Vicente Maltez: “Yo podría andar cañambuco, pero sin calcetines no”

El doctor Vicente Maltez tiene 32 años de ejercer como médico internista y docente. Ha estado a punto de morir en varias ocasiones y le encanta Mafalda

Vicente Maltez

LA PRENSA/ Oscar Navarrete

Vicente Maltez tiene 32 años de ejercer como médico internista y docente, es comunicador social, abogado y además tiene una licenciatura en Química y Farmacia. En 1976 se incorporó en la lucha antisomocista, fue reo político y estuvo a punto de morir. Sus amigos le dicen “Chiri”, le encanta Mafalda y no puede rechazar un buen vigorón.

¿Qué es lo peor que le puede suceder en el trabajo?
Que se me muera alguien. En especial gente joven.

¿Qué es lo más raro que ha comido?
Culebra, en Estelí. Un amigo mío me invitó, estaba sabrosa con bastante tomate y cebolla. Además de eso uno las escoge.

Si le pidiera que cantara una canción ahorita, ¿cuál sería?
La balada del gordo. Una vez gané un premio con esa canción. (Se pone a cantar) “Toda la gente te tiene loco porque estás gordo que gordo estás. No comas tanto cuidate un poco si no parás vas a reventar…”.

¿Cuántas tazas de café toma al día?
Cuatro o a veces más.

¿Tiene algún apodo?
“Chiri”, porque cuando entré a la lucha antisomocista tenía 16 años y era chirizo. Entonces me decían “Chiricito” y después mis compañeros lo abreviaron.

¿Ha estado a punto de morir?
Sí, en 1976 (cuando era reo político) me traían de Chinandega a Managua, venía en un jeep con tres aliados de la Guardia Nacional, me bajaron en un algodonal en Chinandega y me dijeron: “Te vamos a matar, comunista hijo de puta”. Yo no me oriné y no me cagué porque no había comido en tres días. Allí tuve un intento de fusilamiento falso pero que le para el corazón a cualquiera.

¿Sin qué prenda no saldría de casa?
Para mí los calcetines son más importantes que los calzoncillos. Yo podría andar cañambuco, pero sin calcetines no.

¿Qué comida no puede rechazar?
Vigorón, pero vigorón bien hecho.

¿Tiene mascotas?
Sí, mi perro Beethoven. Con él salgo a caminar diario.

¿En el colegio qué materia no le gustaba?
La matemáticas. Tanto que cuando entré a Medicina pregunté: “¿Esto lleva matemáticas?” y me dijeron: “No, lo que lleva es química”.

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