Hato enfermo es menos productivo

Aunque el principal problema que enfrentan actualmente los ganaderos de Nicaragua es el bajo precio que reciben por la carne y la leche que producen, es urgente reducir la alta incidencia de parasitosis y otras enfermedades que registra el hato, ya que esto incide en la productividad, inocuidad y calidad de la producción láctea y cárnica.

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Aunque el principal problema que enfrentan actualmente los ganaderos de Nicaragua es el bajo precio que reciben por la carne y la leche que producen, es urgente reducir la alta incidencia de parasitosis y otras enfermedades que registra el hato, ya que esto incide en la productividad, inocuidad y calidad de la producción láctea y cárnica.

Un reciente estudio realizado en 13 comunidades de los municipios de Matagalpa y la Región Autónoma del Caribe Sur, donde la Cooperativa Multisectorial Lácteos Nicacentro RL acopia la producción láctea, encontró una alta incidencia de ocho parásitos gastrointestinales y tres en el torrente sanguíneo. Además, no se eligen adecuadamente los medicamentos que se utilizan para contrarrestarlos.

“Un ternero o cualquier animal enfermo deja de crecer, ahí perdemos productividad en materia de carne. Y si es una vaca parida con incidencia de parásitos, obviamente disminuye su producción de leche”, dice el expresidente y socio de Nicacentro, Marco Antonio Rodríguez.

Pero el estudio, que fue realizado por estudiantes y profesores de la Universidad de Ciencias Comerciales (UCC), también determinó que en las fincas se aplican muy malos patrones alimenticios, que van en detrimento del crecimiento, nutrición y de la preñez del ganado.

Ganado mal alimentado

“Una vaca de cuatrocientos kilos cuando está en producción precisa de 12 a 16 por ciento de proteínas diariamente (cuarenta kilos de comida y 120 litros de agua diariamente) y ninguna dieta está cumpliendo esos requerimientos proteicos. Además, cuando terminan de ordeñar la vaca tiene que recorrer dos o tres kilómetros para ir a tomar agua, entonces son animales que tienen malas condiciones de producción”, explicó Enrique Rimbaud, decano de la Facultad de Ciencias Agrarias de la UCC y coordinador del estudio.

Y aunque el estudio se delimitó en comunidades, Rodríguez y Rimbaud coinciden en que los resultados pueden extrapolar a la ganadería nacional. “Tenemos la suerte de que hemos hecho este trabajo varias veces, entonces tenemos datos nacionales, de todos los departamentos de un trabajo que hicimos con el INTA (Instituto Nicaragüense de Tecnología Agropecuaria) un tiempo. (También) de occidente, de otro trabajo que hicimos con Funica (Fundación para el Desarrollo Tecnológico Agropecuario y Forestal de Nicaragua) y de otros trabajos que se han hecho y toda la sumatoria da una realidad muy similar para todo el país”, explica Rimbaud.

Según Rimbaud, esa sumatoria de datos genera información generalizada en torno a niveles de producción de leche que promedian los 3.46 litros por vaca al día, problemas de calidad del ordeño, incidencia de parásitos y mal manejo de estos.

leche

Se repite en todo el país

“Y aunque esto se repite en todo el país, siempre hay particularidades en cada zona por problemas climatológicos, geográficos y de otro tipo. Pero sí, los resultados pueden ser extrapolados a todo el país”, sostiene el decano.

Para combatir la incidencia de parasitosis y otras enfermedades, estudiantes y docentes de la UCC desarrollarán, junto con los mil socios de Nicacentro, estrategias de control de parásitos gastrointestinales y hemoparásitos (en sangre) y tratarán la resistencia a productos antiparasitarios.

Adicionalmente, para mejorar la calidad del hato y su nutrición y la calidad de la leche que producen, los productores beneficiados recibirán cursos sobre el manejo nutricional del ganado, uso de plantas forrajeras, inseminación artificial, entre otros.

Rodríguez reconoce la necesidad de que se implementen estas estrategias para mejorar la salud animal. No obstante, recuerda que el contexto económico nacional e individual también inciden. “Porque si a nivel de las personas no tenemos la mejor atención, difícilmente el ganado la puede tener”, asegura Rodríguez.

Campañas nacionales

Y añade que otra limitante para mejorar la salud animal es el bajo precio que reciben por la leche y la carne que producen, ya que estos cambios requieren inversiones y los precios bajos no las incentivan.

“Por eso algunas enfermedades, especialmente las respiratorias que tienen alta incidencia, deberían tratarse a través de campañas nacionales por medio del IPSA (Instituto de Protección y Sanidad Agropecuaria), porque nosotros en la cooperativas las tratamos, pero para los productores individuales se vuelve más difícil por lo que tendrían que recibir apoyo de las autoridades”, sostiene Rodríguez.

Rimbaud también considera que la escasez de recursos es la gran barrera para cambiar la situación actual de la ganadería. “Porque más allá de los problemas de productividad, de sanidad y nutricionales el principal problema es el precio. No se les está pagando la leche ni la carne como debe pagarse, entonces el productor no tiene incentivo para invertir”, afirma Rimbaud.

Pero añade que pese a ello, a través de una alianza que se estableció entre Nicacentro y la UCC le proporcionarán a los productores tecnologías baratas que les permitan resolver sus problemas. “Donde más se requieren hacer cambios es en la parte de alimentación, porque una vaca bien alimentada estará bien nutrida y mejorará su productividad… Se espera que en los próximos dos años todos los cambios que se implementen estén dando resultados”, puntualizó Rimbaud.

Exportaciones

Es requisito

La Federación de Asociaciones Ganaderas de Nicaragua (Faganic) reconoce que la alta incidencia de enfermedades incide en la calidad de la leche. En coordinación con el Instituto de Protección y Sanidad Agropecauria (IPSA) determinaron que las plantas industriales deben exigir como requisito para acopiar la leche que las fincas estén declaradas libres de brucelosis y tuberculosis.

“Porque estas enfermedades se transmiten a través de la leche. Entonces cada año el IPSA hace pruebas de laboratorio al cien por ciento del hato del productor para entregar la certificación de que esa finca está libre de esas enfermedades. Esos análisis se deben realizar cada año”, dice el presidente de Faganic, Álvaro Vargas.

Según Vargas, cuando en una finca se encuentran animales con estas enfermedades, deben ser enviados al matadero, ya que la carne no se contamina con ellas.

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