Campesinos marchan por vez número 88 contra el canal interoceánico

Seis policías de las tropas especiales y unos cuantos militares se miraron en el Polo de Desarrollo Daniel Guido. "No vendemos ni regalamos nuestras tierras", dijeron

Decenas de campesinos de la lucha anticanal marchan en la comunidad de Punta Gorda en la RAAS. LA PRENSA/L.ALVAREZ

Bajo lluvia primero, luego bajo brisa, centenares de campesinos marcharon este sábado en el Polo de Desarrollo Daniel Guido, en la recóndita comunidad de Punta Gorda, en el caribe sur de Nicaragua, donde expresaron su rechazo a la construcción del canal interoceánico promovido por el gobierno de Daniel Ortega desde hace cuatro años. Algunos levantaron banderas azul y blanco y corearon «no vendemos ni regalamos nuestras tierras».

La marcha número 88 inició en el puente colgante, sobre el Río de Punta Gorda. Los organizadores explicaron que recorrieron un kilómetro hasta la plaza central de la comunidad, formada por unas 300 familias, que esta mañana se vieron sorprendidas con la visita de más campesinos.  Unos llegaron a caballo, y otros en lanchas, después de horas de viaje,  cubiertos con capotes, chaquetas o sombrillas, y participaron en la movilización.

Teresa Espinosa, de 38 años y madre de ocho hijos, llegó desde su finca ubicada en el poblado El Diamante, a una hora (paso rápido) del Polo de Desarrollo. La concesión del canal fue entregada por  Ortega al empresario chino Wang Jing en junio de 2013 y la bancada sandinista en el Parlamento ha hecho caso omiso a la solicitud pública de los manifestantes para que la ley 840 sea derogada, lo que les ha costado ser víctimas de represión policial, bloqueo y espionaje, entre otras estrategias para acallarlos.

Este sábado, sin embargo, solo se avistaron seis policías con uniforme oscuro que corresponde a lo de las tropas especiales, y uno que otro miembro del Ejército. Los campesinos cantaron rancheras, hicieron estallar cohetes, morteros, e improvisaron letras en alusión a su lucha contra el canal.

«A mí me dijeron que me iban a quitar mis tierras, pero no quería creer hasta que miré pasar a los chinos por mi comunidad midiendo el terreno y dijeron que no los iban a comprar, pero mis tierras no las vendo, son de mis hijos», dijo Espinosa.

La construcción de la obra, estimada en 50 mil millones de dólares, tendría una extensión de 278 kilómetros y atravesaría el país desde el sur, en Brito, cruzaría 105 kilómetros el Lago Cocibolca, y llegaría hasta el caribe sur. Aunque no se reporta ningún avance de las obras desde hace años, los campesinos han insistido en que la ley entrega la soberanía del país a Wang, y han dicho que su derecho de propiedad está en riesgo.

Gustavo Medrano, a quien llaman El Chele, vive en su finca ubicada en la comunidad de Atlanta, donde estaba previsto que se realizara un lago artificial en el marco del proyecto canalero.

Hasta su propiedad llegaron a acampar un número considerable de chinos y llevaron distintos materiales de construcción para hacer un campamento y ahí nomás le anunciaron que  le iban a comprar sus tierras. «Cuando leímos la ley (840), nos dimos cuenta que no nos iban a pagar lo que valían», reflexionó.

Entre los que se manifiestan están los principales dirigentes del Consejo Nacional para la Defensa de la Tierra, Lago y Soberanía, coordinado por Medardo Mairena, una junta en la que participa la lideresa Francisca Ramírez. Al sitio han llegado campesinos provenientes de todas partes del país, desde Ometepe y Rivas en el sur, pero también de El Tule, Nueva Guinea y El Ayote. Los principales líderes ratificaron la unidad del movimiento campesino y les pidieron a los campesinos– sin dar mayores detalles– que no anden firmando documentos, porque mientras la ley exista sus tierras están en riesgo.

El martes 13 de junio está prevista otra movilización en El Tule, Río San Juan.

 

 

 

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