El Magisterio, siempre olvidado

Ayer el Día del Maestro pasó prácticamente en silencio en Nicaragua, lo que deja claro que el régimen no solo ha enterrado la institucionalidad, la libertad y el derecho al voto, sino también la posibilidad de una mejor Educación

tragedias

Ayer se “celebró” el Día del Maestro en Nicaragua. Ponemos la palabra “celebró” entre comillas porque, como todos los años, a los maestros de los colegios públicos de Nicaragua este día los encuentra con salarios ridículamente bajos, capacitación deficiente, un alto índice de empirismo y pésimas condiciones laborales. Nada ha cambiado.

A pesar de que este gobierno lleva 11 años en el poder, no ha podido desarrollar una política nacional de Educación que sea integral, en la que no podría fallar una revisión a profundidad de la situación de los maestros.

Actualmente el salario de los maestros anda entre 7,200 y 8 mil córdobas, o sea, entre 240 y 265 dólares. En Nicaragua en la actualidad hay trabajos que pagan lo mismo y requieren menor preparación académica, pero lo que es peor, no juegan ni por cerca el importante rol que debe tener el Magisterio en el desarrollo de un país y de su sociedad.

En realidad, el salario de los maestros está por debajo del salario promedio del trabajador formal, que se estima en unos 9,300 córdobas. Solo este dato debería revelarnos lo mal que andamos como país.

Pero en la realidad política actual de Nicaragua los maestros no solo tienen que enfrentar todas esas limitaciones, sino también la humillación de que han sido convertidos en objetos politizados por el régimen.

Ninguna sociedad ha alcanzado el desarrollo sin invertir fuertemente y con visión de largo plazo en Educación. Pero invertir en este rubro no solo requiere mejores salarios para los maestros, sino mejor capacitación, mejores condiciones de trabajo, mejores equipos de trabajo y un largo etcétera.

Hace un año para esta fecha, LA PRENSA publicó un Editorial que tituló El Magisterio, del apostolado a la relevancia. En él decíamos que “en el Día del Maestro también se escucha que el Magisterio es ‘un apostolado’. Elevar a rango de apóstoles a las personas que se dedican a enseñar puede ser una manera que tiene la sociedad de tranquilizar su conciencia colectiva; sin embargo, los 12 apóstoles sufrieron indecibles martirios y 11 de ellos murieron violentamente. Y de manera menos dramática, el apostolado de los maestros conlleva no solo vocación y entrega, sino mucho sacrificio”.

Es importante reiterar hoy esto porque el menosprecio con el que tratamos a los maestros en Nicaragua es algo que compartimos todos como sociedad, aunque tampoco se puede obviar que este Gobierno lleva ya 11 años en el poder y los nicaragüenses deberían al menos exigirle políticas coherentes en sectores clave, como el que hoy nos ocupa.

Sin embargo, el Gobierno no ha tenido capacidad de elaborar un plan nacional de Educación y ya el régimen bicéfalo ni siquiera se preocupa por presentar sus llamadas “estrategias” que, aunque arrancaban con mucha pompa, invariablemente tenían una muerte silenciosa, como la famosa “batalla por el sexto grado”, cuyos resultados jamás se supieron, pero la evidencia deja claro que fue un fracaso.

El año pasado los maestros expresaban que al menos aspiraban a equipararse con los salarios de sus pares centroamericanos, que en promedio andaba por los 330 dólares; no obstante, se encuentran lejos de esa bajísima meta.

Ayer el Día del Maestro pasó prácticamente en silencio en Nicaragua, lo que deja claro que el régimen no solo ha enterrado la institucionalidad, la libertad y el derecho al voto, sino también la posibilidad de una mejor Educación.

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