Derecha e izquierda

Los pueblos merecen libertad, no esclavitud. Merecen y deben luchar por esa libertad que coloca a los pueblos en el nivel de vida que el ciudadano merece. Luchar por la libertad es un deber de todo ciudadano.

injerencismo norteamericano, dictaduras, Venezuela

Querida Nicaragua: muchas veces he dicho que en el correo electrónico llegan a veces mensajes bellísimos, poemas, anécdotas, historias que son edificantes. Me vino por el correo electrónico un artículo muy curioso de alguien que es un auténtico demócrata y quien seguramente sus amigos o conocidos catalogan como de derecha. Igual que muchos de mis amigos y conocidos me catalogan a mí o a usted amigo democrático que está leyendo estas líneas.

Derecha le llaman los camaradas a la democracia, al régimen del mundo libre, a la sociedad de consumo, a los países donde hay sindicalismo libre y los obreros pueden expresarse pidiendo aumentos y pueden ir a huelgas y paralizar empresas y exigir diálogos con los empresarios. A esto le llaman derecha, a este sistema donde cada determinado tiempo el pueblo puede elegir a un nuevo gobernante, y como ocurrió en Argentina o en Perú las elecciones son fiestas cívicas donde gana la mayoría y el país continúa en un ritmo de progreso permanente.

Esto es la derecha, donde hay poderes del Estado independientes, Poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial y donde se respeta profundamente a las instituciones que conforman la administración pública y en donde cualquier ciudadano puede denunciar corrupciones y sentar en el banquillo de los acusados al más pintado de los funcionarios, tal como ha ocurrido en Guatemala donde fueron denunciados el expresidente Otto Pérez Molina y la ex vicepresidenta Roxana Baldeti, los que se encuentran actualmente en prisión. Estos son los países democráticos, a los que los camaradas llaman despectivamente “de derecha”. Países modelo como Costa Rica que lleva más de sesenta años viviendo una democracia ejemplar donde los fusiles fueron sustituidos  por cuadernos y por lápices y donde en lugar de cuarteles se construyeron escuelas y más escuelas.

Estos son los países que admira el señor del artículo que les comenté al principio y los que yo mismo admiro. Países donde los ciudadanos se mueven en plena libertad y donde las autoridades garantizan el orden y protegen a los ciudadanos, países con libertad de cultos y de movilización y de pensamiento y de expresión, países con prensa, radio y televisión plurales donde se pueden expresar todos los ciudadanos.

De todo esto habla en su artículo que llegó a mi correo electrónico, y también habla sobre los países gobernados por los camaradas, que son generalmente dictaduras, ya sea civiles o militares, pero dictaduras al fin. Sistema en el cual es escaso el trabajo, y donde no existen los pequeños negocios, solo enormes tiendas del gobierno. Países grises donde la libertad brilla por su ausencia como en Cuba donde un mal pensamiento puede llevar a la cárcel a cualquier ciudadano, países tristes como Rusia donde nunca cambian presidente y las elecciones son de una sola cara con un solo candidato, igual que en Cuba, con cincuenta y siete años de gobierno de los  Castro y donde ni por asomo hay una huelga de los obreros que trabajan para el gobierno, pues la huelga solo era un instrumento de propaganda cuando los camaradas luchaban por el poder.

Hoy en día, no hay derecho a huelga ni a manifestación alguna de protesta por los salarios miserables que reciben los obreros. Esa es la izquierda… la famosa izquierda que tanto promocionan los camaradas. Una izquierda de un solo lado: izquierda para el pueblo porque ellos, los privilegiados del gobierno viven entre lujos, vinos, palacios y canciones imitando a los grandes millonarios de la odiada derecha.

Qué bueno verdad. Esclavizar al pueblo para que viva una vida miserable en la izquierda, pero los supuestos revolucionarios viviendo como millonarios. Así cualquiera es de izquierda, termina diciendo el artículo que estoy comentando.

Los pueblos merecen libertad, no esclavitud. Merecen y deben luchar por esa libertad  que coloca a los pueblos en el nivel de vida que el ciudadano merece. Luchar por la libertad es un deber de todo ciudadano.

El autor es gerente de Radio Corporación y excandidato a la Presidencia de la República en 2011.

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