El poeta del asilo de Jinotepe

Guillermo Bermúdez fue un trotamundos. En busca de aventuras se hizo marinero, es poeta, aprendió varios idiomas y se codeó con famosos del deporte y la literatura

Guillermo Bermudez

Don Guillermo junto a Domingo Saballos, compañero de asilo, quien en su juventud fue periodista. LAPRENSA/ OSCAR NAVARRETE

El 19 de octubre del 2003 fue domingo, don Guillermo Bermúdez lo recuerda con exactitud porque ese día llegó, con todo y maletas, a instalarse al Hogar de Ancianos de Jinotepe. Desde entonces han pasado 14 años y todos sus compañeros lo conocen como “El Poeta”, pues se la pasa declamando algunos de sus escritos a todo el que llega. Los 83 años que cumplió en abril le han cobrado parte de su dentadura, firmeza en su andar y la visión de su ojo izquierdo, por eso se pega al rostro el papel donde tiene anotado algunos de sus poemas.

Su juventud la vivió en medio de fiestas diplomáticas y viajes a algunos países de Europa. Estudió derecho en una de las universidades más antiguas de España: la Universidad de Salamanca, allí conoció al poeta José Coronel Urtecho y al poeta español José Hierro, quienes lo impulsaron a componer algunos versos. Y aunque no estudió formalmente, aprendió varios idiomas, entre ellos: alemán, inglés, francés e italiano. “Me juntaba con los que no hablaban español y se me pegaban los idiomas”, confiesa sonriente.

A España llegó porque su papá, que era un hacendado de Masaya llamado como él, le ofreció pagarle esos estudios cuando terminó el bachillerato con honores en el Instituto Pedagógico de Diriamba. Él aceptó entusiasmado. Allá además de estudiar trabajaba en un hotel como guía turístico y así ganó varias amistades con diplomáticos, hasta que se graduó y regresó definitivamente al país.

Don Guillermo Bermúdez (izquierda) junto a un amigo durante su estancia en España. Esta foto fue tomada en marzo de 1953 cuando él tenía 18 años. LAPRENSA/ CORTESÍA
Don Guillermo Bermúdez (izquierda) junto a un amigo durante su estancia en España. Esta foto fue tomada en marzo de 1953 cuando él tenía 18 años. LAPRENSA/ CORTESÍA

Mundial del 72

Cuando llegan visitas al asilo, don Guillermo siempre cuenta cómo fue su vida al otro lado del océano. Saca algunas fotos que tiene impresas en unas hojas para demostrar que lo que dice es verdad. Y puede pasar horas rememorando esos años, aunque a veces se queda callado y cierra los ojos para acordarse de algunos datos que se olvidan. Como la última vez que se encontró con el deportista de Grandes Ligas, Roberto Clemente.

“Roberto Clemente fue mi amigo y sentí mucho su muerte. Lo conocí en la Serie Mundial Amateur del 72 porque yo andaba metido con las selecciones. La última vez que nos vimos yo le hice un regalo y él me firmó algunas cosas. Me acuerdo que nos despedimos, él caminó como ocho metros, se volvió a mí, nos quedamos viendo y después se fue. Eso fue como el 5 de diciembre y 31 se cayó el avión en que murió”, recuerda don Guillermo.

Ese hecho lo impacto tanto que minutos después que se enteró de la muerte de Clemente, cogió hoja y papel y le escribió un poema. Y ese es uno de los poemas que recita de memoria.

Para ese tiempo ya estaba de regreso en Nicaragua y como Argelio «La Bruja» Córdoba dirigió la Selección de Béisbol al mundial de 1972, donde Nicaragua le ganó a Cuba, él insistió tanto hasta que se hizo amigo de Córdoba  y así se «coló» en ese hecho histórico. De hecho cuando ganó Nicaragua le escribió un acróstico a Denis Martínez.

Don Guillermo Bermúdez (izquierda) junto a su hermano Óscar Bermúdez. Esta foto fue tomada en el Instituto de Diariamba donde ambos estudiaron en 1945. LAPRENSA/ CORTESÍA
Don Guillermo Bermúdez (izquierda) junto a su hermano Óscar Bermúdez. Esta foto fue tomada en el Instituto de Diariamba donde ambos estudiaron en 1945. LAPRENSA/ CORTESÍA

Multifacético

Desde su juventud don Guillermo se ha caracterizado por ser muy activo y aunque regresó con un título de abogado para la década de los años 70 se fue a trabajar como marinero. Lo hizo porque, según él, quería conocer cómo era la vida de marinero y en esas andaba cuando tuvo una de las caídas que empeoraría su salud hasta la fecha.

“Estaba en Puerto Sandino, por ir a tierra me tiré del barco y el barco se me movió y caí. Allí me dañé las piernas”, cuenta.

Desde esa caída perdió fuerza en sus piernas, por eso en varias ocasiones se ha caído. La última vez fue hace un par de años cuando se le doblaron las piernas y cayó contra el pavimento. Según cuenta esa vez estrelló la cara y el golpe fue tan fuerte que ahora tiene algunos vacíos de memoria y pierde el sentido de la orientación.

Don Guillermo junto a Domingo Saballos, compañero de asilo, quien en su juventud fue periodista. LAPRENSA/ OSCAR NAVARRETE
Don Guillermo Bermúdez junto a Domingo Saballos, compañero de asilo, quien en su juventud fue periodista. LAPRENSA/ OSCAR NAVARRETE

Después ejerció su carrera en varias empresas y allí tuvo la oportunidad de tomar cursos en el extranjero y de seguir viajando. “Me acuerdo que cuando había una beca o algún curso internacional me mandaba a mí. Así fue a Colombia donde estuve por varios meses, Guatemala, México y Estados Unidos”, recuerda.

A finales del siglo pasado sus padres y su hermano mayor, quién lo ayudaba económicamente de vez en cuando, fallecieron y don Guillermo quedó solo. Parte de las propiedades que heredó las vendió y decidió integrarse al asilo de ancianos.

Ahora sus días no son tan agitados como en aquellos tiempos y solo en su memoria se mantienen vivos los recuerdos. Se despierta a las 7:00 a.m., se baña y se prepara para ir a desayunar con sus demás compañeros, recorre el jardín y prepara una lista para que cuando llegue el jardinero sepa qué hacer, cuenta entre risas. Le gustan mucho las flores y siempre está pendiente que los niños que, de vez en cuando llegan, no se las arranquen. Y a eso de las 9:00 p.m. se va a su cuarto para escuchar noticias en un viejo radio de baterías y dos horas después se queda dormido hasta que el día vuelve a empezar.


Familia

Su único compañero de noches es un radio de baterías donde escucha las noticias antes de dormir. LAPRENSA/ OSCAR NAVARRETE

Don Guillermo Bermúdez es el tercero de cinco hermanos. Pero actualmente solo tiene una hermana con vida.

Tiene dos hijos que viven en Estados Unidos, pero no tiene relación con ellos. Sus sobrinos son quienes están pendientes de él.

Lea también: Karla Morales, una nicaragüense que busca a sus padres

×

Apoye el periodismo independiente. Lo invitamos a compartir este contenido.

Comparte nuestro enlace: