la desgravación del Cafta (Tratado de Libre Comercio entre República Dominicana, Centroamérica y Estados Unidos de América) y por eso muchos productores están experimentando en otros productos”, explicó Healy.

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Avala transgénicos

Como parte de los esfuerzos para promover la productividad, calidad, eficiencia, innovación y competitividad de los bienes y servicios el Plan de Producción, Consumo y Comercio para el Ciclo Agrícola 2017-2018 autoriza el uso de semillas genéticamente modificadas.

Dicho uso será con fines inicialmente experimentales y luego para la producción de soya y maíz amarillo para el consumo animal.

El plan dice que “se validará en fincas experimentales el cultivo de soya transgénica, como alternativa de rotación del arroz de riego” y también “maíz amarillo transgénico”. Ambos cultivos para alimentación animal.

Desde el 2015 la Unión de Productores Agropecuarios de Nicaragua (Upanic) gestionaba ante el Gobierno la autorización para iniciar el proceso de validación, que podría tomar hasta dos años para determinar los tipos de semillas transgénicas que pueden usarse en el país.