Querida Nicaragua: decía mi abuelita Romelia Machado que había que tener cuidado con la servidumbre aunque esta fuese muy buena. Sobre todo decía, en las fincas de café de aquellos tiempos y en las haciendas de ganado. A veces el patrón tardaba un día entero en aquella gira a su hacienda montando una buena mula de silla. Mula de silla era una mula especial, fuerte, grande y cuidadosa en el camino. Todo finquero acomodado tenía su mula de silla.
Pues bien, mi abuelita solía repetir los dichos populares que todavía hoy perduran. Por ejemplo: “En arca abierta el justo peca”. Como diciendo que hay que tener cuidado y no encomendarle asuntos muy valiosos a personas que aparentan ser humildes y buenas. Por supuesto que esta no es una regla general, decía, hay gente muy buena y muy honrada, pero hay que tener cuidado porque “en arca abierta el justo peca”.
En política este decir popular parece una verdad incontrovertible. Los gobiernos son generalmente grandes arcas abiertas. Los ministerios de Hacienda y Crédito Público que normalmente guardan todo el tesoro nacional supuestamente viven navegando en fondos, reciben inmensa cantidad de impuestos y manejan los presupuestos de los ministerios. Es pues un arca abierta y tentadora para el justo y para el que no es justo. Fuera de eso en los gobiernos pululan las coimas, las concesiones, las licitaciones por debajo de la mesa, los permisos para negocios ilícitos y decenas y decenas de arcas abiertas donde el justo puede pecar.
En estos nuestros pobres países muchos políticos creen que el cargo público es como sacarse la lotería, apenas oyen el chilín chilín de los riales les crecen las uñas y echan baba por la boca. Y si no, hagamos un pequeño recorrido de los que ya guardan prisión: el expresidente Portillo, que le decían Pollo Ronco en Guatemala, el expresidente general Otto Pérez Molina y la ex vicepresidenta Roxana Baldeti también en Guatemala, todos en prisión por robos millonarios. El difunto expresidente Francisco Flores de El Salvador murió cuando era perseguido y acusado por robo de 15 millones de dólares, el expresidente Mauricio Funes, quien gobernó con los comunistas del FMLN de El Salvador está exiliado aquí donde se asila a ladrones y narcotraficantes, el expresidente don Elías Antonio Saca guarda prisión en El Salvador acusado por las mismas causas. Todos vieron el arca abierta y pecaron; razón tenía mi abuelita. Sigamos. En Panamá, un millonario prepotente, Ricardo Martinelli, acusado por robo, huye o está preso.
Venezuela: ahí un Alí Babá y sus cuarenta mil ladrones encontraron el arca del petróleo, se han enriquecido y han regalado petróleo a cambio de favores políticos a países de Centroamérica y el Caribe. Esos no son justos que encontraron el arca abierta, son ladrones que abrieron el arca a martillazos y que hoy tienen a su pueblo en ascuas y muerto de hambre.
Y la lista no termina. Sigue con el gran líder sindical aclamado por su pueblo, el famosísimo Luis Inacio Lula da Silva, quien vio la enorme arca abierta en las montañas de millones de dólares de Odebrecht que multiplicaron gobierno tras gobierno arcas de oro que no pudieron soportar ni los justos ni los injustos de nuestra América Latina. Cayeron Dilma Rousseff y al parecer el propio actual presidente Temer y no se sabe cuántos más.
No tenía razón mi abuelita. No solo el justo peca en arca abierta, también peca el injusto, y con mucha más garra, con las uñas más crecidas y con las fauces más abiertas sin saciarse nunca.
La corrupción es el mal primario de nuestros dirigentes políticos, con sus notables excepciones, naturalmente, pero muy pocas. Si se cuidaran los dineros de las naciones con amor patrio, pensando en construir centenares de escuelas, hospitales, centros de salud y preparar maestros y médicos de calidad, tendríamos un país modelo.
El autor es empresario radial.