Zona de Strikes: El Salón de la Fama pinolero, ¿cómo debería ser?

El Salón de la Fama nicaragüense, que se ha mantenido en permanente cuestionamiento, quizá debería ser reinventado para dar lugar solo a la excelencia

Yanquis y Boston

Edgard Rodríguez C.

El deporte produce tanta fascinación porque enfrenta al hombre ante sus límites, impulsado con una mezcla de valor, inteligencia y recursos. A veces sobre escenarios tan peligrosos como los del boxeo, friccionados como en el baloncesto o futbol, especulativos como en el ajedrez e integrales como en el beisbol.

Pero además el deporte tiene la virtud de congregarnos más allá de cualquier diferencia. Y nos emociona a todos sin importar si sos de uno u otro bando. El problema llega cuando es el momento de las evaluaciones y el reconocimiento. Ahí no nos ponemos de acuerdo.

Muchas veces intervienen factores extadeportivos como la identificación generacional, afecto cultivado hacia un atleta y hasta admiración que terminan por arruinar un juicio de forma objetiva.

Y este inconveniente se acentúa más cuando se da una nueva promoción de miembros al Salón de la Fama, como sucedió este domingo en Managua, donde diez notables exatletas, pasaron a la inmortalidad.

Sin embargo fue cuando se llamó a Vicente Padilla, que la concurrencia se puso de pie para ovacionar al exlanzador de Chinandega, considerado por muchos el segundo mejor pelotero nacido aquí.

La percepción que queda es que para entrar al Salón de la Fama necesitás ser un ex big leaguer o haber ganado un título mundial en boxeo, por ejemplo, y eso no es tan sencillo, aunque quizá esa debería ser la aspiración.

¿Usted qué piensa? A mí me gusta la excelencia. Pero si se es así de drástico, se corre el riesgo de excluir a una gran cantidad de atletas que no llegaron a esos niveles, pero que se esforzaron, son famosos y apreciados.

No sé si alguien se atreve a poner en tela de juicio a Rigo Mena o Nemesio Porras, que no llegaron a Ligas Mayores, pero causaron gran impacto dentro y fuera del país. Incuso al “Ratón” Mojica, aun sin una corona mundial.

¿Cómo haría usted un Salón de la Fama? Quizá habría que comenzar con Alexis Argüello y Denis Martínez, luego el «Chocolatito» González -cuando se retire-, Vicente Padilla y cada big leaguer y campeón mundial de boxeo.

Luego esos atletas que han trascendido el tiempo, que alcanzaron niveles elevados en su desempeño y cuya popularidad ha impedido que sean devorados por el olvido, a pesar de no poseer una corona mundial.

De todo modos aspirar a la excelencia debería ser la meta, incluso para el Salón nica, que necesita ser reinventado.

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