Solidaridad continental

La democracia ni siquiera actúa usando la solidaridad continental que estos pueblos merecen. Solo eso. Solidaridad continental, pero en acciones, no en declaraciones inútiles que terminan en el cesto de la basura.

alcaraván, Aniceto,

Querida Nicaragua: era el comienzo de los años cincuenta en Managua y comenzaba  yo a dar mis primeros pasos como  locutor en medio de lumbreras como José Dibb McConnell, Rodolfo Arana Sándigo, Mamerto Martínez,  Sofía Montiel,  Zela Lacayo,  Julio César Sandoval,  Lupita Moreno, conocida después como Martha Cansino, Bin Morales y muchas figuras más.

Corrían la misma aventura mía, otros jóvenes como Joaquín Absalón Pastora, José Castillo Osejo, Julio Armas, Eduardo López Meza  y otros.  Era en la recordada Voz de la América Central, afiliada a Radio Programas de México. Los locutores identificábamos pomposamente la estación con esta viñeta: “Por la libertad y solidaridad continental, transmite YNOW, la Voz de la América Central, desde Managua, capital de Nicaragua, América Central”.

La hermosa frase: “Por la libertad y solidaridad continental” me encantaba por su sentido de hermandad de todos los pueblos de América,  por el hermoso anhelo de libertad para todas nuestras naciones. Aunque aquella solidaridad era más que todo entre los machetones y dictadores que por aquellos tiempos abundaban en nuestra América, mis arrebatos juveniles sentían como propia aquella frase tan hermosa y tan unificadora y hermanable.

Poco a poco me fui dando cuenta de que la solidaridad continental no era más que el apoyo radiográfico que solían enviarse unos a otros mandatarios cada vez que daban un madrugonazo, un golpe militar que con tanta frecuencia se daban en aquellos días, como el que dio Bastita al presidente Prío Socarrás en Cuba en marzo de 1952, ignorando que siete años más tarde entraría don Fidel con la dictadura más longeva de la América Latina.

La emisora aquella, la Voz de la América Central, que fue en su tiempo la catedral de la radio en Centroamérica,   transmitía en onda corta y a mediados de los años cincuenta don Manuel Arana Valle  inauguró su planta de onda media, Radio Mundial, infinitamente más nítida que la onda corta, conquistando así el primer lugar, el que mantuvo por largo tiempo.

Volvamos a la solidaridad continental con que se identificaban las emisoras afiliadas a Radio Programas de México. Qué hermoso hubiera sido que ese concepto se hiciese realidad y que, cuando un gobierno atentara en contra de la democracia, de los derechos humanos, del orden establecido en la Constitución, y en fin, se convirtiera poco a poco en una tiranía, en una dictadura,  saltaran como una sola voz todos los gobiernos de América condenando los abusos, y no solo con palabras, con simples comunicados lamentando situaciones o solidarizándose en documentos que generalmente son letra muerta, sino que usando todos los instrumentos que tienen a su alcance: no reconocimiento de ningún régimen que llegue al poder obviando las elecciones o sea la voluntad popular expresada en la urna electoral, retiro inmediato del embajador designado en el país  que viole los principios democráticos,  anulación de acuerdos comerciales con el país en cuestión.

La democracia es el mejor sistema político que el hombre ha encontrado para vivir en paz y felicidad y todos debemos defenderla, nos obliga moralmente esa solidaridad continental que proclamaban las emisoras de antaño.

Los gobiernos antidemocráticos que no respetan a sus pueblos y que solo respetan a sus camaradas nunca vacilan. A Maduro lo apoyan abiertamente Cuba, Nicaragua, Ecuador, Bolivia, El Salvador y alguno más en Suramérica. Ortega apoyó a Rusia, sin pedirle permiso a su pueblo ni a su Asamblea obediente en el asunto de Abjasia y Osetia. También recibe tanques de guerra rusos y probablemente recibirá aviones. Cuba envía a Corea del Norte un enorme cargamento de armas camuflado como quintales de azúcar, es descubierto y no pasa nada. Maduro mata estudiantes, pone presos todos los días a funcionarios que no lo apoyan y sigue tan campante.

La democracia ni siquiera actúa usando la solidaridad continental que estos pueblos merecen. Solo eso. Solidaridad continental, pero en acciones, no en declaraciones inútiles que terminan en el cesto de la basura.

El autor es gerente de Radio Corporación y excandidato a la Presidencia de la República en 2011.

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