La transformación social es un proceso de intensa búsqueda y aprendizaje, que requiere de constantes momentos de análisis, reflexiones y cuestionamientos. El mundo privado, en este sentido, ha entendido que en un mundo tan cambiante y veloz como en el que vivimos ahora, quien no se adapta y no se reinventa constantemente, pierde. Pero no es lo mismo perder en un negocio que perder en la vida pública, sobre todo cuando las vidas y el presente y futuro de una nación están en juego; es por ello que los que trabajamos en el mundo social debemos ser aún más determinados en examinar constantemente nuestro trabajo.
En este sentido, un aire de cambio sopla en América Latina y las ráfagas de ese vendaval están llegando a Nicaragua (#Innovamos). El sector social se está poniendo a la altura de nuestros tiempos y ha empezado a asumir el reto de reinventarse para encontrar respuestas a los problemas de siempre que no han podido, por cierto, ser superados mediante los mecanismos tradicionales. Pensar en el destinatario final de los servicios públicos a la hora de diseñar una estrategia, promover procesos creativos multidisciplinarios para generar soluciones innovadoras, prototipar e iterar antes de lanzar una solución, aprender del fracaso, abrazar la ambigüedad, colaborar; son algunos rasgos del nuevo aire que caracteriza el ambiente del activismo social y la gestión pública moderna. Y no es extraño que un movimiento de esta naturaleza cobre vida en los tiempos de la generación de los mileniales. Esta generación que valora su libertad, que cree en la democratización de la información, que no cree en los dogmas ni los extremos ideológicos, que está más abierta al cambio… es tierra fértil para la búsqueda de nuevos caminos para transitar viejos problemas.
Este cambio cultural que ha alcanzado diversos aspectos de la vida moderna también ha llegado al ámbito de lo público. Los enfoques de la cocreación, el pensamiento de diseño, el trabajo colaborativo, la innovación abierta, entre otros; están proponiendo nuevas formas para pensar en lo público y llegar a nuevas aproximaciones para transformar la realidad. Por ejemplo: apoyados en la tecnología; feministas, defensores de derechos humanos y activistas de la diversidad sexual están transmitiendo información pública desde y hacia a la sociedad de formas tan amplias y claras como nunca antes y por medios nunca antes vistos (como las infografías, los memes, los video blogs, entre otras). Los periodistas, apoyados en las artes tradicionales y los medios digitales, y utilizando las redes sociales, están transformado los límites de lo que conocemos como libertad de expresión y opinión (hoy en día hay más disertaciones políticas en las redes sociales que en las aulas de clases, de gente no necesariamente cercana a la política). Diseñadores web, programadores y cientistas políticos, apoyados en la “apertura de datos” (“transformación de datos públicos presentados en formatos no editables en páginas de entidades gubernamentales, pasados a formatos inteligibles para cualquier dispositivo electrónico”); están escudriñando los incomprensibles e indigeribles mares de datos gubernamentales y transformándolos en información útil y sencilla para que la población conozca y tome conciencia de asuntos de interés público como la salud o la seguridad social. Geógrafos y ambientalistas están generando y compartiendo mapas digitales e interactivos para representar los más variados e interesantes temas para dar seguimiento al uso de los recursos naturales o el cambio climático. Por mencionar algunos casos.
Las organizaciones de la sociedad civil nicaragüense tienen un origen y una trayectoria muy particular y no será esta ni la primera ni última vez que tengan que repensarse para seguir abriendo brechas, como hasta ahora lo han hecho, para empujar los cambios sociales significativos que propugnan. En un país de jóvenes como el nuestro, habrá que abrir espacios para que nuevos y más creativos sectores tengan también voz para ejercer y promover sus derechos ciudadanos; dando con ello un nuevo respiro al activismo social nicaragüense. El activismo social ya no puede ni debe estar limitado a los y las convencidas de siempre, el secreto estará en hacer la lectura correcta de los intereses, los medios y los mensajes que hoy por hoy más convencen y mejor movilizan la potencia de la inteligencia y fuerza colectiva.
El autor es Director Ejecutivo del Instituto de Investigaciones y Gestión Social (INGES), y Fellow de la OEA para el Gobierno Abierto en América Latina.