Shantall Lacayo: “En la moda hay muchos egos”

Shantall Lacayo habla del logro más grande de su carrera: su participación en el Miami Fashion Week. También charla sobre Nicaragua Diseña y sus próximas metas. Entre ellas, alcanzar el renombre de la venezolana Carolina Herrera.

Shantall Lacayo, diseñadora nicaragüense. LA PRENSA / Cortesía: Yorch Sans

Shantall Lacayo, diseñadora nicaragüense. LA PRENSA / Cortesía: Yorch Sans

Shantall Lacayo viene de alcanzar el logro más importante de su carrera, y aunque uno no sea versado en moda, es fácil entender por qué lo llama así: la nicaragüense de 33 años ocupó una plaza entre los ocho diseñadores que colorearon con sus colecciones el Miami Fashion Week, tal vez el evento fashionista más importante de América Latina.

La nicaragüense estuvo al lado de pesos pesados de la moda como Agatha Ruiz de la Prada, Custo Barcelona, Ángel Sánchez y Silvia Tcherassi. Y Antonio Banderas, el presidente honorario del evento, habló muy bien de sus diseños.

El de Shantall ya es un nombre conocido en Nicaragua. Muchos la ven como una diseñadora con años de trayectoria y con fama, pero ella se ve a sí misma como una artista emergente del mundo con metas altísimas por delante. Sin soltar su bandera azul y blanco, sueña con alcanzar el renombre de la venezolana Carolina Herrera.

En esta entrevista, la diseñadora habla de Nicaragua Diseña, de Camila Ortega, de su vida privada, sus luchas y sus anhelos. Y, por supuesto, del evento de Miami, donde el pasado 2 de junio hizo gala de talento pinolero.

Hace solo días que regresó del Miami Fashion Week, un evento de moda de talla mundial. ¿Qué siente por haber sido una de las diseñadoras seleccionadas?
Pues, te voy a ser sincera. Llegar al Miami Fashion Week fue una tarea bastante ardua. El año pasado tuve la oportunidad de ir al Fashion Week como invitada, y mi esposo y yo tenemos un plan de establecernos en Miami y tener un pie en Nicaragua y otro en Estados Unidos, entonces me dije: “Si quiero entrar a Estados Unidos por Miami, porque por Nueva York no porque la competencia es muchísimo más grande, tengo que estar en el Miami Fashion Week”. Y desde el año pasado empecé a tejer esta red de contactos hasta lograr dar con las personas que tenía que dar. Lo que la gente de repente no sabe, y ve el resultado final del diseñador y sobre todo del diseñador emergente, no de estas marcas con las que yo me presenté, dice: “Mirá, Shantall estuvo en Panamá. Mirá, Shantall estuvo en Miami, le está yendo bien, qué suerte tiene esta niña”. Y no sabe el trasfondo que hay detrás de lograr ese objetivo. Yo llevo años tratando de dar este paso.

No fue que estaba haciendo su trabajo, en su taller, y la llamaron para que asistiera a la semana en Miami…
En algún momento eso va a llegar en mi carrera, que toda la gente me va a llamar y a mí me tocará seleccionar qué escojo, pero yo todavía no estoy en ese momento en la vida. Voy hacia eso, estoy buscando eso, pero entiendo que soy una marca joven y para llegar ahí se requiere mucho recorrido, sacrificio, perseverancia, estar pendiente de las oportunidades y saber tomarlas. El Fashion Week desde que logré entrar, representó desde febrero hasta ahorita, que acaba de terminar, un estrés enorme, ataques de pánico, ansiedades, despertarme en las madrugadas con la sensación de no poder dormir, pasar en vela por horas, pensar si lograré ir o no, si mi colección estará terminada o no, voy a lograr tener los parámetros, la calidad, estoy lista, no estoy lista… O sea, son miles de cosas que la gente no lo mira. Yo no pongo en mis redes sociales: “Hoy no dormí cinco horas porque me dio un ataque de pánico en la madrugada y quedé en vela”. Y es un tema psicológico. Yo tengo una psicóloga que veo cada 15 días y llevo años viéndola para que me permita a mí entender mis emociones. Yo soy una artista y las artistas viven toda esta vorágine en la cabeza. No es tan sencillo que voy a una gira 20 días y luego regreso a la tranquilidad de Nicaragua. Todos estos cambios emocionales generan un efecto secundario en uno, en la personalidad de uno, y yo creo que lo importante para poder seguir adelante es tener una preparación emocional y psicológica, porque yo no voy a comenzar a empastillarme a los 30 años porque no llego a los 60. Es un camino largo y todas estas cosas que te estoy diciendo no las he compartido con nadie. La gente no lo sabe, no lo mira.

Incluso en Nicaragua muchos la miran como una diseñadora que ya alcanzó el éxito, pero en Miami usted era la joven, la nueva.
Sí. Yo llegué a Miami y al día siguiente íbamos a ver con mi relacionista pública un lugar de un evento que teníamos que hacer nosotros, y me agarra y me enseña en el celular la cartilla oficial de la gente que estaba presentándose. Y hasta ese momento me di cuenta que iban a presentar solo ocho diseñadores, y de ellos todos son monstruos. Y me dije: “¿Qué estoy haciendo aquí?” Wow… Increíble. Y sí, entiendo mi posición. Entiendo que ellos son los grandes, y me encanta. En vez de sentirme mal, como alguien pequeño, rodeada de gente tan grande, más bien me resulta enriquecedor. Estaba Custo Barcelona. Yo a él lo descubrí cuando me fui a Argentina a estudiar y me enamoré de su trabajo y el nombre de Custo Barcelona era mi contraseña para Facebook por años. Y de repente estar en una plataforma al lado de un hombre que su nombre fue mi clave de Facebook por años, es ganancia. O sea, en la moda hay muchos egos y no lo dudo, pues, pero en este caso esta participación en Miami yo me sentía agradecida, bendecida.

¿Estar en la Semana de la Moda de Miami es lo más grande que ha logrado hasta ahora?
Sí. Creo que uno tiene diferentes etapas, y a mí me ha ido tocando por ejemplo la introducción en Centroamérica, hace un par de años, fue un proceso. Logramos llegar a Panamá, que fue una súper plataforma. Nosotros vendemos en Panamá actualmente, y es uno de los países de la región que ha acogido muy bien a la marca, y nos ha pasado que tenemos patrocinadores de clientes regionales que vienen a Panamá buscándonos, imaginate. Es lindo ver que vas cosechando todas estas cosas. Pero de repente ahorita fue como… dar el paso. Yo siento que profesionalmente mi vida es una especie de pirámide, y voy dando pasos. Pero cada escalón, yo lo siento tan grande que no es que hoy estoy aquí y subo un escalón. Yo puedo pasar años buscando un nuevo escalón. Ahorita participar en Miami fue dar un escalón que yo tenía tres o cuatro años buscando. Y ya después vendrá otro escalón.

Y no le fue nada mal. Incluso Antonio Banderas compartió su trabajo en redes y habló bien de los diseños Shantall Lacayo.
Sí. Mirá, Miami Fashion Week son tres dueños y Antonio es el presidente honorario y uno de los dueños. Entiendo yo que quieren como meter una marca a futuro y él quiere involucrarse en el tema de la moda. La verdad es que yo no lo conocía, lo conocía porque me lo habían presentado en el evento del año pasado, pero seguramente él no se acordaba de mí. Y ahorita que yo ya entré como diseñadora, de repente cuál fue mi susto que en la conferencia de prensa él comenzó a hablar de mí, hablar de Nicaragua. Y tener ese reconocimiento de parte de una persona que su voz tiene tanto alcance, quizás para él no significa mucho, pero la repercusión que puede tener en un diseñador sí es muy grande. Y la verdad es que sí fue una súper sorpresa y yo le agradecí, porque después de entrar al Miami Fashion Week con la cola entre las piernas luego de todo lo que me había pasado, darme con esa sorpresa de que el presidente honorario comienza a hablar de mí, fue como un balde de agua. Y desencadenó un ruido enorme para los medios. ¿Quién es esta Shantall Lacayo que está presentando? Porque conocemos a todo el resto que está presentándose, pero a esta no la conocemos… Esto para mí representó mucho. Me sentí muy valorada.

Shantall Lacayo, diseñadora nicaragüense. LA PRENSA / Óscar Navarrete.
Shantall Lacayo, diseñadora nicaragüense. LA PRENSA / Óscar Navarrete.

¿Qué es lo que sigue después?
Después de este tipo de eventos uno no puede descuidar que vos querés que tu marca se expanda internacionalmente, siendo una marca chiquita de Nicaragua. Y es que por un lado tenés el tema de exposición, de vos, de tu marca, mediáticamente, empezar a hacer networking (tejer redes), y que las revistas te conozcan, porque yo he descubierto que el mundo de la moda es chiquitísimo, y una vez que lográs entrar en el círculo de la gente correcta, todos los puntos comienzan a unirse. Empieza todo esto de “te recomiendo, te mando a esta chica”. Entonces por un lado están estos eventos de exposición, como el Miami Fashion Week o el Panamá Fashion Week, y todos estos eventos funcionan, pero está por otro lado el tema comercial. La marca tiene que vender. Y para que la marca venda te toca moverte. Porque la plataforma te expone, pero no te vende. Te toca buscar a un agente, alguien que te represente, tocar puertas, identificar tus metas, porque por ejemplo en Miami hay 25 mil tiendas, pero mi ropa no pertenece a esas 25 mil tiendas. Mi ropa pertenece a estas tiendas selectas dirigidas a la mujer a la que yo quiero dirigirme también. Y tampoco voy a intentar entrar a una tienda donde están únicamente diseñadores como Coco Chanel e internacionales porque yo no estoy preparada para una tienda así. Pero tampoco voy a vender mi ropa en una tienda que solo tiene marcas chinas. Yo pertenezco a una tienda intermedia, y hacer esta búsqueda es bien difícil. Y dar con los compradores es mucho más difícil.

¿Cuánto cuesta en promedio la ropa de su marca?
Hay diferentes formas de manejar el diseño, y es que vos podés manejarte como un diseñador de alta costura o hacer trajes a medida y depende del diseñador si va a cobrar 300 dólares o cinco mil dólares. El tema del precio es otra cosa. Nosotros no vendemos a esos precios y ni tampoco vendemos trajes a medida. Nuestro objetivo no es que venga una clienta acá y pida un vestido de dos mil dólares, porque no hay filas de clientas así. Para que mi trabajo funcione a nivel de marca, yo necesito vender a boutiques y no al cliente directo. Entonces nuestro objetivo, más allá de que aquí recibimos clientas y si tenemos tiempo de hacer un traje a la medida se lo hacemos, va dirigido a una línea prêt-à-porter (listo para vestir), que es una línea más accesible. Nuestros precios de venta al cliente final están entre 200 y mil dólares, precio final, y ese es nuestro objetivo. Tenemos una línea de productos que va desde una blusa hasta un vestido, y nuestro fuerte es de 300 a 800 dólares. Nuestras clientas aunque vendamos cosas a 200, lo que más buscan es entre esos precios, que un vestido de 380, que algo de 500. La marca apunta internacionalmente, no se va a quedar a nivel local. Yo busco a esa mujer empresaria, profesional joven, que es amante de la moda y ya tiene el poder adquisitivo para invertir en lo que va a usar, pero tampoco tiene tanto dinero como para comprar una camisa de tres mil dólares de Chanel. Porque yo me siento esa mujer que estoy lista en poder invertir 300 dólares o 500 dólares en algo que me gustó. Y es un segmento bastante amplio. No todo el mundo puede comprarlo pero al mismo tiempo la ropa tiene un gran valor agregado de diseño y de trabajo. Nuestros estampados los creamos nosotros, los bordados los creamos nosotros, los deshilados son trabajos a mano que se hacen en Masaya. No es que vendemos a ese precio porque se nos antojó.

 

“Yo quiero ser reconocida como una diseñadora latinoamericana, pero obviamente siempre de Nicaragua y para apoyar a Nicaragua. Pero para llegar a donde quiero llegar, los elefantes no nacen grandes, nacen pequeños. Shantall Lacayo, diseñadora nicaragüense.

Shantall Lacayo, diseñadora nicaragüense. LA PRENSA / Óscar Navarrete.
Shantall Lacayo, diseñadora nicaragüense, junto a su colección El Jaguar y la Luna, que presentó en el Miami Fashion Week 2017. LA PRENSA / Óscar Navarrete.

¿No hay tiendas en Nicaragua que vendan su marca?
No, y el problema es que la mayoría de las tiendas quieren agarrar el producto de los diseñadores en consignación, que vos les prestás la ropa y se vendió bueno y si no se vendió les das un 50 por ciento, 100 por ciento de ganancia. Entonces la prenda no se vendió y te la entregan dañada o sucia. Así no funciona el mercado. Así un diseñador no va a poder nunca salir a flote. Cuando vendemos en Panamá tenemos una tienda que nos hace un pedido de un modelo y pide tantas tallas, tantos colores.

¿Qué es lo que más le da felicidad en su trabajo?
En la pasarela, cuando ya se está exhibiendo. Ese momento. Cuando está toda lista. Profesionalmente, en momentos como ese. O momentos cuando Antonio Banderas habla de vos y no te lo esperabas. Cuando una boutique te dice: “Me interesa lo que estás haciendo, sentémonos y reunámonos”. En momentos como ese te decís: “Wow, no puedo creer que lo estamos logrando”.

¿Piensa llegar tan alto como la venezolana Carolina Herrera?
Claro que sí… Pero no tengo prisa, dejaré que la vida decida qué ofrece para mí, pero claro que sí. La moda latinoamericana está creciendo muchísimo y como Latinoamérica está siendo tomada cada vez más en cuenta y yo quiero ser reconocida como una diseñadora latinoamericana, pero obviamente siempre de Nicaragua y para apoyar a Nicaragua. Pero para llegar a donde quiero llegar, los elefantes no nacen grandes, nacen pequeños, entonces te toca esperar.

Usted también es codirectora de Nicaragua Diseña. ¿Qué tal es Camila Ortega en el mundo de la moda? ¿O es directora solo porque es la hija de la pareja presidencial?
Camila entiende el gremio y ya son siete años conociéndola, porque desde el 2010 yo la conozco. Camila siempre fue una persona que le encantaba el mundo de las pasarelas, no era diseñadora pero le encantaba ese mundo. Mucha gente no la conoce y mucha gente pensará que como es hija de la familia presidencial, como decís vos, es una persona totalmente desocupada de esto, pero a mí me consta todo lo contrario: es una persona totalmente ocupada sobre esto y que si por ella fuera abriríamos las puertas de Nicaragua Diseña a todo el mundo. Y más bien a mí me ha tocado poner un poco de mano dura para generar iniciativa donde el diseñador también se tiene que preparar, esforzarse, dejar algo a su gremio, compartir su conocimiento. A raíz de eso Nicaragua Diseña surgió y ha sido una plataforma que cuenta con el apoyo del Gobierno y ya son más de 450 proyectos beneficiados.

Shantall Lacayo, diseñadora nicaragüense. LA PRENSA / Cortesía / Fotografía de Yorch Sans.
Shantall Lacayo, diseñadora nicaragüense. LA PRENSA / Cortesía / Fotografía de Yorch Sans.

Plano personal

Shantall Lacayo nació el 4 de mayo de 1984 en Managua.
Su nombre originalmente se escribe con c —Chantall—, pero desde joven lo escribe con s —Shantall— porque así lo comenzó a hacer su mamá, Lauren Lacayo.
En su cédula su nombre aparece como Chantall Quintero Lacayo, pero como su papá abandonó el hogar cuando ella era niña, la diseñadora adoptó el apellido materno. “Hemos tenido que recorrer juntas todo un camino y una historia —dice— por eso uso el apellido de mi mamá”.
Su gusto por el diseño comenzó cuando era niña. A los 5 o 6 años le hacía atuendos a sus muñecas Barbie. “Mi papá es pintor y mis tíos son pintores por parte de madre, así que la vena por el arte viene de mi familia”, explica, y relata que su madre dirigía una galería de arte.
Cursó la primaria en el Colegio Caminos, donde las clases eran personalizadas y por sección no había más de 15 alumnos. Completó la secundaria en el Colegio Teresiano de Managua y estudió Marketing y Publicidad en la UAM.
Estudió en un técnico de Argentina Diseño de Moda y Tecnología Textil y se quedó viviendo siete años en ese país del Cono Sur americano. Allá participó en el reality show de diseñadores de moda Project Runway, y quedó en segundo lugar.
Tiene una hermana 13 años más joven llamada Francesca, que también se interesa en el diseño y la moda.
Le gusta ir a playa y surfear, pero no le gusta ir por solo un día sino por dos o tres, o una semana.
Disfruta haciendo manualidades para ella como carteras personales que terminan siendo sus “tesoros”.
Está casada con Jorge Sans —de nombre artístico Yorch Sans—, un fotógrafo nicaragüense que hace equipo con ella para sus proyectos. Se conocieron en el Teresiano cuando ella tenía 18 años. Fueron novios por cuatro años, terminaron y por siete años estuvieron separados. Ella fue a Argentina y él a España, después regresaron a Nicaragua y en reuniones de amigos se reencontraron.
No tienen hijos pero ella asegura que se “muere por tener”, aunque por ahora están decidiendo el momento adecuado para ser padres.


 

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