Bayardo Ortiz y su huella de 77 años en el folclor nicaragüense

A los 7 años de edad (en 1940) Ortiz bailó descalzo los sones de marimba frente al altar mayor de la iglesia San Jerónimo cuando esta aún tenía el piso de tierra, relató una vez a LA PRENSA, hecho que vio como su “bautizo en el folclor”

Bayardo Ortiz, bailes, máscaras

Este año el bailarín de Masaya, Bayardo Ortiz, cumpió 77 años de bailar los sones de marimba. Falleció el miércoles pasado a sus 84 años. LAPRENSA/ARCHIVO

“Algo se desintegró dentro de mí, algo se quebró…”, exteriorizó entre sollozos la joven bailarina Indiana Ortiz, al recordar la reciente muerte de su padre, el folclorista, maestro y bailarín Bayardo Ortiz Pérez.

Indiana recordó que unos días antes de su fallecimiento (el pasado miércoles 28 de junio a las tres de la mañana) le habló “como que estuviera bailando El solar de Monimbó” del maestro del son nica, Camilo Zapata.


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También le contó que tenía el sueño que su casa se convirtiera en una eBayardo Ortizcuela de danza folclórica.

A sus 83 años tenía muchos proyectos, le habló que quería publicar este año el libro de investigaciones folclóricas Nuevo signo, volumen No.2.

Ahora Indiana espera contar con apoyo para poder publicarlo póstumamente, en ocasión del 84 aniversario de su nacimiento. Bayardo Ortiz nació un 24 de noviembre de 1933, en Masaya.


“Fue maestro, bailarín, historiador y un especialista de las tradiciones de la vieja Managua y de las fiestas agostinas, su muerte viene a ser la pérdida de un tesoro valioso”, exaltó Salomón Alarcón.


Bayardo Ortiz fue un folclorista integral. “Fue maestro, bailarín, historiador y un especialista de las tradiciones de la vieja Managua y de las fiestas agostinas, su muerte viene a ser la pérdida de un tesoro valioso”, exaltó Salomón Alarcón. LAPRENSA/ARCHIVO
Bayardo Ortiz fue un folclorista integral. LAPRENSA/ARCHIVO

77 años de bailar folclor

A los 7 años de edad (en 1940) Ortiz bailó descalzo los sones de marimba frente al altar mayor de la iglesia San Jerónimo cuando esta aún tenía el piso de tierra, relató una vez a LA PRENSA, hecho que vio como su “bautizo en el folclor”.

La vena cultural de este maestro coreógrafo e historiador viene de su abuelita Virginia Monterrey y su bisabuela Josefa, ambas bailantes tradicionales de Masaya y Diriamba.

Ortiz también promovió el rescate original de los certámenes de las indias bonitas, surgido en el sector de La Morita. Lo retomó y organizó por muchos años en el parque El Marañón, de la colonia Centroamérica. Ahora Indiana espera continuarlo.

Este maestro también dejó inconclusa una investigación sobre las fiestas paganas de las festividades de Santo Domingo y la influencia de la Iglesia católica vista políticamente, reveló Indiana.

Así una gran cantidad de información sobre sus investigaciones folclóricas que la familia están digitalizando.

Ortiz dio a conocer su vasta cultura del folclor en el programa Estampas de mi Tierra, que se transmitía los domingos a las 7:00. Indiana espera continuar los proyectos de su padre y el programa radial para dar a conocer material inédito.


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Bailó también polkas, valses, foxtrot

La folclorista y bailarina Irene López recordó que juntos bailaron e iniciaron las investigaciones sobre las danzas folclóricas.

“Siento mucho su partida, era un folclorista, no un folclorólogo, dejó un legado de las raíces folclóricas e identidad del nicaragüense”, destacó López.

Para el promotor cultural Salomón Alarcón, el mayor legado de Ortiz fue su estudio de la “antropología folclórica nicaragüense y su preservación”.

En 1965, Ortiz se inició como subdirector de la Escuela de Danza Folklórica Camilo Zapata. Fue maestro de danza e historia del folclor en diversos colegios del país.

Este gran bailarín creció al ritmo de las marimbas, bailó en Masaya, Diriamba y Managua los sones de Las Inditas Bonitas, el Baile de Las Negras, Las Húngaras, El Repicado, La vieja y el viejo y Los promesantes, entre otros compases.

También danzó al ritmo de la rondalla típica del son nica, de Camilo Zapata, Tino López Guerra, Víctor Leiva, Ervin Krüger y Justo Santos; así como polkas, valses, foxtrot. Su arte y cultura también lo dio a conocer en eventos en Centroamérica y otros países.

Maestro de generaciones

“Perdimos a un gran mecenas de la cultura que dejó un enriquecedor legado para las nuevas generaciones sobre el origen y tradición del folclor, también fue un maestro de generaciones”, dijo visiblemente emocionada la bailarina y folclorista Haydée Palacios Vivas.

Fundó el Galerón de la Danza y dio clases gratuitas a niños, jóvenes y adultos, en la colonia Centroamérica. También dirigió el grupo de danza folclórica Xolotlán.

Recientemente artistas y funcionarios del Instituto Nicaragüense de Cultura y la Alcaldía de Managua le rindieron homenaje en el Teatro Nacional Rubén Darío. Sus restos reposan en Jardines del Recuerdo, en Ticuantepe.

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