El pleito inútil por las alcaldías

Tenga usted la seguridad de que la comuna de Managua seguirá manejada por quien hoy la maneja, se cambiarán uno que otro nombre para dar la idea de que las elecciones funcionan, pero la cúpula seguirá siendo intocable

torre de Babel, estudiantes, Nicaragua, protestas

Querida Nicaragua: Muchos hablan con gran seriedad cuando cualquier comunidad, (que siempre es empujada por el dedo del caudillo) comienza a mencionar su nombre como futuro candidato ganador de la Alcaldía de cualquier municipio, pues en todos ocurre la misma cosa. Gana siempre (o  lo hace ganar el Consejo Electoral)  el que ha sido señalado por el dedo del jefe. Y esto lo sabemos todos aunque siempre al parecer solo nos queda el derecho a la inútil protesta, (el derecho al berreo como le llamamos popularmente).

Dígame alguien si existe algún ingenuo que crea que puede competir y ganar la  Alcaldía de Managua. Eso es una misión más imposible que la serie televisiva del mismo nombre donde las misiones imposibles son posibles. Tenga usted la seguridad de que la comuna de Managua seguirá manejada por quien hoy la maneja, se cambiarán uno que otro nombre para dar la idea de que las elecciones funcionan, pero la cúpula seguirá siendo intocable. La Alcaldía de Managua ha sido tomada para siempre y no hay quién saque de ahí al partido danielista. Los observadores de la OEA pueden reportar las irregularidades que quieran, podrán decir como dijeron en las elecciones generales del 2011 que hubo veinte mesas de votación donde no los dejaron entrar, pero eso no cambiará nada, son las irregularidades que, según los gobiernos dictatoriales, ocurren en todos los países y en todas las elecciones  donde la oposición siempre protesta.

Mi amiga doña Iris Madriz, una auténtica líder de la comunidad está compitiendo por la candidatura de la Alcaldía de Nindirí. Ojalá que este sea uno de los municipios que el danielismo ceda a los opositores, y ojalá que si doña Iris llega a ganar la Alcaldía y empieza a ejecutar obras que beneficien al pueblo no surjan unos cuantos concejales danielistas acusándola por cualquier motivo y pidiendo su cabeza. Ahí no más terminaría todo el entusiasmo de una alcaldesa que pretendía superar en grande todo su municipio con todas sus comarcas. Quiera Dios que ella llegue a la Alcaldía y que permanezca en ella.

El comentario anterior podrá ser pesimista pero está basado en hechos reales, en situaciones que nos ha tocado presenciar y que no son nuevas pues  el Consejo Electoral tiene gente preparada para realizar este tipo de maniobras y otras peores.

Otras alcaldías que el danielismo no suelta por nada del mundo son las de León, Chinandega, Matagalpa, Granada, Masaya, Estelí y las principales ciudades, las más populosas, productivas y prometedoras del país.

Las cabeceras departamentales son las preferidas del Gobierno que cuenta más o menos con 97 alcaldías, de 153 que hay en toda la nación.

La autonomía municipal, una de las más hermosas conquistas de los pueblos, está vigente en nuestra Constitución Nacional (art. 177) y en el (art. 2, Ley 40 y 261), pero no se cumple pues la Constitución la han hecho a un lado como si fuera un triste pedazo de papel sin ningún valor.

Y si no vamos a votar en estas elecciones, ¿qué podemos hacer? Algo hay que hacer, ¿qué cree usted que hay que hacer?, me preguntó una persona. Le dije: Lo primero que hay que hacer es organizarse en pequeños grupos políticos e ir creando entre todos un programa de nación en el que todos estén  de acuerdo. Organizarse escogiendo personas honestas que no se vendan con el brillo de cuatro monedas o con la tentación de un cargo público para acallar su conciencia y convertirlo en  supernumerario o soplón del régimen, o turba criminal para apalear a opositores  como en Ocupa INSS. Grupos probados en el patriotismo, en los valores éticos y morales, en el amor a su pueblo, hombres limpios para tener una política limpia. Dirán que no se puede.  Sí se puede.  El pueblo venezolano nos está dando el ejemplo. Ellos se organizaron siendo grupos diferentes. Nosotros podemos hacer otro tanto.

El autor es empresario radial.