Nicaragua debe crear colchón fiscal para atender desastres naturales

Debido a la alta vulnerabilidad del país, el FMI recomienda al Gobierno crear un espacio fiscal adecuado que permita financiar una adecuada política de gestión de riesgos, para con ello minimizar los daños económicos y sociales que los desastres provocan.

Debido a la alta vulnerabilidad del país a los efectos del cambio climático y los desastres —es el cuarto país del mundo en número de desastres— el Fondo Monetario Internacional (FMI) recomienda al Gobierno crear un espacio fiscal adecuado —a través del ahorro público— que permita financiar una adecuada política de gestión de riesgos, para con ello minimizar los daños económicos y sociales que estos eventos provocan.

Según el reporte completo sobre la Consulta del Artículo IV que publicó recientemente el FMI, el bajo ingreso per cápita, las altas temperaturas que caracterizan al país y una contribución relativamente grande del sector agropecuario al Producto Interno Bruto (PIB) y a la generación de empleo, aumentan la vulnerabilidad de Nicaragua a los riesgos del cambio climático.

Puede leer también: Adaptación al cambio climático, ¿solo en papel?

En 2016 la agricultura, la ganadería y la pesca contribuyeron con 14 por ciento al PIB del país y generaron el 8.4 por ciento del empleo formal y la mayor parte del empleo informal. Además, las exportaciones de productos agrícolas representaron alrededor del treinta por ciento del total de envíos de bienes al mercado internacional.

A criterio del FMI, los mercados financieros de Nicaragua limitan significativamente la capacidad de transferencia de riesgos y de financiamiento de socorro y reconstrucción. La industria de seguros está subdesarrollada, con activos totales menores al dos por ciento del PIB y las pólizas contra desastres que ofrecen son muy limitadas.

Le puede interesar: Urge homologación de mapas de riesgo en la región centroamericana

temperatura global

Efectos en el PIB

Los limitados recursos disponibles y la baja capacidad de adaptación, también pueden elevar el costo del cambio climático, que según estimaciones del FMI merman la productividad en un punto porcentual por cada grado centígrado de incremento en la temperatura promedio. Esto a su vez reduciría en 1.3 puntos porcentuales el crecimiento del PIB y 0.1 puntos porcentuales la producción agrícola anual, en comparación con un escenario sin cambio climático.

Por el peso de la actividad agropecuaria en la economía local, las afectaciones provocadas por estos fenómenos al crecimiento del PIB y la captación de ingresos fiscales en Nicaragua son particularmente grandes en comparación con las que registran sus pares de la región.

Lea también: Cuidar el ambiente genera ingresos

El organismo admite que Nicaragua ha adoptado varias medidas para adaptarse a los riesgos del cambio climático y los desastres. Entre ellos, el desarrollo de una base de conocimiento, el fortalecimiento de la sensibilización ante el riesgo de desastres y el desarrollo de un sistema de alerta temprana. Creó el Plan Nacional de Prevención y Respuesta a Desastres y estableció el Sistema Nacional de Manejo y Prevención de Desastres (Sinapred).

También reconoce el apoyo de organismos internacionales para fortalecer la resiliencia del sector agropecuario a través de la diversificación de los cultivos, el establecimiento de sistemas de riego y la mejora de la resistencia de los cultivos. Así como la salida al mercado de una nueva póliza de seguro agropecuario. “Este producto de seguros viene a llenar una importante brecha en la gama de servicios financieros para cubrir los riesgos de cambio climático y desastre”, dice el reporte.

Se estableció fondo

Además se estableció el Fondo Nacional de Desastres (FND) administrado por el Sinapred, pero este es insuficiente para cubrir los costos fiscales de los desastres.

En 2016 los cuarenta millones de córdobas asignados al FND (alrededor de 1.4 millones de dólares) se gastaron totalmente y no quedó remanente alguno para los años siguientes.

Lea además: Estas son las tormentas que pondrán a prueba a Nicaragua

Otro de los esfuerzos ha sido la adquisición del Seguro de Riesgo de Catástrofes, desarrollado bajo la dirección técnica del Banco Mundial y financiado por países miembros y donantes, del que en 2016 el país recibió 1.6 millones de dólares en pago por daños. También se abrieron líneas de créditos contingentes para desastres con el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Si ocurre un desastre de cierta magnitud, el BID estaría dispuesto a poner a disposición del país 156 millones de dólares. Al mismo tiempo, el Banco Mundial suministraría todos los recursos disponibles en la tubería, detalla el reporte del FMI.

País carece de recursos

No obstante el organismo considera que Nicaragua carece de recursos fiscales para hacer frente a los desastres. Por lo que teniendo en cuenta la demanda de asistencia en caso de catástrofes y reconstrucción, el organismo estima que las autoridades deberían crear gradualmente un amortiguador fiscal específico para los desastres, de al menos el costo promedio de los ingresos por desastres naturales, más el impacto estimado en los gastos.

Esto permitiría construir progresivamente soluciones amortiguadoras contingentes en respuesta a los riesgos del cambio climático y los desastres.

No se pierda: Productores buscan alternativas tecnológicas frente al cambio climático

Para crear este colchón para amortiguar los efectos del cambio climático y los desastres la política fiscal tiene que ser ampliamente contracíclica y crear espacios fiscales en años en que no haya desastres, para que estos recursos puedan ser usados para compensar el impacto adverso de desastres futuros en las finanzas públicas.

Red de Agua y Saneamiento de Nicaragua, Acceso a Agua

Pensado a futuro

Sin embargo, según el FMI, es importante que el esfuerzo para crear este espacio fiscal adicional se extienda a lo largo de un período de tiempo suficiente para no poner en peligro los programas sociales y de infraestructura críticos para mantener altas tasas de crecimiento y reducir la desigualdad.

El tamaño de esta reserva debe revisarse al menos una vez al año en el contexto del marco presupuestario de mediano plazo, aconseja el reporte y añade que según cálculos del Banco Mundial por cada dólar que se invierte en los sistemas de alerta temprana, las pérdidas provocadas por estos fenómenos se reducen en cuatro dólares.

Que lo concreten

Aunque la recomendación del Fondo Monetario Internacional (FMI) de crear un fondo fiscal para mitigar los efectos del cambio climático y los desastres ya había sido planteada por organizaciones locales, el director del Centro Humboldt Nicaragua, Víctor Campos, espera que ahora sí sea atendida por el Gobierno.

“También hemos recomendado ampliar el Fondo Nacional de Desastres (FND) que el año pasado fue de cuarenta millones de córdobas (alrededor de 1.4 millones de dólares) pero el Gobierno ha preferido buscar otras alternativas a través de los seguros que le han realizado pagos, pero como en otros casos no hemos tenido información del destino de ese dinero, ni que haya llegado a los afectados”, dice Campos.

Añade que desconocen si esos recursos se han destinado a algún fondo especial para atender a los afectados por estos fenómenos. Además confía en que ahora que la recomendación provino del FMI se pueda crear ese colchón fiscal para atender estas eventualidades.

lluvias en Nicaragua

Campanada de alerta

Par el director del Centro Humboldt Nicaragua, Víctor Campos, lo más importante de las recomendaciones del Fondo Monetario Internacional es que el organismo haya dedicado parte del reporte del Artículo IV al cambio climático y la reducción de desastres. “Eso tiene que darnos una campanada de alerta de que efectivamente, y como ya sabíamos, vivimos en una zona de alto riesgo” y añade que pone en evidencia nuestra dependencia de las condiciones climáticas para la seguridad alimentaria de la población.

“Esto nos obliga a prepararnos financieramente porque la amenaza que tenemos puede causar un golpe financiero importante en el futuro y también queda en evidencia que no estamos preparados para eventos como el incendio de Puerto Sandino porque no tuvimos la capacidad de respuesta requerida”, advierte Campos.