La última entrevista que Rosario Murillo le dio a LA PRENSA

En marzo de 1990, Rosario Murillo habló sobre la transición cultural que ocurriría en el país con el cambio de gobierno y se refirió ampliamente sobre los rumores de su posible separación de Daniel Ortega.

Esta fue la portada de LA PRENSA el 17 de marzo de 1990.

Hace 27 años, en marzo de 1990, la entonces primera dama de Nicaragua, esposa de Daniel Ortega y directora saliente del Instituto de Cultura de Nicaragua, Rosario Murillo, aceptó una entrevista —la última vez que lo hizo— con LA PRENSA, que fue publicada en dos entregas, el 17 y 18 de ese mes.

En la primera, Murillo habla sobre la transición cultural que ocurriría en el país con el cambio de gobierno. En la segunda, se refiere ampliamente a los rumores, en ese entonces, de su posible separación de Ortega.


Rosario Murillo habla para LA PRENSA

Por: Clemente Francisco Guido

I de II partes

Hoy (17 de marzo de 1990) reproducimos una primera parte de la entrevista realizada a Rosario Murillo, esposa del presidente Daniel Ortega, directora del Instituto de Cultura de Nicaragua (creado por decreto No. 427 del 31 de marzo de 1989), y secretaria general de la «Asociación Sandinista de Trabajadores de la cultura» (ASTC). En esta primera entrega damos a conocer sus respuestas sobre temas vinculados con el trabajo cultural y las inquietudes de los artistas en esta etapa de transición democrática en Nicaragua.

Rosario Murillo, con su particular vestuario —extravagante para algunos, interesante para otros—, recibió a LA PRENSA en la Biblioteca del Instituto de Cultura de Nicaragua. Cuando llegamos estiró su mano para saludar, mano cargada de anillos —de fantasía y poco oro, según nos dijo—, y en el apretón confirmó su interés en responder sin dobleces a nuestras interrogantes periodísticas.

¿Cuáles son las inquietudes del sector cultural en estos momentos de transición y qué expectativas hay entre ellos?

R.M.: En primer lugar quiero decirte que las inquietudes son muy diversas, pienso que es absolutamente sano que sean diversas. En esa diversidad tenemos compañeros con inquietudes alrededor de los programas que se han venido desarrollando durante todos estos años. Los programas de enseñanza artística, de Patrimonio Nacional, de bibliotecas, que se han venido desarrollando en medio de inmensas dificultades económicas, como vos has señalado en tus artículos.

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Hay mucha preocupación en términos de ¿qué va a pasar con nuestros proyectos?, y mucha preocupación, porque de ninguna manera nosotros queremos que se dé marcha atrás, de ninguna manera quisiéramos retroceder lo que hemos avanzado pues nos costó muchísimo, porque en este país, pese a lo que significó la guerra de desangramiento humano y material, siempre dimos algo para la cultura, aunque fueran pocos centavos, y también gracias a la solidaridad internacional de pueblos y gobiernos amigos que han sabido identificar la importancia que tiene la cultura para el pueblo de Nicaragua.

Rosario Murillo, Daniel Ortega, Nicaragua
Rosario María Murillo Zambrana. LA PRENSA/EFE

En plena guerra se abrió una escuela nacional de circo, se creó un circo nacional, se han creado compañías de danza de orquesta, con todo y que los salarios han sido simbólicos, pero algo hemos tenido. Entonces a la gente le preocupa la continuidad de estos programas. Hay muchos artistas que se identifican con estos proyectos, como consecuencia de una política de gobierno sandinista, y no tienen disposición para trabajar o hacer arte o literatura o música en estructuras culturales del nuevo gobierno.

¿Pronosticas una desbandada de artistas sandinistas que están en los grupos creados en la Revolución?

R.M.: Yo creo que este es un asunto de opciones personales porque, así como nunca hemos obligado a nadie a ser sandinista, así también en los grupos hay gente que no es sandinista y que ha sido de la UNO y votó por la UNO, y sin embargo son parte del Coro Nacional y de la Orquesta de Cámara Nacional. No me siento con autoridad como para decirle a nadie; tenés que estar aquí o tenés que estar allá». Creo que los artistas tendrán que ir, por ellos mismos, estableciendo sus opciones.

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Yo no creo que podamos hablar de una desbandada, de lo que se trata aquí es de la vivencia de una situación totalmente inédita, una situación en la que hay un movimiento revolucionario auntentico y gente identificada con este movimiento. Para mí, cada día es enteramente nuevo, hay mucha gente que está viviendo la experiencia nueva enteramente sin saber todavía cómo va a actuar…

Los artistas sandinistas, ¿no han definido todavía cómo van a actuar?

R.M.: Estamos precisamente en una etapa de transición, el cómo, nadie puede ser Mandrake y decir el cómo, porque es algo que se tiene que ir viendo en la medida en que van pasando los momentos, los días, y repito que no hay experiencia; es como cuando venía el huracán, que nadie sabía cómo protegerse, porque aquí nadie había vivido un huracán.

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autoritarismo, Nicaragua, Daniel Ortega
La pareja presidencial, Rosario Murillo y Daniel Ortega, presiden una administración caracterizada por el autoritarismo. LA PRENSA/ARCHIVO

No digo que esto es un huracán, pero lo pongo como ejemplo en términos de que piense que estamos que hay una continuidad revolucionaria en Nicaragua, seguros de que estamos viviendo momentos de triunfo frente al mundo y que vamos a seguir cosechando triunfos internamente y para el mundo. Ahora bien, ¿qué va a ser del 25 de abril en adelante?, eso le corresponde definirlo al nuevo gobierno, en términos de lo que es el instrumento del Estado para la promoción cultural.

El FSLN se ha definido como opositor, ¿puede hablarse de oposición en el arte también?

R.M.: Una cosa es la militancia política y otra es la creación artística, una cosa es que un militante sandinista por voluntad, por opción personal opte por hacer un arte opositor de una modalidad de gobierno, de una política, de una ley, pero en tanto, como Frente Sandinista, nosotros no vamos a imponerle a ningún artista un lenguaje o un estilo. No lo hicimos durante la dictadura somocista y no lo vamos a hacer ahora. Desde los pequeños grupos de trabajo que podremos crear en esta nueva etapa, vamos a seguir haciendo una cultura de patria, una cultura nacional, promoviendo los valores culturales donde estén, sin importar lo que piensen. Ahora creo que la pelota la tiene en su cancha el nuevo gobierno.

A ellos les corresponde dar continuidad a lo que hemos logrado en estos diez años y definir si van a hacer una política cultural tan amplia y tan libre como lo ha sido la política cultural nuestra. Hay que verlo.

Sí creo que desde la ASTC y desde los movimientos artísticos que estemos integrados, los artistas vamos a luchar para tratar de preservar esos proyectos, vamos a demandar que se preserven propuestas y proyectos que se diseñen y ejecuten en beneficio del desarrollo de la cultura de Nicaragua.

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Yo creo que la cultura de este país no es la cultura de ningún partido. En cualquier país del mundo la cultura es parte de la nacionalidad. Es parte del ser nacional. Siempre hemos sostenido los sandinistas que hacer arte y hacer cultura es una particular forma de expresarse, de vivir, y es que, Clemente, el Instituto de Cultura no es una identidad enteramente gubernamental sino algo que llamamos gestión socio-estatal.

No nos constituimos como una institución que dirija nada porque no nos interesa dirigir cultura, sino como una institución que sirviera de apoyo a los proyectos que fueran surgiendo de los artistas organizados en consejos; por eso hablamos de gestión socio-estatal donde hay un representante del Instituto, pero el resto de la gente eran representantes de movimientos artísticos particulares.

¿Cuál ha sido en tu criterio el principal logro de la Revolución en el aspecto cultural que ustedes van a defender?

R.M.: El mejor aporte del FSLN al arte y la cultura en Nicaragua ha sido el asegurar, no desde el triunfo de la Revolución sino desde antes, la absoluta libertad de creación. Pienso que eso ha sido muchas veces deformado, muchas veces criticado injustamente en términos de quienes han dicho que aquí se ha hecho una política cultural partidista, creo que no han tenido toda la información, porque creo que cuando se ha querido convertir el arte y la literatura en instrumentos de propaganda del partido, han sido hechos aislados que no responden a una política global de la Revolución. Siempre hay personas que deforman estos planteamientos globales, pero cuando han criticado esto sin hacer la salvedad, pienso que han sido muy injustos con el Frente Sandinista.

De izquierda a derecha: Sergio Ramírez Mercado, Rosario Murillo y Daniel Ortega, el 24 de septiembre de 1989 en la convención sandinista en la que se eligió a Daniel Ortega como candidato para las elecciones de 1990. LAPRENSA/Archivo

En el ambiente flota el rumor de que algunos funcionarios públicos van a saquear los bienes del Estado, ¿Qué dices de eso… vas a entregar cuentas claras del Instituto?

R.M.: Cualquiera puede venir a la administración a ver, aquí las cuentas son tan pocas que los números están más claros que en ningún otro lugar. Hemos hecho maravillas con cinco centavos. Hemos tenido que traer parques de diversiones para medio mantenernos. Tengo plena disposición de entregar todo lo que recibí como Instituto de Cultura.

Otra cosa es que la ASTC tiene su propio patrimonio. Por ejemplo, se habla del Teatro Rubén Darío. Nosotros creamos allí un proyecto de la Asociación de Músicos de la ASTC, por una donación recibida que consistía en un piano y muebles del Café Concert del Teatro.

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Estas cosas ya fueron reclamadas por los músicos y han sido retiradas del teatro; se solicitó que lo devolvieran para que quedara en manos de los artistas, yo invito a cualquiera a ir al teatro Rubén Darío a revisar su inventario.

Cuando yo recibí el Teatro fue lo primero que pedí: un inventario. No me opongo a que alguien revise las cuentas, tampoco tenemos interés en hacernos de propiedades y de recursos que no son nuestros. Cuando trabajamos en el grupo GRADAS no teníamos más que mi máquina de escribir de LA PRENSA, que el Dr. Chamorro me la prestaba para llevarla a mi casa en las noches y de esto surgió un movimiento cultural grande.


Rosario Murillo: Recuperaré mi forma de ser

II entrega

Rosario habló con fluidez, sin temor de decir lo que pensaba, sin temor al qué dirán. Su cabello recortado varonilmente y sus numerosos collares y chapas de gran tamaño se mecían suavemente al compás de sus movimientos expresivos al responder las preguntas formuladas.

«Rosario, te voy a formular una pregunta que si querés no responder yo lo voy a comprender, e incluso si no querés ni siquiera voy a mencionar que la formulé», le dije con tono ingenuo. «Se trata de un asunto que se rumora por los pasillos culturales…», «¡Ah!, vas a preguntar sobre el divorcio con Daniel Ortega», interrumpió la esposa del presidente de Nicaragua, Daniel Ortega Saavedra y directora de Instituto de Cultura de Nicaragua.

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Esta fue la portada de LA PRENSA el 18 de marzo de 1990.

«No hay nada. El problema es que nosotros tenemos una relación muy particular, que no se entiende mucho y pienso tiene que ver con la defensa que (yo por lo menos) siempre he hecho (y él también a su manera) de tener una relación en la que no intervienen los cargos ni las formalidades; una relación entre un hombre y una mujer. Cuando yo conocí a Daniel no podía imaginarme lo que venía, ¿entendés?, lo único que podía imaginarme era que podían matarlo en cualquier momento», expresó nuestra entrevistada.

«Recuerdo que en 1979 yo vivía con un hombre que iba a empezar por usar su propio nombre y a dormir y a vivir en un solo lugar por primera vez en muchísimo tiempo. Yo me imaginaba eso, sobre todo conociéndolo a él, como un proceso delicado y quería estar a su lado. Yo viví con él la primera experiencia en ese sentido. La relación que yo me he planteado con mi compañero es una relación de hombre-mujer. Él inclusive me reclama eso muchas veces, me dice de que yo me olvido de que él es un dirigente. Yo le digo que él es un dirigente de la puerta para afuera, pero de la puerta para adentro vos sos mi compañero, le digo», continúa Rosario Murillo testimoniando.

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«Y en aquellos momentos, y yo diría que también hoy, si algo nos une es el amor y para mí, como antes, el afán de saber si al día siguiente va a estar vivo o no, porque siempre cargo el miedo de lo que puede pasarle. Entonces yo he defendido mucho ese tipo de relación, no donde el hombre y la mujer están aferrados por el miedo a la muerte ni mucho menos, sino entre el hombre y la mujer que se conocieron como personas, como seres humanos, que se identificaron por una lucha, por un ideal, pero sin cargos ni formalidades, sin protocolos, etc, etc.,», agregó.

Rosario se sonríe un poco, prueba su taza de té y continúa. «yo creo que eso es lo que extraña a mucha gente. El hecho de que no somos una pareja típica en el sentido de lo que siempre son las parejas presidenciales. Yo pasé por un período, por diez años de negarme a mí misma como artista, ¡fíjate!, cuando empiezo a recuperarme como artista comienzo a ser yo con todos mis ¨chereques¨, como siempre he sido, y eso le choca a una gente, no le choca a otros».

Rosario Murillo con Pedro Joaquín Chamorro, entre otros, cuando Murillo trabajó como secretaria de Chamorro en LA PRENSA. LAPRENSA/Archivo.

En ese momento interrumpo para preguntar por su controversial indumentaria. ¿Qué sentido tienen los ¨chereques¨?, le pregunté. «Para mí, es parte de la magia personal de cada persona. Hay quienes usan un sombrero, es parte de su magia personal. Yo uso estos anillos desde cuando tenía 15 años de edad, me los quité durante seis meses hace cuatro años, porque como estaba viajando mucho, me daba como pena pensando en qué iban a decir, ¨¡que informal esa Primera Dama!¨. Después me arrepentí de habérmelos quitado y me los volví a poner», confesó.

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Al mencionar la palabra «magia», me vienen al recuerdo los rumores acerca de las simpatías de Rosario Murillo con todo tema que sea misterioso y que ha dado pie a todo tipo de rumor. «Yo creo en la magia, no en la brujería. Así como dice doña Violeta (Barrios de Chamorro), que habla todos los días con el Dr. Pedro Joaquín Chamorro. Es el ser humano que tiene una trascendencia que va a la esfera superior del pensamiento, con las que en determinado momento puede establecer contacto, comunicación para reconfortarte, sentirte mejor, la magia para mí es la espiritualidad, la capacidad de soñar, de reconocer que los seres humanos no somos perfectos y debemos buscar la perfección», aclaró.

¿Quién es tu diseñadora?, pregunté para volver al tema del vestuario. Rosario repasó el traje de pantalón tallado que andaba al momento de la entrevista y después de una breve pausa respondió con firmeza: «Yo invento. Una cosa te aseguro, nunca más en mi vida me volveré a vestir de protocolo. Esta es una decisión definitiva. Yo invento mi vestuario, desbarato y vuelvo a hacer las cosas que compro».

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«Yo tengo un zapatero en la Colonia Centroamérica, por ejemplo, si compro unas carteras en el mercado, muy bonitas, pero son como para señoronas, entonces yo las desbarato y me hago botas con las carteras. A mi zapatero le parece una maravilla. Si me regalan un par de zapatos que me quedan grandes, entonces yo le digo que le corté la punta y me la corta dejándolas redondas como si fueran nuevas».

Rosario Murillo, Daniel Ortega
La primera dama Rosario Murillo y desde 2016 vicepresidenta de Nicaragua designada por el Poder Electoral. LA PRENSA/Archivo

¿Va al mercado la que ha sido Primera Dama de la República?, cuestioné. «Voy al mercado, porque toda mi vida he andado en el mercado. Yo soy fanática de los mercados, pero si voy al mercado entonces dice la gente que ando extravagante, dicen que ando posando, te vas al Centro Comercial y dicen que es una barbaridad que ande en el Centro Comercial. Un día me puse tan «encachimbada» que le dije a una compañera que si quería que me fuera a la tienda diplomática o a dónde me iban a meter si no puedo hacer ni mierda sin que me critiquen», expresó con tono irritado.

Sin embargo, su irritación pronto cede a una sonrisa, cuando recuerda que Daniel Ortega le dice que «el problema no es lo que cuesta sino que la gente se imagina que cuesta un montón de ´riales´(sus vestidos). ¡Ay, pero yo no puedo estar pensando todo el tiempo en lo que va a pensar la gente!, ¿me entendés? Esa es mi personalidad. En ocho a nueve años ni escribí, apenas un libro edité. Pero puse fin a esto y recuperé mi forma de ser, comencé a publicar mis poemas, y la gente simplista interpreta que hay problemas entre Daniel y yo», dijo.

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«Un poema que publiqué en Ventana levantó polvo. Es lógico, si soy poeta ¿de qué voy a escribir? ¿No es lógico que si te sentís solo escribás sobre eso? ¡Es lógico! Eso no significa que tu relación se está cayendo. Lo único es que estás reclamando al hombre que siempre estás sola, cualquiera lo hace y no le dan pelota, pero si lo hago yo, ¡ah!, entonces es un escándalo. Tuve valor para publicarlo, porque dije no voy a seguir callando, lo publiqué porque eso es lo que yo pienso, lo que siento, eso no quiere decir que me voy a divorciar, la gente interpreta cada uno a su manera. Lo importante es ser uno mismo y tratar de servir a una causa más grande que uno», reflexionó la poetisa y dirigente de la ASTC.

Casi al final de la entrevista le pregunté sobre sus proyectos personales. «¿Qué pensás de tu futuro después del 25 de abril?». Ella se inclinó sobre sí misma. «Como persona ahorita tengo 38 años. Con ayuda de alguna gente muy cercana a mí me convencí de que la vocación artística podría ser mi profesión, no en el sentido de ganar dinero, sino en el sentido de dedicación como escritor. Lo que pasa es que en estos diez años pasé haciendo trabajo burocrático y ahora quiero escribir, siempre he querido ser escritora, quiero escribir para ver si sirvo para algo, porque eso me inquieta muchísimo», confesó.

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«Después me gustaría seguir trabajando muchísimo para apoyar, respaldar, contribuir a la promoción del arte y la cultura, sobre todo quiero trabajar con jóvenes, me gusta mucho el trabajo con esos muchachos nuevos que van surgiendo y a quienes tendremos la obligación de transmitir nuestro testimonio, como marca de fuego, la obligación de ser libres, de expresarse artísticamente en el lenguaje, la forma, el género que escojan como opción personal», concluyó nuestra entrevistada.