Papa oficializa a monseñor Gregorio Rosa Chávez como cardenal de El Salvador

Francisco les advirtió a los nuevos cardenales de que este nombramiento no les convierte en "príncipes en la Iglesia" católica.

Gregorio Rosa Chavez, Monseñor Gregorio Rosa Chavez, cardenal de El Savador

LA PRENSA/AFP/MARVIN RECINOS

El papa Francisco nombró este miércoles cardenal al obispo auxiliar de San Salvador, monseñor Gregorio Rosa Chávez, a quien impuso la birreta cardenalicia y entregó el anillo, en una ceremonia en la basílica de San Pedro del Vaticano.

Rosa Chávez es el primer obispo auxiliar de la historia nombrado cardenal y ahora pasa a formar parte del Colegio Cardenalicio de la Iglesia Católica, junto con los otros cuatro cardenales que nombró Jorge Bergoglio en su cuarto consistorio.

Lea también: Historia del primer cardenal de El Salvador

En la lista de los nuevos purpurados se encuentran también el arzobispo de Barcelona, Juan José Omella; el arzobispo de Bamako, en Mali, Jean Zerbo; el obispo de Estocolmo, Anders Arborelius; y el vicario apostólico de Pakse, en Laos, Louis-Marie Ling Mangkhanekhoun.

Singular nombramiento

La singularidad de este nombramiento se encuentra en que en esta ocasión Francisco ha decidido designar con la púrpura al obispo auxiliar, y no el titular, de San Salvador.

Rosa Chávez ha sido uno de los grandes impulsores de la causa de canonización del ya beato arzobispo Óscar Arnulfo Romero.

Durante la ceremonia, el papa pronunció una homilía en la que advirtió a los nuevos cardenales de que este nombramiento no les convierte en «príncipes en la Iglesia» católica.

Además: Monseñor Rosa Chávez, leal a legado de San Romero

De modo particular me dirijo a vosotros, queridos nuevos cardenales. Jesús camina delante de vosotros y os pide seguirlo con decisión en su camino. Os llama a mirar la realidad, a no distraeros por otros intereses, por otras perspectivas», dijo.

«Él no os ha llamado para que os convirtáis en príncipes en la Iglesia, para que os sentéis a su derecha o a su izquierda. Os llama a servir como él y con él», añadió.

Atender los problemas de la realidad

Dijo que los nuevos cardenales deben atender los problemas de la realidad, protagonizados por «los inocentes que sufren y mueren a causa de las guerras y el terrorismo», la esclavitud, «los campos de refugiados que a veces se asemejan más a un infierno que a un purgatorio» o el «descarte sistemático» de cosas y personas.

El papa nombró a cada uno de los cardenales y les entregó el anillo cardenalicio, símbolo de su nuevo compromiso universal con la Iglesia, la birreta cardenalicia, roja en memoria de la sangre de los mártires que dieron su vida por defender su fe, y la asignación de su iglesia en Roma.

Los nuevos purpurados se convierten en miembros del Colegio Cardenalicio, que queda formado por 121 electores con derecho a votar a un pontífice en un futuro cónclave, y 104 no electores, por tener más de 80 años.