Theresa May nombra a un proeuropeo como «número dos» de su gobierno tras revés electoral

Las presiones desde sus propias filas han continuado desde que perdió en las elecciones del pasado jueves la mayoría absoluta

Theresa May, primera ministra británica

La primera ministra británica, Theresa May. LA PRENSA/EFE/Will Oliver

La primera ministra británica, la conservadora Theresa May, nombró este domingo como «número dos» del Gobierno al proeuropeo Damian Green y mantuvo el resto de su gabinete sin cambios relevantes, mientras lucha por recuperar autoridad como líder del Partido Conservador.

Las presiones desde sus propias filas han continuado desde que perdió en las elecciones del jueves la mayoría absoluta, y diversos altos cargos han sugerido que es necesario un cambio de rumbo en su forma de gobernar para que su partido continúe apoyándola.

Mientras rediseñaba su equipo, May continuó además negociando con los unionistas de Irlanda del Norte un acuerdo para gobernar en minoría con el apoyo de los protestante en votaciones parlamentarias clave.

Antes de que este lunes se reúna por primera vez el gabinete de Gobierno tras los comicios, May nombró a Green, de 61 años, como primer secretario de Estado, un cargo al que solo recurren algunos primeros ministros y que implica funciones similares a las de un viceprimer ministro.

Green estará por encima del resto de ministros, entre cuyos nombramientos no hubo grandes sorpresas, dado que los más relevantes estaban confirmados desde este viernes.

Philip Hammond continúa en Economía, Boris Johnson en Exteriores, Amber Rudd en Interior, Michael Fallon en Defensa y David Davis en el «brexit», mientras que Jeremy Hunt continúa al frente de Sanidad, David Lidington entra en Justicia y Liam Fox sigue en Comercio Internacional.

Andrea Leadsom, una de las rivales de May para liderar el partido el año pasado, será la líder en la Cámara de los Comunes, mientras que Michael Gove, otro de los contendientes, regresa al gabinete como ministro de Medioambiente, Alimentación y Asuntos Rurales.

Críticas

Las críticas a May desde su equipo más cercano se han mantenido matizadas, pero han arreciado desde otras facciones del Partido Conservador.

El exministro de Economía George Osborne, al que May relevó del cargo al llegar a Downing Street el pasado julio y que ha encontrado acomodo como director del diario vespertino «Evening Standard», dijo que la primera ministra es un «cadáver andante».

Otras críticas fueron más moderadas, como las del ministro de Defensa, Michael Fallon, quien sugirió que May debe modificar su relación con el resto de su equipo para mantener el liderazgo.
«Espero una toma de decisiones más colectiva en el gabinete. Yo y otros colegas se lo hemos dejado claro», dijo Fallon.

Hammond, otra de las figuras de peso del Gobierno, ha hablado por teléfono con la primera ministra en las últimas horas para decirle que su respaldo está condicionado a que el Gobierno modere su posición sobre el «brexit», según reveló el diario «The Times».

A pesar de las peticiones de dimisión que ha recibido desde el golpe electoral, la dirigente «tory» ha recabado el apoyo explícito de figuras de peso, incluido Boris Johnson, al que un tabloide británico señalaba como el líder de un grupo rebelde con planes para tumbar a May.

El titular de Exteriores desmintió esa información y pidió en cambio a todos los diputados conservadores que se mantengan al lado de la primera ministra en un momento en el que el Reino Unido está a punto de iniciar las negociaciones para abandonar la Unión Europea.

Piden apoyo

La cadena ITV divulgó un mensaje enviado por Johnson a los miembros del grupo parlamentario «tory» en el que pide «calma» y apoyo para May a fin de «acabar con la narrativa de que Jeremy Corbyn, el líder de la oposición laborista, ha ganado de algún modo» los comicios.

Corbyn, que ha sumado 30 escaños para los laboristas respecto a los comicios de 2015, hasta 262 diputados, dijo por su parte que continúa teniendo opciones de ser investido primer ministro y pronosticó que, en todo caso, espera unas nuevas elecciones en los próximos meses.

Esta semana, el trabajo más acuciante para May será cerrar el acuerdo con los protestantes de Irlanda del Norte, unas negociaciones que han levantado polémica en el Reino Unido debido a algunas de las ideas ultraconservadoras del Partido Democrático Unionista (DUP).

La formación liderada por Arlene Foster es contraria al aborto y al matrimonio homosexual, y en sus filas encuentran acomodo escépticos del cambio climático y defensores del creacionismo, creencia contraria a la teoría científica de la evolución.

El Gobierno de May ha descartado formar una gran coalición con los norirlandeses, como hizo el ex primer ministro David Cameron en 2010 con los liberaldemócratas, y apuesta en cambio por un acuerdo que le asegure el apoyo del DUP en votaciones clave sobre economía y seguridad.

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