Adolescentes de Nicaragua trabajan en robot para un concurso mundial

Cinco adolescentes representarán a Nicaragua en un concurso internacional de robótica a realizarse en Washington, Estados Unidos, del 14 al 20 de julio. Los jóvenes se medirán ante otros de más de 160 países.

Los adolescentes Ana María, Gloria, Víctor, Engel y Alejandra posan para una fotografía con el robot que están construyendo. LA PRENSA/EFE

Cinco adolescentes representarán a Nicaragua en un concurso internacional de robótica a realizarse en Washington, Estados Unidos, del 14 al 20 de julio próximo, informaron autoridades de la Fundación Padre Fabretto.

Los jóvenes se medirán ante otros de más de 160 países en una competencia en la que sus robots deberán superar obstáculos como subir rampas, seleccionar pelotas de diferentes colores y trasladarlas de un lugar a otro, explicó César Dubois, responsable de proyectos de la Fundación Padre Fabretto.

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Los adolescentes construyen el robot desde marzo pasado y lo tendrán listo en dos semanas aproximadamente, indicó, por su parte, el alemán Finn Hermeling, quien brinda asistencia técnica a los jóvenes.

No cuentan con manual

Los insumos para armar la máquina fueron enviados por el organismo estadounidense Firts Global, organizador de la competencia, pero los jóvenes no cuentan con un manual que les indique un esquema a seguir, por lo que el resultado final será producto de su creatividad, aclaró Dubois.

«Realmente estamos muy entusiasmados. Creemos que esta es una oportunidad muy importante en la vida de los jóvenes. Creo que les va a dar otras perspectiva, les va a permitir soñar», comentó Dubois.

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Hermeling dijo que le gusta el progreso en el trabajo de los jóvenes en la construcción del robot. «Me encanta mucho ese momento en que estamos trabajando y veo que captaron algo. Cuando eso pasa, abren su mundo», explicó Hermeling.

Optimismo

Los menores de 18 años que participan armando y programando al robot son Gloria, Engel, Ana, Alejandra y Víctor, todos estudiantes de secundaria que dividen su tiempo entre las actividades académicas y su participación en el proyecto.

Ellos están optimistas y esperan poder alzarse con algún premio dentro de la competencia.

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«Estoy en programación porque realmente siento que me interesa la programación del robot y me atrae», dijo a Acan-Efe Engel, uno de los adolescentes que, cuando sea mayor, quiere ser ingeniero civil, aunque ahora se siente entusiasmado con la robótica.

Los adolescentes son parte de los 30.000 beneficiarios de la Fundación Padre Fabretto, organización sin fines de lucro que trabaja en todo Nicaragua con programas de nutrición y educación.