Capacidades tecnológicas, productividad y atraso

La articulación fundamental de la economía nicaragüense en las décadas pasadas, y en lo que va de la presente, ha estado centrada en la relación entre la producción y exportación de bienes de bajo valor agregado y escaso contenido tecnológico (café, azúcar, carne, oro, mariscos), por una parte, y el mercado mundial.

ajuste fiscal, Nicaragua

Economista Adolfo Acevedo. LA PRENSA/ARCHIVO

La articulación fundamental de la economía nicaragüense en las décadas pasadas, y en lo que va de la presente, ha estado centrada en la relación entre la producción y exportación  de bienes de bajo valor agregado y escaso contenido tecnológico (café, azúcar, carne, oro, mariscos), por una parte, y el mercado mundial, por la otra. La «competitividad» de estos productos ha estado sustentada fundamentalmente en la disponibilidad relativamente abundante de recursos naturales y fuerza de trabajo barata.

La introducción de las exportaciones de productos manufacturados ensamblados en las zonas francas no ha modificado este patrón básico de inserción del país en los mercados externos, y los fundamentos de su competitividad en los mismos.

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El país se enfrenta a una realidad poco halagüeña: la participación de sus exportaciones de alto contenido tecnológico, medida por el índice de especialización tecnológica, no es muy superior a la del África Subsahariana, y la participación de las exportaciones del país en las exportaciones mundiales y centroamericanas en las décadas pasadas declinó de manera sistemática.

Desde nuestro punto de vista, una razón fundamental que contribuye a explicar de manera decisiva este poco halagador patrón de inserción internacional, reside en que el país no ha logrado, en el último medio siglo, acumular y desarrollar capacidades y destrezas tecnológicas – ni hecho ningún esfuerzo importante o significativo por desarrollarlas.

Como lo muestra la evidencia, los aumentos sistemáticos en la productividad de un país tienen detrás un proceso de incorporación y extensión sistemática del progreso técnico al conjunto de la economía a través de la transformación de las actividades productivas existentes y la implantación de nuevas, diversificando su aparato productivo y su canasta exportadora hacia actividades de mayor contenido tecnológico y elasticidad ingreso, y la generación de encadenamientos productivos cada vez más densos, que permitan la difusión de las innovaciones tecnológicas a lo largo de todo el aparato productivo y el surgimiento de economías de escala dinámicas.

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Este proceso es lo que hace posible que la fuerza de trabajo encuentre ocupación, cada vez más, en actividades de mayor productividad, junto a su traslado desde actividades de menor productividad hacia las de mayor productividad.

Pero la tecnología no sólo afecta la tasa efectiva o potencial de aumento de la productividad, sino también el número y el tipo de bienes que una cierta economía es capaz de producir competitivamente.

Cuando la brecha tecnológica es muy alta, y un país no logra acumular al menos cierto umbral de capacidades y destrezas tecnológicas y difundirlas a través de su aparato productivo, sólo tendrá capacidad de producir, con sus propias destrezas y capacidades, un número limitado de bienes, aquellos de menor intensidad y exigencia tecnológica, en condiciones de una productividad comparativa muy baja.

Debido a ello, tendrá limitadas posibilidades de expandir y diversificar el número de bienes y servicios que puede producir con cierta intensidad tecnológica, de manera que la fuerza de trabajo permanecerá atrapada en actividades de menor contenido tecnológico y baja productividad.

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Este tipo de actividades de bajo contenido tecnológico pueden competir en el mercado interno y externo fundamentalmente en base a la explotación intensiva de los factores más abundantes y baratos, particularmente la fuerza de trabajo y los recursos naturales.

Este tipo de competitividad,  que se basa en ventajas comparativas de bajo nivel, esto es, derivadas de factores de costo como la existencia de mano de obra barata y el aprovechamiento de materias primas y recursos naturales, implica una permanente tendencia hacia la sobreexplotación de dichos factores.

Ello da lugar a un círculo vicioso de baja productividad y reproducción del atraso, sencillamente porque una economía como esta no requerirá, al menos durante periodos más o menos externos, de procesos endógenos de adopción, aprendizaje e innovación tecnológica para continuar siendo «competitiva», mientras el costo de los factores –fuerza de trabajo y recursos naturales– se mantenga.

(*)Economista

adolfojose@live.com