Hacen negocio con la madera incautada, según Jaime Incer

El ambientalista Jaime Incer Barquero manifestó que en el país no se ha comprendido que ante los cambios climáticos la madera vale más por su capacidad de condensar e infiltrar agua que por su valor comercial en sí

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Al año se pierden 75 mil hectáreas de bosque en el país. LA PRENSA/ ARCHIVO

En Nicaragua se desconoce cuánta madera se decomisa anualmente y cual es el fin de la misma, sin embargo se especula que un grupo de personas desde hace tiempo están haciendo negocios de este recurso burlando las leyes, aseguró el ambientalista Jaime Incer.

“Hay rumores que dentro del Ejército hay elementos que están haciendo negocios con la madera, irresponsablemente burlan las leyes, y las instituciones del Estado son tan débiles que no pueden hacer un control… ahí pueden ser del Ejército, diputados, dueños de fincas, pueden ser alcaldes que dan permisos, ahí hay una confabulación tanto del sector privado como público de andar destruyendo los bosques para beneficio de unos pocos”, dijo Incer.

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El año pasado el Centro Humboldt señaló que la instituciones encargadas debían dar detalles sobre las especies de madera que han sido incautadas, la cantidad, los casos judicializados y los controles de protección al bosque.

No obstante la única información que obtiene sobre estos casos es para el aniversario del Ejército, que se publica una revista con los múltiples servicios que ofrece la organización; entre ellos la incautación de madera pero las cifras son bajas y no se relacionan con el promedio de deforestación anual, que es de 75 mil hectáreas, según estimaciones Incer.

Subasta o donación

Por su parte el ambientalista Kamilo Lara, dijo que cuando se incauta madera es un proceso que pasa por el Instituto Nacional Forestal (Inafor) y ellos deciden.

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“Tienen la alternativa de subastarla, eso lo establece la ley incluso en la subasta puede participar el mismo a quien se le incautó o bien puede ser donada (la madera) para entidades sociales… el problema con la incautación de madera es que se ha malentendido, por ejemplo en Bluefields hace tres años incautaron un camión y la madera sigue ahí (en el Ejército), porque el Inafor no tiene donde guardar esa madera”, justificó Lara.

Raomir Manzanarez, del Movimiento Jóvenes Ambientalistas no coincide con Lara, pues asegura que una vez incautada la madera, debe ser destinada para obras sociales, pero jamás subastada.

La madera vale más por la infiltración

El ambientalista Jaime Incer Barquero manifestó que en el país no se ha comprendido que ante los cambios climáticos la madera vale más por su capacidad de condensar e infiltrar agua que por su valor comercial en sí, sobre todo en aquellas especies que son perseguidas como el caoba, granadillo, cedro, pino y otras.

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“Yo diría que los más importante de esto independiente a cuánto se compra (un árbol), uno lo que puede ver es los efectos en las zonas donde se ha despalado, en la época de verano se sacan los ríos, porque los árboles son los que atraen la humedad atmosférica y la infiltran en el subsuelo para que reaparezcan en las fuentes de agua superficiales”, explicó Incer.

Agregó que por la falta de árboles, los ríos en tiempo de invierno se vuelven lodosos, “debido a que sus cuencas han sido deforestadas y la erosión del suelo produce esos grandes aportes de lodos que hacen que el agua sea inaprovechable y que más bien sedimentan el agua o la enturbian”.

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