Asamblea Nacional “se pervirtió”, dice especialista en derecho

El parlamento en Nicaragua, dominado por el presidente designado por el poder electoral, Daniel Ortega, se pervirtió y dejó de ser un foro de debate público y político de interés nacional, asegura el jurista Alejandro Aguilar.

El parlamento en Nicaragua, dominado por el presidente designado por el poder electoral, Daniel Ortega, se pervirtió, dejando de ser un foro de debate público y político de interés nacional, para convertirse en una oficina adjunta de la pareja presidencial, asegura el jurista Alejandro Aguilar, exdecano de la facultad de derecho de la Univerdad Americana (UAM).

De acuerdo con Aguilar, “la primera gran perversión del modelo institucional que Nicaragua tiene, es el tema electoral”.

“La calidad del trabajo parlamentario no está marcada por el número de leyes que el parlamento tiene; está marcada por la calidad del debate que el parlamento tiene, por la calidad del diálogo que se produce en el parlamento entre las fuerzas parlamentarias, y del parlamento con el resto del país”, indicó el jurista.

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“Allí hay una gran perversión, hay una gran descomposición, se ha desvirtuado lo que el parlamento es, un parlamento no es una oficina adjunta de la Presidencia, que hace lo que la Presidencia indica y funciona al ritmo que la Presidencia quiere”, cuestionó Aguilar.

El jurista asegura que al pervertirse el sistema parlamentario en Nicaragua también se afecta todo el sistema político del país.

El daño mayor

“No hay un daño mayor al orden institucional de Nicaragua que haber pervertido totalmente la representación parlamentaria. Es decir, haber creado un modelo de parlamento donde hay tres o dos personas electas, para simular que son una oposición política designada por el partido gobernante, se supone que representan al pueblo y no es así: esa perversión lo termina de dañar todo”, aseguró el jurista.

A juicio del profesional del Derecho, la perversión del sistema electoral trajo consigo la perversión de la Asamblea Nacional.

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“Cuando no contás con un sistema electoral que te garantice que al parlamento llegan a ejercer representación política plural y de debate en la participación de los sectores que el pueblo libremente ha elegido ya comienza a descomponerse el sistema político”, resaltó Aguilar.

Asamblea perdió su carácter nacional

El parlamento entró a receso el viernes pasado, con una aprobación de apenas 13 leyes, todas propuestas por el Ejecutivo. La bancada oficialista cuenta con 70 legisladores, de los 91 diputados en total.

Según Alejandro Aguilar, el gran problema del parlamento es que al perder su condición de independencia para debatir y aprobar leyes consensuadas, también perdió su carácter de foro de debate nacional.

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“El parlamento se convirtió en una oficina adjunta de la Presidencia, en una especie de secretaría de la Presidencia; y un parlamento no hace lo que el presidente dice y le marca”, criticó.

“Debe ser un parlamento para el país. Los parlamentarios deben preocuparse por los problemas del pueblo y llevarlos allí, incluso, en contra de la opinión de la Presidencia, sobre todo para ver qué está haciendo bien o qué está haciendo mal el poder ejecutivo”, dijo Aguilar.