Los dardos envenenados al INSS

¿Y ahora, cuál será el nuevo dardo que nos lanzará la administración Ortega Murillo en contra del INSS?

La traicionada Revolución Popular Sandinista, en su afán revanchista, optó  por desconocer los avances obtenidos en el campo económico por el régimen somocista, apuntalaron el primer dardo envenenado en contra de todo el Sistema Financiero Nacional, el que fue nacionalizado y destruido totalmente en la década de los 80.  Desaparecieron los Infonac, Banco Popular  y el Banco Nacional de Desarrollo, instituciones estatales que fomentaron y promovieron la agroindustria, capacitación técnica y financiamiento a los productores industriales y agrícolas. Colapsaron el Sistema de Ahorro y Préstamo, que con el INVI, fomentaron el ahorro y la construcción de viviendas que siguen en pie a pesar del terremoto.

Confiscaron todo el sistema bancario, privado y extranjero, se les arrebató sus bienes, bancos, compañías de Seguro, Almacenes Generales de Depósito, Financieras de Inversión, y por si fuera poco, igualmente confiscaron a todas aquellas empresas que  giraban alrededor de estos grupos financieros.

La intolerancia y el populismo arraigado, en estos sistemas seudo revolucionarios, un nuevo dardo envenenado fue lanzado en contra del INSS. No comprendieron, ni lo entienden  ahora, que este tipo de instituciones es el principal pivote para impulsar un desarrollo económico sostenible, una fuente inmensa de pequeños ahorros, los que eficientemente administrados, servirán para impulsar proyectos, privados y públicos, de mediano y largo plazo. Y además, aliviará y complementará los servicios de salud de calidad, garantizando las pensiones suficientes para un retiro con dignidad. El dardo terminó con el INSS, dando paso a un Sistema Único de Salud, confiscando bienes de los asegurados, que todavía subsisten en una cuenta histórica impagable.

Aún más, en esta década oscura, aprobaron una reforma para constituir la “pensión reducida”. Una medida populista, pero un absurdo financiero por insostenible. Ni la administración actual la reconoció en su primer periodo. Fue el reclamo de los “viejitos”, en el que Zoilamérica tuvo una parte beligerante, junto con jóvenes solidarios, respaldaron la toma de las instalaciones, los que fueron reprimidos por fuerzas de choque, e hicieron desaparecer los vehículos y demás bienes de los jóvenes solidarios. En tal situación, sin mediar estudios actuariales y financieros, sin ningún cálculo racional, con un agudo oportunismo político, en su principal concentración política, fulminaron con un nuevo dardo envenenado, al resquebrajado INSS. Aprobaron pagar la “pensión reducida” con fondos del INSS, sin importarles su sobrevivencia. Hoy por hoy, este dardo le cuesta al INSS, cerca de los US$45.0 millones, sin tomar en cuenta las pensiones a víctimas de guerra para otros US$30.0 millones anuales.

Ahora el FMI entra al juego de los dardos. Sentencia un agotamiento de la liquidez del INSS para el inminente 2019. ¿Pero acaso los Déficits en el Remanente Social Operativo  no se presentan desde 2013? Con cifras en los Anuarios del INSS, los déficits en los últimos cuatro períodos ascienden a 165.2  millones de dólares, y tan solo 2016 ascienden a US$57.4 millones. Que las inversiones se redujeron en US$201.4 millones   y que las Reservas Técnicas,  igualmente se han reducido en 200.9 millones de dólares.

Y el dardo de gracia, un incremento en los Gastos Generales y Administrativos que representa el 13.2 por ciento  de los Ingresos Totales,  con un crecimiento promedio anual desde 2009 del 16.4 por ciento. En este rubro se politizan y derrochan en 2016 US$95.1 millones que “chorrean sangre”.

¿Y ahora, cuál será el nuevo dardo que nos lanzará la administración Ortega Murillo en contra del INSS?

El autor es egresado fundador de la UCA.

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