Los cambios en la era Trump

Trump debe aterrizar su política exterior para tener una mejor visión del universo y no desperdiciar la oportunidad que tiene al mando de la todavía hoy, potencia mundial

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Ricardo Antonio de León Borge, experto en relaciones internacionales. LA PRENSA/ARCHIVO

El presidente de Estados Unidos (EE. UU.), Donald Trump, sigue sorprendiendo al mundo con las decisiones que toma desde el inicio de su gestión como máximo dirigente de la Superpotencia mundial. Más allá de los posibles efectos negativos o positivos de su gestión, Trump al parecer está decidido a cambiar los esquemas que han regido al mundo desde 1945, cuando finalizó la Segunda Guerra Mundial y EE. UU. emergió como uno de los polos de poder y defensor del sistema democrático político y liberal económico.

Trump, sigue cambiando todas las reglas no escritas de política exterior de ese país, y por ende fuerte afectaciones al mundo entero, algo que está revolucionando las formas de analizar, pensar y discutir que podrá pasar, todas esas decisiones son “nuevas” en el estudio de las relaciones internacionales, lo que hace que sea complicado poder responder bajo un marco teórico/conceptual claro, que pueda aportar a entender el porqué de esas decisiones, de esos cambios tan drásticos para algunos, tan necesarios para otros, que generan –eso si- incertidumbre en el futuro del orden mundial conocido hasta hoy.

Hasta el momento tenemos cuatro momentos claves: 1.- La salida del Acuerdo Transpacífico; 2.-  Anuncio para salir del Acuerdo de París; 3.- Desviación de la política hacia Cuba, y, 4.- Las crecientes diferencias con su principal aliado, Europa, tanto en lo militar, comercial, ambiental y social.

Cuatro puntos que dejan en entredicho el rumbo de la política exterior de Trump, pero además reflejan el cambio que tanto propugnó en campaña, para supuestamente hacer a “EE. UU. grande nuevamente”.

Estas cuatro acciones demuestran un claro alejamiento de la creencia hasta hoy vigente, que las relaciones internacionales, no son potestad de los Estados, sino más bien, que se conjugan con instituciones internacionales y a través de esquemas de integración y comercio, que, por cierto, han dado muy buenos resultados económicos y sociales, y han impulsado la interdependencia, y el crecimiento a nivel mundial.

Incluso, sigue mostrando un alto grado de desprecio por el proceso de globalización, que ha conllevado a un comercio más libre y una interdependencia entre la mayor parte de naciones, que han dado resultados positivos en el desarrollo del mundo entero.

Pero, veamos más allá, esas drásticas decisiones de Trump y el enfrentamiento con los aliados europeos…

… Mientras tanto el mundo sigue su curso.

China va ganando espacios de poder, sin desgastarse mucho, al igual que Rusia, aunque ambas potencias carezcan aun, del suficiente poder duro y blando, para emerger como nueva superpotencia mundial… Crecen las tensiones en la Península coreana… El Estado Islámico sigue sembrando el terror en Europa… Siria, sigue sin solución para una guerra donde las grandes potencias no han logrado encontrar una salida.

El mundo entonces, sigue un rumbo sin un orden claro, donde las suposiciones son impredecibles y el marco de las relaciones internacionales, se ha visto extrapolado a situaciones insólitas. Trump debe aterrizar su política exterior para tener una mejor visión del universo y no desperdiciar la oportunidad que tiene al mando de la todavía hoy, potencia mundial.

El autor es Máster en Relaciones Internacionales.