Basura plástica intoxica nuestros mares y lagos

Solo toma un segundo dejar ir una bolsa plástica o botella de plástico al mar o a una playa, pero le tomará cientos de años a la naturaleza degradarla. La basura se fragmentará en pequeñas partículas que los peces comerán y tarde o temprano terminará en nuestros estómagos

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Debemos de tomar conciencia que antes del problema del cambio climático que los científicos pronostican —un próximo Apocalipsis— que hará subir el nivel de los océanos, tenemos otro problema grave, más elemental e inmediato, que es la salud de nuestros cuerpos de agua, intoxicados literalmente, por basura plástica que también está causando estragos en la fauna marina y eventualmente afectará a los humanos que la consumen.

Los peces, las aves, las tortugas y ballenas confunden a menudo las partículas de plástico disueltas en los océanos con el plancton de su dieta, o con otros peces más pequeños de la cadena alimenticia e ingieren plástico que termina dañando su sistema digestivo o ingresa a la sangre, dañando su organismo.

Las dramáticas imágenes de dos videos virales que han circulado en las redes sociales me han motivado a escribir este artículo, porque Nicaragua tiene una triple responsabilidad ecológica, ya que tiene 910 kilómetros de línea costera en ambos océanos; más la inmensa superficie de sus dos grandes lagos, el Cocibolca y Xolotlán que totalizan 9,300 kilómetros cuadrados y otro tanto de sus lagunas cratéricas: Apoyo, Xiloá, Tiscapa, Masaya, Apoyeque, Asososca, y el lago artificial de Apanás.

El primer video estremecedor es el de una ballena que llega con dificultad a una marina e intenta vararse. La guardia costera intenta, infructuosamente,  hacerla regresar al mar, pero la ballena insiste en suicidarse en la  playa. Finalmente, la guardia costera decide sacrificar a la ballena, porque evidentemente hay algo que está muy mal en su comportamiento errático, hay un mensaje que nos quiere dar.

Tras estudiar su estómago, encuentran los más variados y coloridos plásticos, casi como para poner una venta: bolsas de todo color, camisas, jeringas médicas, era basura transformada en veneno plástico, que la ballena había confundido con alimento.

En otro video, filmado en Costa Rica, cerca de la Isla del Coco, los científicos rescatan una inmensa tortuga que tenía un comportamiento errático. Al observarla notaron algo que le salía de un orificio nasal que le dificultaba la respiración. Pacientemente con auxilio de instrumentos quirúrgicos le extrajeron poco a poco aquel cuerpo extraño alojado en una de sus dos fosas nasales hasta descubrir, para sorpresa de todos, que se trataba de una pajilla plástica que comúnmente se usa en las playas de los hoteles de lujo para beber algún cóctel.

Según el informe científico de Cris Jordan, Isla Basura, solo en la isla de Midway del Océano Pacífico, 200,000 aves mueren anualmente por la ingesta de plástico. Debido al efecto de las corrientes marinas del Océano Pacífico se han formado dos inmensas “islas” flotantes de plástico, una de ellas tan grande como los Estados Unidos.

El problema es aún más agudo cuando se trata de cuerpos de agua cerrados, como nuestros lagos y lagunas, donde el plástico no tiene dónde ir y esos cuerpos de agua representan fuentes de agua actuales o futuros para la creciente explosión poblacional, como el Lago de Nicaragua y la Laguna de Asososca.

¿Qué podemos hacer para evitar o al menos atenuar la intoxicación de nuestros cuerpos de agua por la basura plástica? Podríamos comenzar a emular a los países más avanzados, cuyos ciudadanos van a hacer sus compras al supermercado con sus propias bolsas reutilizables y si no las llevan, tienen que pagar por las bolsas plásticas para un fondo que sirve para su reciclaje.

Se deben establecer multas severas a quienes arrojen basura en los cauces de Managua, que van a parar a nuestro Lago Xolotlán, ya no digamos en los municipios que conforman la cuenca del Cocibolca, nuestra principal reserva de agua, y con mucha más razón, en su gran Isla de Ometepe, donde por su belleza y potencial turístico se debe de extremar el cuidado de no “emplasticar” el lecho del Lago o “decorar”  sus bellas playas con todo tipo de basura plástica.

Solo toma un segundo dejar ir una bolsa plástica o botella de plástico al mar o a una playa, pero le tomará cientos de años a la naturaleza degradarla. La basura se fragmentará en pequeñas partículas que los peces comerán y tarde o temprano terminará en nuestros estómagos.

El autor es periodista, exministro, exdiputado y directivo de la Fundación Cocibolca.

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