La tecnología y los niños

Uno de los principales fenómenos psicológicos de esta era es la necesidad de la gratificación inmediata. No hay paciencia. Los niños y adolescentes quieren las cosas “ya” y la tecnología se los permite

Hay que dejar claro algo desde el inicio: la tecnología por sí sola no es mala ni buena. Depende del uso que se le dé. Esto ha sido cierto con todos los avances tecnológicos que se han dado a través de la historia: la energía nuclear, la televisión, el teléfono, la luz eléctrica, el internet, etc. Así como se puede generar electricidad para iluminar una ciudad entera con la energía nuclear, también se puede destruir a la misma ciudad con una bomba hecha con esa tecnología.

Ahora, cuando pensamos hoy en día en los niños y la tecnología es inevitable el que se nos venga a la mente el internet, los buscadores como Google, el correo electrónico, Facebook, Instagram, Twitter, las tabletas, los teléfonos inteligentes, Wikipedia, Youtube, Netflix, Amazon, etc. Hay una razón fundamental del por qué mencionamos estas cosas, y es que tienen un efecto psicológico profundo en los niños y adolescentes.

Uno de los principales fenómenos psicológicos de esta era es la necesidad de la gratificación inmediata. No hay paciencia. Los niños y adolescentes quieren las cosas “ya” y la tecnología se los permite. Si quieren saber sobre algún tema, simplemente lo buscan en Wikipedia y lo encuentran con el agravante que no hay garantía de la validez de esos datos. Antes, en la mayoría de los casos, los autores que publicaban un libro pasaban por distintos “filtros” de editores y redactores que garantizaba una mínima validez de los datos contenidos en esos libros. No solo el niño y adolescente quiere las respuestas inmediatas, pero no siempre obtienen información confiable.

Igualmente pasa con Youtube. Los niños y adolescentes están acostumbrados a encontrar videos sobre lo que les interesa de forma inmediata, sin esperar. Lo mismo pasa con Amazon, comprando libros electrónicos que de manera automática se “bajan” en el teléfono inteligente, tableta, o computadora. Con Netflix, no hay que esperar como se hacía antes para ver tu programa favorito, cada semana, sino que ahora podés ver una serie completa literalmente en una noche.

Pero bueno, ¿qué tiene que ver esto con la psicología del niño y adolescente? Mucho pues las cosas que verdaderamente importan en la vida toman tiempo en construirse y requieren de paciencia. Las relaciones humanas, como los amigos, las parejas, los hijos se van construyendo poco a poco, con esfuerzo, con amor y dedicación. La gratificación no es inmediata, sino un fruto del tiempo y voluntad. ¿Qué mensaje les da la tecnología a los niños y adolescentes cuando en Facebook podés tener muchos “amigos” de manera rápida e inmediata? Amigos que en la mayoría de los casos no son verdaderamente amigos. Les da una falsa sensación de compañía. El problema es que hay muchos estudios que demuestran que hay una relación directa entre el tiempo que los niños y adolescentes pasan en Facebook y la depresión. Es decir, entre más tiempo pasen en estas redes sociales, mayor probabilidad de caer en una depresión. Y es que el ser humano es inteligente, y muy dentro de sí sabe que estas “relaciones” no son completamente reales y se sienten solos.

Es un tema complejo, pero podemos educar a nuestros hijos con un equilibrio entre la tecnología y un juego de pelota con los vecinos, por ejemplo. No podemos ser ilusos y esperar que estas cosas desaparezcan, pero sí podemos ayudar a nuestros hijos a llevar una vida más balanceada entre lo real y lo virtual. No nos demos por vencidos, y el primer paso es lo que pretende este artículo: darnos cuenta que nos encontramos ante un fenómeno psicológico complicado, pero que podemos tener esperanza en que la razón siempre se impone ante los desafíos que nos presenta la vida. Nuestros hijos merecen este esfuerzo.

El autor es doctor en Psicología Positiva.
alexvogeld@gmail.com