La naturaleza del régimen de Maduro

El dilema de Venezuela y la lucha decisiva que está librando “el bravo pueblo” venezolano, como lo llamó El Libertador Simón Bolívar, es esencialmente entre dictadura y democracia, entre totalitarismo y libertad

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La prestigiosa revista británica The Economist, que se publica desde 1843 y es un referente mundial de periodismo de profundidad, publicó el recién pasado jueves 3 de agosto un artículo en el que niega que el régimen de Nicolás Maduro sea socialista.

“Aunque el régimen venezolano afirma ser socialista, sus prácticas son similares a las de los dictadores de la vieja escuela”, dice el artículo de The Economist citado por la publicación en línea PanAm Post.

Agrega la revista británica que los comportamientos de los antiguos dictadores “eran de patrimonialismo (secuestro del recurso público por el partido gobernante) y el nepotismo. Eso también —asegura— lo vemos en el régimen de Maduro: su Gobierno está plagado de familiares de sus dirigentes”.

Que el régimen de Venezuela no es socialista lo ha dicho también el mismo dictador Nicolás Maduro, quien con su discurso enredado se presenta a veces como adalid del nuevo socialismo mundial y en otras ocasiones dice ser respetuoso de la propiedad privada, la libre empresa y la economía del capitalismo.

En marzo del presente año, Maduro dijo que el 98.5 por ciento de las empresas privadas de Venezuela son privadas, que solo el 1 por ciento es del Estado y el restante 0.5 por ciento son empresas mixtas. Maduro se proclamó al mismo tiempo como un “socialista convencido del siglo XXI”, pero a continuación aseguró que “desde Venezuela nuestro proyecto constitucional y plan de la patria desde siempre han incluido e incluyen el desarrollo integrado de la empresa privada y de todas las formas de asociación con empresas mixtas”.

Sin embargo, los empresarios privados de Venezuela —que son los más autorizados para hablar de este asunto— señalan que la dictadura de Hugo Chávez primero y de Nicolás Maduro ahora, ha impuesto un modelo económico caracterizado por la excesiva intervención del Estado en los mercados, a través del control de precios; un régimen cambiario controlado que les impide tener acceso a las divisas para importar materias primas e insumos; y la fijación estatal de los salarios, desordenada y caprichosa, que incrementan anormalmente los costos de operación y han conducido a la quiebra de muchas empresas.

De economía mixta hablaban también los sandinistas durante la dictadura revolucionaria de los años 80 que sustituyó a la tiranía somocista, al mismo tiempo que confiscaban empresas florecientes, las expropiaban arbitrariamente, las estatizaban y llevaban a la ruina.

Pero el problema fundamental que afronta actualmente Venezuela no es que el régimen de Nicolás Maduro sea socialista o no. El caso es que este régimen no solo es una dictadura igual a las “de la vieja escuela”, como dice The Economist, sino que es peor, porque pretende imponer de manera absoluta los componentes totalitarios que caracterizan a la tiranía socialista o comunista de Cuba.

El dilema de Venezuela y la lucha decisiva que está librando “el bravo pueblo” venezolano, como lo llamó El Libertador Simón Bolívar, es esencialmente entre dictadura y democracia, entre totalitarismo y libertad.

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