fraudes electorales, elecciones municipales
Fernando Bárcenas

¿Sandinismo vs. orteguismo?

Tomaremos cum grano salis las observaciones que han hecho públicas Mónica Baltodano y Víctor Tinoco, calificando al orteguismo como adulteración del sandinismo, para proceder nosotros precavidamente.

De manera confusa y contradictoria afirma Tinoco: Nicaragua camina hacia el establecimiento del continuismo permanente. No existe a mediano plazo una alternativa de cambio democrático pacífico.

Pero, a contrapelo con lo que apenas ha afirmado, Tinoco sostiene: el orteguismo está entrando en un proceso rápido de inestabilidad. Y hay posibilidades reales de golpearlo de manera significativa previo a las próximas elecciones nacionales.

¿Quién tendría posibilidad de golpear significativamente a Ortega… si dice que no hay alternativa? Debió decir que Nicaragua camina hacia la inestabilidad política, y explicar por qué. Y si no existe alternativa de cambio, debió decir que Nicaragua camina hacia la anarquía.

Sin embargo, Tinoco insiste, de forma errática, contradictoria: no tengo la menor duda que la oposición, independientemente de sus diferencias políticas e ideológicas, se va a aglutinar para resolver el problema de la dinastía.

Aglutinar es conformar un todo. Es comprensible que organizaciones con diferencias ideológicas se coordinen políticamente en determinado momento, en una especie de unidad en la acción frente a un enemigo o a una tarea común. Pero, ¿cómo pueden aglutinarse organizaciones con diferencias políticas, si ello significa líneas de acción de masas distintas ante una misma coyuntura? En cambio, si hay coincidencias políticas circunstanciales, habría que hablar, no de aglutinar, sino, de coordinación táctica, aunque subsistan diferencias estratégicas. Por ejemplo, las fuerzas de Mao y de Chiang Kai-shek acordaron suspender la guerra civil, mientras contrarrestaban cada quien por su cuenta la invasión japonesa.

Si Tinoco no duda, a priori, que las organizaciones con diferencias políticas se aglutinarán, ¿qué impide que el MRS (al que Tinoco representa) llegue a aglutinarse… con Ortega? Es obvio, que al hablar de aglutinamiento debió referirse a coincidencias, no a diferencias políticas.

Tinoco luego ensaya una receta de cocina y dice: la caída de regímenes autoritarios, históricamente es resultado de la combinación de presión popular, inestabilidad económica y política y fisuras internas dentro de la cúpula del régimen.

El fenómeno político, con los ingredientes que receta Tinoco, es la anarquía. Para construir un sistema progresista, que incremente la productividad, la distribución de la riqueza y los derechos ciudadanos reales, se requiere una alternativa social al frente de la lucha y de los cambios necesarios. La naturaleza de los cambios históricos que se abrirían paso al derrotar al régimen orteguista, depende de tal alternativa.

Mónica Baltodano expresa que el orteguismo ya alcanzó su máximo nivel en el poder. O sea —dice Baltodano—, materialmente tiene que entrar en un proceso de deterioro.

El poder no tiene una boya que limita su nivel. Es una correlación de fuerzas sociales, relativa, dinámica, cuya ecuación, ante una dictadura, se resuelve por enfrentamientos políticos. El poder, más que el control del Estado es el control sobre la conciencia de las masas. No tiene límites materiales preestablecidos, ni inflexiones inexorables. La política no es como subir a una colina, para luego descender.

Hay momentos de reflujo de la lucha de masas, que pueden ser muy prolongados; y otros momentos de flujo combativo, que pueden surgir vertiginosamente. Hay enfrentamientos decisivos; y simples escaramuzas. En fin, más que hablar de máximo nivel y de deterioro del poder orteguista, como si se tratara de la diabetes, se debe hablar de crisis, cuando los síntomas sean objetivamente previsibles.

Dice Baltodano: una parte de la base del FSLN cree, con devoción casi mesiánica, que Daniel sea la síntesis del sandinismo de Carlos Fonseca.

A nadie interesa el mesianismo o la síntesis del sandinismo. Nadie sabe qué sea el sandinismo de Carlos Fonseca, dado que no hay una teoría epistemológica sandinista, con la cual se pueda interpretar y transformar la realidad.

Baltodano dice que lo decisivo es la base sandinista:  buena parte de la base sandinista no expresa su malestar porque no tiene una alternativa confiable para competir contra el régimen orteguista. Eso implica un esfuerzo de protesta y de reclamos desde afuera.

El malestar de la base sandinista no basta para emprender los cambios estructurales que requiere el país. Lo decisivo, después de derrotar a Ortega, es construir un sistema progresivo, en virtud de esas movilizaciones, protestas y luchas de los trabajadores, que Baltodano desdeñosamente llama “desde afuera”.
El autor es ingeniero eléctrico.

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