El INSS necesita una solución permanente

¿Por qué no ampliar la base de cotizantes facilitando la formalidad? ¿Acaso eso no inyectaría fondos a las agonizantes reservas del INSS?

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El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha emitido su informe sobre la llamada revisión del artículo IV de la economía del país. Esta es una amplia revisión, sin embargo, este editorial tocará un tema que es de suma urgencia, la solución de la crisis del INSS.

Tal como se adelantó en mayo, el FMI ha reducido la vida de las reservas del INSS en cinco años desde la revisión del 2015.

Esto se debe a que desde 2013 esa institución viene presentando déficits de entre 800 millones y 1,500 millones de córdobas anuales, y según los datos que se conocen para lo que va del año, la situación solo empeorará en 2017.

Según han explicado economistas, la situación es compleja porque no obedece a un solo factor.

Está la atención por enfermedad a los jubilados que se financia con las cotizaciones de los activos; está el aumento de la población de adultos mayores que reciben pensión y que ahora viven más tiempo; está el pago de pensiones a víctimas de guerra que nunca cotizaron; el pago de la pensión reducida asumida en 2013 y más, entre los que no se puede ni debe dejar de mencionar, el excesivo costo que representan los supernumerarios en la planilla del INSS y los millones de dólares que esa institución ha prestado, y la fuerte caída de los ingresos provenientes de las inversiones. Todo esto sin que exista control ni explicación.

Según el informe del FMI, la “salida sostenible” a la crisis del INSS debe combinar propuestas en cuanto a aumento de ingresos mediante “un mayor aporte”, reducción de gastos, mayor eficiencia e incluso que el Estado asuma —vía presupuesto.

El Fondo presenta en su informe cuatro “potenciales propuestas” que incluyen reducción de beneficios y/o aumento de las aportaciones y/o aumento de la edad de retiro a 63 o 65 años, cambios en el método de ajustes anuales en todas las pensiones.

En mayo el gobierno había dicho que para solucionar la crisis no contemplaría aumentar la edad de retiro ni las semanas de cotización.

Los empresarios adelantaron por su parte que no podían aportar más ya que entre 2014 y 2016 su aporte pasó del 16 por ciento al 19 por ciento de la planilla.

Sin embargo, con la iliquidez de las reservas a tan solo 18 meses, al parecer el FMI piensa que la solución pasa por esas amargas alternativas y más.

Pero aún esas soluciones son solo parches que prolongarían la vida del INSS unos 20 años. ¿Acaso no hay una solución permanente?

Sería bueno, por ejemplo, que expertos independientes explicaran (pues del secretismo gubernamental no se puede esperar nada) por qué no se está desarrollando un plan para facilitar la integración a la formalidad de la mayor parte de la Población Económicamente Activa (PEA). Es sabido que tan solo un tercio de la PEA que tiene empleo cotiza en el INSS, pero más dramático que eso es que de los cotizantes, solo un 38 por ciento lo hace las 52 semanas del año, según datos oficiales del INSS.

¿Por qué no ampliar la base de cotizantes facilitando la formalidad? ¿Acaso eso no inyectaría fondos a las agonizantes reservas del INSS? ¿Acaso no es mejor tener más personas en la formalidad? Junto a esto habrá que aumentar la productividad y los salarios.

Pero lo más preocupante es que parece que las medidas propuestas más bien harán la carga más pesada para el sector formal.

Ante todas estas interrogantes, el gobierno permanece en silencio, ni el presupuesto de la nación ni los cotizantes están en posición de asumir otra carga, y el tiempo se está agotando.

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