Leche abunda en Nicaragua, ¿pero se consumen imitaciones?

Mientras en el campo los ganaderos enfrentan una crisis por la caída del precio de la leche, el mercado local en lugar de absorber ese excedente, consume cada vez más análogos y sucedáneos de la leche y derivados lácteos.

Mientras en el campo los ganaderos enfrentan una crisis por la caída del precio de la leche —impulsada por la supuesta sobreproducción típica de la temporada lluviosa conocida como “golpe de leche”—, el mercado local en lugar de absorber ese excedente, consume cada vez más análogos y sucedáneos de la leche y derivados lácteos, asegura la Cámara Nicaragüense del Sector Lácteo (Canislac). Todos estos productos son elaborados con materia prima comprada en el mercado internacional.

Esto agudiza la crisis que enfrentan los productores locales, que en muchos casos han optado por no ordeñar sus vacas, ya que los procesadores además de reducir a la mitad el precio de la leche —que promediaba unos diez córdobas por litro—, han disminuido sus volúmenes de acopio, aduciendo que enfrentan problemas para exportar sus productos a los países vecinos.

Además, convertir la leche en queso tampoco les resulta rentable ya que el precio que los intermediarios pagan actualmente —entre cinco y diez córdobas por libra— no les permite recuperar los costos de producción.

Pero los productores no son los únicos perjudicados, en muchos casos sin saberlo, la mayoría de la población consume leche, crema, queso, yogur, mantequilla y otros derivados lácteos que en realidad son “imitaciones”, dice Óscar López, director ejecutivo de la Cámara Nicaragüense del Sector Lácteo.

Se venden como lo que no son

Según López, “hay productos que están en el mercado y se venden al consumidor como leche o derivados lácteos, pero no lo son. Son reconstituidos que se elaboran con agua y algunos polvos como el concentrado de suero de leche (WPC) y la proteína concentrada de leche (MPC) y les agregan también grasa láctea”. Otros en cambio, se hacen con leche en polvo reconstituida y grasa vegetal.

Estos productos se obtienen principalmente de la deshidratación del suero y de la grasa o crema, proceso que hasta ahora nadie realiza en el país. Por tanto, tienen que importarse y su consumo en la industria reduce los volúmenes de acopio de leche fresca producida en el país.

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Para Armando Fernández, presidente de la Unión Nicaragüense de Productores de Leche (Unileche), la crisis que enfrenta el sector, en realidad no ha sido provocada por una sobreproducción de leche, sino porque ante la falta de control se está “abusando” con el uso de leche en polvo y estos “polvos lácteos”.

“La reducción del acopio distorsionó la comercialización de la leche y por otro lado mantengo que hay mucha leche en polvo que se está metiendo al país sin control y eso afecta. Nosotros manejamos que la producción diaria es de dos millones y medio de litros y lo más que pudo crecer es entre 10 y 20 por ciento y eso no es para que generara la crisis que se está teniendo en la comercialización”, sostiene Fernández.

sector lácteo

Competencia desleal

Además la sustitución de la leche fresca como materia prima en la elaboración de derivados lácteos, según López, genera “competencia desleal entre las empresas que al usarlos reducen sus costos en comparación con el de las que usan leche entera y gastan más en acopiar en el campo, almacenar, refrigerar y trasladar hasta sus plantas la leche fresca. En cambio a estos polvos solo se les agrega agua, tal vez en algunos casos leche descremada y se sacan al mercado”.

Canislac considera que el Gobierno debe identificar las partidas arancelarias bajo las que se importan estos productos con el fin de establecer una regulación sobre su ingreso y uso en el país.

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“Para proteger a sus ganaderos recientemente, El Salvador prohibió la importación de proteína. Aquí no se puede prohibir porque la leche que se produce en el país en algunos casos es baja en grasa o en proteína y cuando se elaboran algunos productos como el sorbete es necesario agregarle leche en polvo o proteína”, dice López.

Alfredo Lacayo, director ejecutivo de Centrolac, considera que las proteínas lácteas se deben seguir importando para completar las carencias de la leche especialmente en el verano; y el suero en polvo para abaratar la elaboración de fórmulas lácteas nutritivas que puedan competir en el mercado con bebidas azucaradas.

No traer leche en polvo

Dichas importaciones, según Lacayo, no afectan el acopio de la leche fresca. También considera que en la medida en que se desarrolle el mercado de estas fórmulas se impulsará el manejo adecuado del suero (acopio, almacenamiento, pasteurización y estabilización), que actualmente se desecha como alimento para los cerdos.

Sin embargo, Lacayo explica que no debería exportarse leche en polvo, ya que eso reduce el acopio. “Estamos claros que hay acuerdos comerciales que incluyen la importación de leche en polvo que deben honrarse… pero la importación debe ser un complemento y no una competencia desleal al productor. La leche en polvo deberían importarla las cooperativas para completar la producción cuando en la época seca esta se reduce”, dice Lacayo, quien la semana pasada firmó un compromiso público de no utilizar leche en polvo en la elaboración de sus productos.

LA PRENSA buscó a representantes del grupo Lala, para conocer su posición sobre esta queja de Canislac, pero hasta el cierre de esta edición no fue posible conseguir una respuesta.

En tanto, hace dos semanas funcionarios del Ministerio de Fomento, Industria y Comercio (Mific), se comprometieron con representantes del sector ganadero a trabajar en el establecimiento de mecanismos de control para la importación y uso de la leche en polvo.

Mientras estos controles se establecen, los consultados consideran urgente desarrollar una campaña educativa para que los consumidores se acostumbren a leer las etiquetas o empaques de los productos para que sepan lo que están comprando y lo que van a consumir.

Colocación adecuada

Representantes de los productores y de la industria láctea coinciden en que autoridades y comercializadores juegan un papel fundamental en la promoción del consumo de análogos y sucedáneos de la leche y sus derivados, ya que los colocan juntos en anaqueles y exhibidores y al tener los primeros, precios más bajos, incitan al comprador a elegirlos.

“Es importante que separen para que ayuden a generar mercados transparentes. Por ejemplo el consumo de crema se va a estimular cuando la separen (de los análogos) que son más baratos. Porque si se ayuda a educar al consumidor para que sepa lo que está comprando, se va a estimular el consumo de alimentos puros”, dice Alfredo Lacayo, director ejecutivo de Centrolac.

Según el director de la Cámara Nicaragüense del Sector Lácteo (Canislac), Óscar López, el tema ya se ha abordado con las autoridades correspondientes que incluso otorgaron un plazo para adecuar las etiquetas y empaques, que en el último año se han venido cambiando.

No son más nutritivos

Las mezclas, fórmulas, sucedáneos y análogos de la leche y sus derivados “son una opción económica para las personas de menos recursos que no tienen chance de consumir proteína de buena calidad o productos alimenticios naturales de óptima calidad, o proteínas de alto valor biológico”, dice la nutricionista y dietista Martha Justina González. La especialista explica que la mejor proteína es la de origen animal y ejemplifica que un vaso de leche tiene siete gramos de proteínas, en cambio una mezcla láctea tiene solo cinco gramos de proteínas, es menor cantidad y no tiene la misma calidad biológica.  Además las mezclas llevan grasa vegetal.