Cartas al Director

Escuela y familia se complementan: los conocimientos adquiridos sistemáticamente se integran con la experiencia vital. La escuela no puede estar aislada de la familia

Cartas al Director, farsas electorales

Escuela y familia 

Por lo que respecta a la formación total de la persona, el ámbito familiar ha sido tradicionalmente el principal núcleo formativo; atribuyendo a la escuela, en una acción subsidiaria, lo que podría denominarse como educación intelectual. Sin embargo, parece que ahora se desplazan hacia la escuela otros campos antes cubiertos por la familia.

Alumbrados por las necesidades de la vida moderna, la escuela asume funciones que antes cumplía la familia; desde las guarderías o el jardín de infancia, hasta acudir a comedores escolares por mor de la organización escolar y de los desplazamientos. Pero se llega a más, se espera de ella, en exceso, que prepare a los alumnos para enfrentarse a la vida moderna, que les prepare para la vida; de manera que la educación adquiere un sentido utilitario, frente a la profundidad y a la interiorización.

La familia es un insustituible ámbito formativo, que afecta no solo a los hijos en edad escolar, sino también a todos sus componentes, en todas las direcciones: los hijos también influyen en la formación de los padres, y no solo estos en aquellos. En el ámbito familiar es donde las personas pasan más tiempo, por tanto es lógico que esa relación configure al hombre de una manera muy relevante. Por otra parte, en ese ámbito no es necesario “protegerse” frente a posibles agresiones exteriores, como puede ocurrir en el trabajo o en las relaciones sociales; lo cual favorece el desarrollo de la personalidad, de las emociones y de los sentimientos.

Los deberes formativos de los padres no acaban con la libre elección de lo que consideren un buen colegio de acuerdo con sus valores. Siendo importante, es insuficiente. La escuela pone lo adjetivo; lo sustantivo, las raíces, deben encontrarse en la propia familia. No ha de olvidarse que habiendo mejorado de manera importante el sistema educativo se ha incrementado también el fracaso escolar; por tanto, algo está pasando.

La familia amortigua las tensiones producidas por la aceleración del momento que nos ha tocado vivir. La posible renuncia que los miembros de la comunidad familiar hagan en su acción educadora, o la existencia de conflictos internos, afecta a todos los integrantes de la familia.

La tarea de ofrecerse como modelo para los hijos y de comportarse como tal, de “ponerse en su lugar” y de saber querer, es siempre ardua. Frente a la huida de la responsabilidad educativa —voluntaria unas veces e inconsciente otras— que mantienen algunos padres, cabe la posibilidad de ser maestros de humanidad de sus propios hijos; de ir sentando los cimientos del carácter, de las actitudes personales y sociales, de los valores; de ayudarles a razonar, a encauzar sus afanes e ilusiones; de fortalecer su capacidad de libertad y de responsabilidad, para cuando los hijos tengan que asumir la tarea de “autoeducarse”, que inevitablemente llegará.

Escuela y familia se complementan: los conocimientos adquiridos sistemáticamente se integran con la experiencia vital. La escuela no puede estar aislada de la familia. Es necesario que aquellos que son auténticos maestros en sus hogares, adopten un papel más activo en el gobierno de la escuela; y más en la situación actual, en que se intentan implantar en la escuela ideologías de género que tan directamente pueden afectar al ser de sus propios hijos.

Agustín Pérez    

Profesora ejemplar    

Debido a que ayer 29 de junio se celebró el Día del Maestro, deseo contar la historia de una profesora nacida de un hogar muy pobre en la comunidad de Las Pilas Occidentales, del municipio de Masaya, desde muy temprana edad, seis años, fue a los cortes de algodón, asistió a la escuelita del lugar, teniendo que recoger los cabos de lápiz que dejaban sus compañeros de clases, sus cuadernos se los regalaban sus profesores, al terminar su primaria le consiguen una beca para estudiar en la Normal de Jinotepe, se gradúa de profesora de educación primaria, inicia su labor docente pero a la vez sigue estudiando finalizando el bachillerato.
Ingresa a la UNAN-Managua sacando su licenciatura en Ciencias de la Educación con énfasis en Estudios Sociales, y no bastándole también en la misma universidad finaliza la Maestría en Historia Latinoamericana y del Caribe, ha hecho cursos varios.

Hoy hace pocos días logró con un proyecto innovador ser la Mejor Maestra del Municipio de Masaya, su nombre es Msc. Ivania Murillo López, profesora ejemplar, solo deseaba expresar qué tan grande puede ser uno viniendo desde abajo. Felicidades Maestros.

Erlis José Quintanilla Gallo    

Luchadores de la tercera edad 

Los jóvenes de ayer, que lucharon contra la dictadura de Anastasio Somoza, son hoy las personas de la tercera edad. Muchos de ellos también lucharon por instalar la democracia en Nicaragua, durante la década de los ochenta. Algunos siguen dando ejemplo de lucha inclaudicable, como José Esteban González, que denuncia en LA PRENSA, la brutal golpiza que sufrió a manos de la Policía de Diriamba, por protestar contra una carrera de motociclistas afines al orteguismo, que perturbaba a la población, desordenaba el tráfico y ponía en peligro la vida de los ciudadanos.

Esta protesta tuvo su costo o consecuencia para este histórico líder. Quedó demostrado que las autoridades, encargadas de velar por la seguridad de los ciudadanos, no respetan ni al adulto mayor, cualquier día puede ser usted o yo.

José Esteban González fundó la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH) que defendió a los presos políticos de la dictadura somocista y a los presos políticos durante el gobierno revolucionario. Fue encarcelado por Somoza y agredido por las “turbas divinas” del gobierno que sucedió a la dictadura en 1979, se asiló en Venezuela y luego radicó en San José, Costa Rica, donde siguió su lucha por las libertades democráticas, fundó la Asociación Nicaragüense de Unidad Democrática (Anude).

Ha sido el único nicaragüense en ser recibido dos veces por el papa Juan Pablo II, el único nicaragüense en ostentar un alto cargo internacional en la Democracia Cristiana como secretario general adjunto y sigue luchando desde la trinchera socialcristiana como dirigente del Partido Social Cristiano Nicaragüense (PSCN), el histórico. Lo cual es un ejemplo que las personas de la tercera edad todavía pueden luchar contra la corrupción y las actitudes indebidas de gobiernos, asociaciones, sean de izquierda o derecha, etc.

González ha demostrado que tiene la capacidad y la valentía de liderar a los ciudadanos de la tercera edad. Los adultos mayores queremos heredar a nuestros hijos y nietos un país donde el desarrollo económico, no vaya a la par de la sumisión y el servilismo.

Nuestros antepasados indígenas tenían un Consejo de Ancianos que, por su experiencia de vida y trabajo, asesoraban al cacique. Esta tradición pervive en algunas comunidades indígenas como la de Monimbó. En nuestros días, esta experiencia acumulada no se capitaliza, como lo hacen en países más desarrollados que el nuestro, como Taiwán, que desde que los reintegraron al sector laboral productivo han mejorado su producción y por consiguiente, el desarrollo de su nación.

José Ramón Ramos  

¿Será justificada mi preocupación?   

Como buen managua nacido en el barrio San Sebastián siempre he tenido por costumbre, en las tardes cuando baja el sol, sacar una silla a la acera y sentarme a recibir el aire fresco.

Esta costumbre me permite relacionarme con mis vecinos, ver pasar gente y vehículos que transitan por estas calles de mi barrio y son precisamente algunos vehículos los que me llaman la atención, aquellos que llevan colgando una banderita rojinegra en el espejo retrovisor.

Eso me preocupa porque no me imagino cuánto de mis impuestos pago porque ese vehículo ande corriendo, ¿cuánta gasolina le pongo? ¿Cuánta depreciación pago? Y me preocupo más porque la mayor parte de esos vehículos son lujosos, del año y full extras.

He alcanzado ver algunos de los ocupantes casi siempre serios, soberbios, con cara de pobres-ricos, de esos que te ven con el rabo del ojo y con ciertos aires de superioridad. Para estos meses de junio y julio aparecen más. ¿Será justificada mi preocupación?

Edgard Obregón Rivera  

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