Eliseo Núñez: “Van a volver a robarse la elección”

Eliseo Núñez, el exdiputado opositor a Ortega, habla sobre las elecciones municipales, la Nica Act, la relación de Luis Almagro con Nicaragua y la oposición fragmentada.

Eliseo Núñez, oposición, Masaya

Eliseo Núñez Morales, opositor del FAD denunció amenazas de muerte de parapolicía en Masaya. LA PRENSA/ ARCHIVO.

Las elecciones municipales son “un estorbo”. De eso está seguro el exdiputado y ahora miembro del Frente Amplio por la Democracia (FAD), Eliseo Núñez. Por tanto —dice— más que verlas como una oportunidad, la oposición debe verlas como “un muro contra el que pueden estrellarse, porque el horizonte está más allá”.

Sin embargo, asegura que fue necesaria que la presencia de Luis Almagro, secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), para mantener la puerta abierta al diálogo con el Gobierno e intentar encontrar una solución democrática para la solución política del país.

En esta entrevista Núñez habla sobre el actual estado de la oposición, las elecciones municipales, la relación entre Daniel Ortega, Almagro y la OEA, y lo que el FAD está haciendo para hacerle frente a Daniel Ortega.

¿Cómo ve el panorama político de cara a las elecciones municipales?

No miro que haya cambiado mucho el panorama interno, Ortega sigue teniendo control absoluto de las cosas y no ha sucedido nada internamente que lo obligue a ceder espacio. Tiene un panorama internacional adverso pero básicamente es una crisis que la mira venir y no una crisis que esté viviendo. Lo que uno lee siempre de Ortega es que sus estrategias las juega de mejor manera adentro de las crisis que fuera de ellas. Siempre le ha dado más resultados.

¿Pero hablamos de crisis solo en el panorama internacional?

Bajo estas circunstancias las elecciones municipales no pueden cambiar, porque ni él (Ortega) compra las presiones internacionales, porque si las comprara estaría asumiendo que puede confiar en los norteamericanos y no va a confiar en ellos; ni por el otro lado hay todavía la suficiente presión interna como para que él pudiera cambiar. El trabajo para que las cosas cambien es aumentar la presión interna. La presión internacional más allá de lo que está es muy poco lo que puede avanzar. Y aquí hay que rescatar la utilidad de la protesta. Son años los que llevamos en que la protesta pega contra una pared, y si bien es cierto que eso te da un revestimiento de dignidad, a la gente que no piensa tan apasionadamente le va decepcionando. Pocas protestas han sido exitosas. Tenés que comenzar a enseñarle a la gente que vale la pena protestar.

¿Desde las elecciones presidenciales ha notado algún cambio?

Lo único que creo que ha cambiado ahora es la incertidumbre generada por el Nica Act. El Gobierno sabe que antes de recibir el golpe de una ley como la Nica Act la mera amenaza crea incertidumbre económica y ha sido muy eficiente el Gobierno y sus aliados en minimizar el tema de la Nica Act para tratar de que la inversión extranjera no comience a salir del país. Pero eso lo único que les gana es tiempo. Yo diría que las peores consecuencias de la ley no están en el tema del dinero de los multilaterales; el tema es la visión de Estado con la que quedaría Nicaragua si de pronto aparece en listas de gente involucrada en temas de corrupción y es gente que está a cargo de funciones públicas. Eso básicamente te deja con muy poca capacidad, sin moverte internacionalmente. Internamente Ortega ha creído que dando concesiones, algunas personerías, puede solucionar cosas. Pero no puede ser justo un proceso electoral que parte de la exclusión.

¿Qué espera de las elecciones municipales?

Yo creo que no va a haber necesidad de llamar al no voto. Vos salís a la calle y preguntás quiénes son los candidatos a alcalde de su municipio y creo 9 de cada 10 personas no tienen ni idea de quiénes son. Y voy a ser más atrevido: si preguntás que si saben que va a haber elecciones en este país en noviembre, creo que se acercaría al 50 por ciento de la población la que te diría que no sabe. No hay ambiente electoral. Es una política pública ya, lo promueven, lo fomentan. Porque ellos apuestan a su partido de militancia. No necesito hacer campaña porque yo voy a ir a sacar a mi votante. El que tiene que hacer campaña es el otro, el opositor. Y el opositor está sin dinero, fraccionado, las luchas intestinas son serias, muy serias. El desgaste de años de un pleito de liderazgo entre los liberales que comenzó por principios y terminó siendo un pleito personal entre (Arnoldo) Alemán y Eduardo (Montealegre), nos tienen en esta situación a los liberales y a la oposición.

¿Cómo ha visto la posición de Almagro ante Ortega y la situación en Nicaragua en las elecciones?

Tratando de mantener una puerta abierta. Almagro cree que los tres años son suficientes como para conseguir tener una salida para Nicaragua en la que haya más democracia. Yo no le miro una mala voluntad y obviamente le tuvo que dar la concesión de las municipales a Ortega. Y Almagro se las cede porque Ortega está interesado en hacer que te estrellés en la inmediatez sin ver el horizonte. Y ese para mí es el principal error de ver estas municipales como una oportunidad. Lamentablemente creo que si Ortega ve que la OEA no le es útil para evitarse la sanción del Nica Act, le va a cerrar la puerta.

¿Usted está de acuerdo con la Nica Act?

Yo diría que es una de las medidas más extremas que podés tomar en contra de un país. Sin embargo, si yo estoy en los zapatos de los norteamericanos y tengo a alguien que me grita todo el día diatribas y que comienza a representar una amenaza, yo hago algo. (La Nica Act) es de lo menos malo que le puede pasar a Nicaragua. El siguiente movimiento de los norteamericanos pudiera ser de otro tipo, como un embargo comercial. La Nica Act es culpa de Ortega.

¿Pero va a afectar a Ortega?

Sí y no. Porque en el modelo de distribución de riquezas también cuando hay crisis económicas impacta en la misma medida. Si distribuís riquezas mayoritariamente a las élites, cuando haya escasez, mayoritariamente quien pierde son las élites. Yo creo que deberíamos de estar preocupados por eso, comenzando por el presidente de la República, pero si al presidente de la República no le importa que eso pase, qué me va a importar a mí.

¿Usted confía en la observación de la OEA en estas elecciones?

Hay un dicho entre los observadores electorales que dice que cuando no tenés tiempo ni la voluntad del observado, lo que venís es a contar palitos. Viene a contar palitos. No hay capacidad de hacer cambios en el tiempo que hay. El observar estas elecciones es la concesión favorable al régimen. Los tres años es la concesión favorable a lo que la OEA quiere. El juego de corto plazo Ortega lo tiene ganado. Está tratando de ganar legitimidad y la OEA de cierta manera decidió dársela a cambio de tener tres años para cambiar el sistema a como se debe cambiar. Y es intentar, no es que lo va a cambiar. En el diseño estratégico de la oposición estas elecciones no son una oportunidad, son un estorbo. No tenés dinero, te diezmaron organizativamente y tenés enfrente un partido sin escrúpulos, con plata y control de todo el sistema.

 A mí Eduardo Montealegre ni me habla. Me lo encuentro y da la vuelta. A ese nivel estamos. El que yo piense diferente a él no implica que no podamos conversar. Y así como él hay otro montón”, Eliseo Núñez, exdiputado.


¿Cree que Ortega pueda dejar el poder por medio de elecciones?

Nosotros tenemos la obligación de reabrir la vía electoral. No de meternos a la vía electoral. Es de reabrir una vía electoral, pero tenés que ser capaz de presionar. Y para ser capaz de presionar tenés que dialogar con la gente que no es de la misma ideología de Ortega. Por mucho que se hayan entregado a Ortega en algún momento. Pero tenés que tender el puente. Lo peor que podés hacer es no tenderlo y asumir que están del otro lado permanentemente. Ortega es tu enemigo y tenés que diezmarlo. Y si tiene un aliado se lo tenés que quitar.

¿Qué significaría un voto en estas elecciones?

El Gobierno va a hacer lo que quiera en estas elecciones. No hay manera en que podás defender el voto. Te va a dar lo que le convenga darte, no lo que te ganaste. El sistema no va a funcionar para nadie, vas a ir a votar y te van a volver a robar la elección

¿Cómo ve a los partidos políticos de oposición en este momento?

Esto es ni más ni menos como que estés en un naufragio y que en lugar de ver cómo te juntás para agarrar el pedazo más grande del barco que quedó, todo el mundo se está peleando por un tuquito de tabla en medio del naufragio. Así estamos los partidos y nadie quiere juntarse con el otro. Nadie.

¿Ustedes lo han intentado?

Nosotros hemos platicado con mucha gente. Por ejemplo, a mí Eduardo Montealegre ni me habla. Me lo encuentro y da la vuelta. A ese nivel estamos. El que yo piense diferente a él no implica que no podamos conversar. Y así como él hay otro montón. Lo primero que tenemos que hacer los opositores es dialogar entre nosotros mismos. No es difícil hacerlo cuando hay voluntad, pero es difícil cuando tenés miedo a perder lo poquito que podés obtener. Estamos en un juego del tuquito. Hemos perdido el hambre por el poder y solo defendemos las prebenditas que podemos obtener.

¿Y el FAD, que no tiene personería, qué está haciendo? Ya vienen las elecciones municipales.

Nosotros hemos estado organizándonos municipio por municipio. Tenemos más de cien municipios organizados en su totalidad. Esperamos concluir en un mes más o menos la totalidad del país. Y después vamos a pasar al siguiente nivel de organización que tiene que ver con una organización que nosotros hemos concebido con tres vectores bien marcados: el vector político, organizaciones con vocación comunitaria, y la tercera parte lo que es considerado grupos con poca participación política: grupos de mujeres, jóvenes y gente de la diversidad.

Pero no se les ha visto en las calles… ni en marchas ni en protestas.

Desde diciembre no.

¿Por qué?

Porque hemos decidido organizarnos. Una de las lecciones que hemos tenido nosotros es que las marchas han podido ser impedidas porque la red todavía no es muy densa. Tenés que aumentar la densidad de la red organizativa.

¿Y cuándo planean terminar de organizarse?

Nosotros esperamos que ya de agosto en adelante tengamos algún tipo de expresión callejera. Sí hemos tenido plantones y cosas así pero son cosas muy pequeñas. Y una de las cosas importantes es devolver la utilidad a la protesta. Si bien es cierto fue un acto que te revistió de dignidad por ejemplo los 70 miércoles de protesta que hubo, pero a la vez terminaron en lo que terminaron. No tuviste elecciones, terminaste en una gran abstención y todavía no tenés libertades que te garanticen una elección transparente. Tenés que enseñar otra vez que protestar es parte del ser libre.

¿Y cree que tengan éxito? En los últimos años son poquísimas las protestas que han sido exitosas y escuchadas.

Yo creo que sí. Hay que escoger las luchas. Hay que dejar que la gente te diga por qué quiere luchar. Probablemente suene muy abstracto, muy sin sentido estar luchando por elecciones libres y transparentes, y prefiera luchar por un acueducto o porque le compongan el camino o porque no abusen los policías de su autoridad. Hay que hacer algo que lo hemos dicho durante muchos años, pero que no se ha podido implementar: necesitamos conectar con las necesidades de la gente. Y tener una propuesta para cada cosa. Nosotros podemos ser alternativa, aquí es falso que Ortega no tiene alternativa. Es una cosa que ha vendido muy bien en el extranjero. Dice que la ausencia de él crearía un vacío que provocaría una balcanización de Nicaragua. Eso es falso. Si eso fuera verdad doña Violeta no hubiera podido controlar el país. No es verdad que Ortega no tiene capacidad de ser repuesto.

¿Usted ve a alguien que en este momento pueda reemplazar a Ortega como presidente?

Yo creo que en Nicaragua todo mundo siempre apuesta a la aparición de alguien que guíe a todo mundo. Yo creo que lo que hay que hacer es construir una plataforma que permita que el liderazgo surja del trabajo y de la propuesta. De pronto puede aparecer alguien que te hace ilusionarte, que hace que la gente lo siga y ese es el camino más fácil. Yo ahorita, no se me ocurre ningún nombre pero sí creo que el empuje por el poder definitivamente va a venir mucho más fuerte de los que tienen entre 35 y 50 años, de los que tienen más de esa edad.

¿Este desánimo electoral no cree que sea una traba para ustedes que están intentando formar un partido? Hay indiferencia política en la gente… Como que está harta.

Se han sumado un montón de cosas. Los políticos a lo largo de la historia hemos hecho nuestra parte en hacer las cosas lo suficientemente mal como para que la gente nos mire a nosotros como parias incluso. Yo me metí a política porque en ese momento te daba ese prestigio de ser un luchador. Yo me metí en el 88. Pero hoy en día creo que tiene más prestigio el bolito que pide reales en el parque que el político. La política está desprestigiada y Ortega aprovecha eso. Ortega ha sido persistente en destruir el prestigio de los políticos. Nosotros somos los vagos que solo sirven para molestar y ni siquiera molestamos bien (ríe). Ortega ha sido eficiente en demostrarnos que puede comprar conciencias. Nosotros tenemos que hacer que las cosas cambien y eso requiere niveles de sacrificios personales enormes.

¿Qué sacrificios?

Ortega te bloquea. Trata de darte muerte civil. Si sos un profesional liberal tienen miedo de contratarte. Llegás a un banco, te niegan un crédito. Todo es más complicado para los opositores.

¿Alguna vez ha pensado en retirarse de la política?

La única cosa que a mí me ha hecho pensar en salirme es el desprecio por lo que hago de mucha gente que uno creería que debería por lo menos estar consciente de que uno ha hecho una lucha por años para que las cosas cambien. De Ortega lo menos que espero es que me bloquee económicamente. Mis cálculos incluyen que me mate, porque es lo que ha hecho toda su vida. Y no vas a dejar de vivir tu vida por el miedo. Yo sí creo que hay que seguir adelante. Mi abuelita vendió en el mercado por años y una de las cosas que aprendí ahí es que cuando las ventas están malas vos no luchás por nada más que por mantener el tramo abierto, porque el día que mejoren las ventas y cerraste el tramo ¿qué vas a vender?


PLANO PERSONAL

Eliseo Núñez tiene 44 años y es abogado graduado de la Universidad Centroamericana.

Actualmente se desempeña como abogado e imparte clases a universitarios.

Recuerda que cuando tenía 10 años lo mandaban a ayudarle a vender a su abuelita en el mercado, pero él solo llegaba a comer.

Asegura que ser político le ha cerrado muchas puertas económicas y profesionales, pero eso es lo menos que espera de Ortega, pues asegura: “Mis cálculos incluyen que me mate, porque es lo que ha hecho toda su vida”.

Está casado por segunda vez y tiene tres hijos.

En su tiempo libre le gusta cocinar. Dice que las pastas y la carne le quedan bien.

Su música predilecta es el rock en inglés. Algunas de sus bandas favoritas son Pink Floyd, U2 y Coldplay.
Le gusta ir al cine para ver películas de comedia, acción e históricas.

Entró a la política a los 14 años.

Su libro favorito es la trilogía The Century, de Ken Folett.

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