Se protege el ecosistema marino gracias a la producción de peces en granjas

Mientras los hombres bombardeaban el mar para garantizar la pesca del día, las mujeres y jóvenes sobrexplotaban a los peces juveniles; ese era el contexto en el que vivían más de cien familias en el Golfo de Fonseca, quienes ahora cultivan peces a través de granjas.

Los pescadores no deben adentrarse mucho en el mar para obtener la producción del día. En Pie de Gigante pescan a unos cuatro kilómetros. LAPRENSA/W. LÓPEZ

Mientras los hombres bombardeaban el mar para garantizar la pesca del día, las mujeres y jóvenes sobrexplotaban a los peces juveniles; ese era el contexto en el que vivían más de cien familias en el Golfo de Fonseca, quienes ahora cultivan peces a través de granjas; una alternativa de adaptación ante el cambio climático, explicó Eduin Caballero Paniagua, coordinador técnico de Fundación Líder.

Esta iniciativa es una alternativa pesquera sostenible que ha facilitado que unas 150 familias con las que dicha organización trabaja, cuiden el recurso marino.

Son nueve cooperativas que laboran en la producción de conchas y peces. A esta última solo se dedican cinco, aunque la expectativa es seguir creciendo, expresó Caballero Paniagua.

La producción ha funcionado. Existen cinco granjas de cultivos con un promedio de cinco a seis jaulas flotantes de peces, cuya capacidad por estanque es de cinco mil pescados, y si se suman todas las granjas, el estimado de peces va más allá de los 120 mil con un peso de tres cuarto de libra, por cada ciclo productivo, que se estima en siete meses y medio.

La producción de peces se centra en la familia Lutjanidae (pargo lunarejo); sin embargo, dicha fundación también desarrolla otra serie de alternativas sostenibles como zoocriadores de conchas negras bajo manejo de modelos comunitarios, así como tilapias costeras.

Inversión considerable

Según Caballero Paniagua, para la conformación de una granja productora, integrada por unas 15 personas (socios) deben obtener una concesión por parte del Gobierno, que emite un permiso de una caseta y cinco jaulas flotantes. Para esto es necesario una inversión de 9,500 dólares.
Cabe mencionar que esta dicha iniciativa responde a un trabajo articulado con diferentes entes gubernamentales, entre ellos, el Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales (Marena) y el Instituto Nicaragüense de la Pesca y Acuicultura (Inpesca), universidades y agencias de cooperación.

Mar está acechado

Actividades como la pesca con bomba, la pesca de arrastre, la contaminación, el incremento de temperaturas son amenazas que afectan a los océanos y con ello, a los ecosistemas marinos del que dependen millones de personas alrededor del mundo, según diversos especialistas. En Nicaragua, un aproximado de 80 mil personas están involucradas en la pesca artesanal a lo largo de la Costa del Pacífico, la cual se vería afectada, en especial, en términos de seguridad alimentaria.

En torno a este problema, la organización Fauna y Flora Internacional y la Fundación Lider iniciaron una campaña de sensibilización para el no uso de explosivos en la Costa Pacífica de Chinandega y León, explicó Caballero Paniagua. La importancia de esta impacta en que la bomba mata a las especies de valor comercial y a las larvas han señalados científicos como Jaime Incer Barquero.

Esta presentación forma parte de una serie de conferencias bajo el nombre «Conociendo y Conservando la Biodiversidad Marina de Nicaragua», que se realiza este martes en la Universidad Centroamiricana (UCA).

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