Salvador Ampié Calero

Einstein y la nueva fuerza universal

1. Voy a comentar una carta escrita por el científico Einstein dirigida a su hija Liesert. Ella donó a la Universidad Hebrea 1,400 cartas escritas por el sabio, con la orden de no hacer público su contenido hasta dos décadas después de su muerte y esta misiva es una del paquete que se donó. La carta fue publicada fragmentariamente en un artículo periodístico en El Heraldo y me llamó poderosamente la atención el fragmento de inicio que dice así: “Cuando propuse la teoría de la relatividad, muy pocos me entendieron, y lo que te revelaré ahora para que lo transmitas a la humanidad, también chocará con la incomprensión y los prejuicios del mundo. Te pido, aun así, que la custodies todo el tiempo que sea necesario, hasta que la sociedad haya avanzado lo suficiente, para acoger lo que te explico”.

2. La nueva fuerza extremadamente poderosa. Afirma que hay una fuerza extremadamente poderosa, para la que hasta ahora la ciencia no ha encontrado una explicación formal. Es una fuerza que incluye y gobierna a todas las otras y que incluso está detrás de cualquier fenómeno que opera en el universo, y aún no ha sido identificado por los científicos.

Esta fuerza universal es el amor. Y afirma que cuando los científicos buscaban una teoría unificada del universo, olvidaron la más invisible y poderosa de las fuerzas; porque el amor es luz, dado que ilumina a quien lo da y recibe. El amor es gravedad, porque hace que unas personas se sientan atraídas por otras. Y sigue afirmando que el amor es potencia porque multiplica lo mejor que tenemos y permite que la humanidad no se extinga en su ciego egoísmo. El amor revela y desvela, por amor se vive y se muere. El amor es Dios y Dios es amor. Esta fuerza lo explica todo y da sentido a la vida; afirma que ha hecho una simple sustitución en su célebre ecuación de la energía, si aceptamos que la energía para sanar el mundo puede obtenerse a través del amor multiplicado por la velocidad de la luz al cuadrado, llegaremos a la conclusión que el amor es la fuerza más poderosa que existe, porque no tiene límite. Es urgente que nos alimentemos de otra clase de energía invisible para salvar el mundo y cada ser sienta que en él habita. El amor es la única y la última respuesta.

3. Es fácil reconocer nuestros deseos en la gran mayoría en cualquier país y lugar de la civilización moderna: libertad sexual, impureza, desvergüenza, culto a la magia; con abundantes odios, iras, violencias, celos, furores, ambiciones desmedidas, sectarismos, explotaciones y envidias.

Einstein plantea la necesidad de destruir todo el odio, el egoísmo y la avaricia que asolan y alimentan a las personas en comunidades y pueblos. Afirma que cada individuo lleva en su interior un pequeño pero poderoso generador de amor cuya energía espera ser liberada. Y añade que cuando aprendemos a dar y recibir esta energía universal, comprobaremos que el amor todo lo vence y todo lo puede.

4. “Nunca es tarde para pedir perdón”. Al pedirle perdón a su hija que como el tiempo es relativo necesita decirle que la quiere y que gracias a ella ha llegado a la última respuesta. Añade unos consejos: ama a quien te ama, valora a esas personas que está junto a ti en los momentos difíciles, cuando más necesita apoyo y atención. No permitas que la costumbre o una nueva tradición te arrebate de a poco ese alguien especial que la vida te ha dado. Recuerda que en los seres humanos el exterior no siempre demuestra qué es lo que en el interior se siente. Por eso y sobre todo ama, hasta que tus fuerzas se agoten, y si te agota descansa y vuelve a amar. Sé feliz y haz feliz a otros.

5. El cristianismo y sobre todo la Iglesia católica se han dado cuenta de que, al perder sus recursos, su poder político y su monopolio cultural, ha vuelto a encontrar su verdadera misión que es lo de ser en este mundo, una fuente de amor y de unidad, la levadura en la masa. Ahora la Iglesia entiende mejor dar testimonio de Cristo y entregar su Buena Nueva a los pobres.

La Biblia dice que la salvación de los hombres no se hace desde arriba, sino que es cosa sembrada entre los hombres y que crece lentamente. Jesús enseña las bases de la convivencia humana, el más grande se hará servidor de los demás con una igualdad fundamental en todo. Que la ley suprema es el amor que se manifiesta primeramente en el perdón. El sacrificio de Cristo nos manifiesta el amor de Dios, y su muerte dolorosa nos da la libertad e inicia un proceso que lleva a la salvación y la solución de todas las contradicciones que hay en el mundo. Jesús no vino solamente a salvarte de los pecados de los hombres sino para rehacer la humanidad.

El amor es fuerza que viene de Dios, y el amor cristiano es unción sin límites, va a todos y no se niega a los enemigos. El amor que acepta dar y recibir construye su iglesia y nos lleva a la perfección. Todo esto en el tiempo de Dios, que dice: lo que es, ya fue antes; lo que ha de ser ya existió y Dios va a buscar y enmendar en lo que ya pasó. Cita final de Pedro: “Ámense constantemente los unos a los otros con un corazón puro. Esta es la palabra que les ha sido anunciada en la Buena Noticia”.

El autor es Exasesor del MED.

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