Crímenes contra mujeres “no son un problema de datos”

La Policía no ofrece soluciones para combatir la violencia contra las mujeres, dice activista.

Entre enero y el pasado 15 de agosto, a 34 mujeres nicaragüenses les quitaron la vida violentamente, según los datos oficiales de la Policía Nacional. Sin embargo, esta cifra no coincide con los datos registrados por organizaciones defensoras de las mujeres, como Católicas por el Derecho a Decidir, que contabiliza 38 víctimas.

El informe de la Policía Nacional, ofrecido en la última semana, ha sido motivo de críticas por parte de defensoras como Magaly Quintana, de Católicas por el Derecho a Decidir. “Encuentran (asesinada) a una mujer que estaba desaparecida y salen con esto, en vez de asumir su responsabilidad”, señaló Quintana. A su criterio lo que ocurre en el país “es una tragedia”.

La activista subrayó que las autoridades se están limitando a informar sobre las estadísticas, pero no hablan sobre el corazón del problema. Para ella no se trata de un asunto de datos, sino de que la violencia en general “se está disparando” mientras la Policía no se pronuncia respecto a acciones para evitar más muertes violentas de mujeres.

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“En un momento donde hay una situación muy particular lo que le corresponde a la Policía, si fuera profesional, es realizar presentaciones concretas de acciones que resuelvan esta situación”, expuso Quintana. A manera de ejemplo, la activista mencionó que la Policía podría ofrecer recomendaciones o anunciar que ante el problema que enfrentan, con los crímenes contra mujeres, la institución reactivará el servicio de las Comisarías de la Mujer .

Quintana considera que en la situación actual “el mensaje es que aquí en este país no hay problemas. Aquí no está pasando nada”, por lo que estima que el único responsable de todo esto es el Estado.

Contrario a lo que la activista esperaba, el informe presentado por el subdirector de la Policía Nacional, comisionado general Francisco Díaz —cuya conferencia aparece en el sitio web de esa institución— es meramente estadístico e indica que de las 34 mujeres que han muerto de forma violenta en el país, 14 fueron víctimas de femicidio, 11 de asesinatos y nueve de homicidios. Además,  Díaz señaló que en relación con el mismo período del año pasado, hubo cuatro crímenes menos contra las mujeres.

También dio a conocer las cifras en general de las muertes violentas registradas en Nicaragua durante el transcurso del año: 275. Es decir 48 muertes menos que en el mismo período del año pasado.

Preocupa la saña

Católicas por el Derecho a Decidir ha señalado la creciente saña con que los victimarios cometen femicidios. Por ejemplo, el pasado 10 de agosto, Karla Rostrán Estrada, de 33 años, murió decapitada y el principal sospechoso del crimen es su pareja, el exmilitar Francisco Ariel López Mercado, con quien convivía desde los 15 años de edad.

Se presume que para matarla usó una bayoneta. El cuerpo de Rostrán fue encontrado esta semana, en estado de descomposición, pero las autoridades continúan buscando la cabeza y no descartan la posibilidad de que haya sido arrojada a una letrina.

Ayer agentes policiales reanudaron la búsqueda de la cabeza de Rostrán, y permitieron el ingreso- al predio ubicado en Las Colinas-, de pobladores y familiares de la joven. Utilizaron palas, machetes y otras herramientas para quitar la maleza, pero no obtuvieron resultados.

Únicamente encontraron un zapato y una camisa de la víctima. La búsqueda continuará hoy domingo.

Habla mamá de sospechoso

Se desconoce el paradero del exmilitar, de quien se creía estaba detenido en la Dirección de Auxilio judicial Nacional (DAJ). Lucrecia Tercero, madre del sospechoso, habló con LA PRENSA, y no pudo contener las lágrimas al referirse a los señalamientos que se le hacen a su hijo.

“Yo no tengo la culpa que mi hijo haya salido así, siempre quise lo bueno para él, darle lo mejor. Yo estoy sufriendo por los dos lados, mis tres nietas quedaron solas, mi nuera yo la quería mucho, la aconsejaba, le decía que se apartara de él”, expresó la madre.

Detalló que su hijo cambió desde que pasó a formar parte del Ejército de Nicaragua, de donde fue retirado por su mal comportamiento.

“Yo miré veces que él me la maltrató (a Karla), yo lo aconsejaba pero jamás me quiso obedecer, le dije que no truncara su camino”, agregó Tercero. La última vez que vio a su hijo fue en los primeros días de agosto, cuando el exmilitar llegó a retirar el título de la propiedad que ella le compró en el barrio 30 de Mayo.

“Me da pena todo lo que hizo mi hijo, si acaso fue él, tiene que pagar”, dijo resignada la mujer, mientras una de sus hijas le daba a beber agua.

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