Así contó LA PRENSA el asalto al Palacio Nacional hace 39 años

Este es el texto que publicó LA PRENSA en agosto de 1978, la última hora de cuando el comando guerrillero "Rigoberto López Pérez" entró al Palacio y aún nadie sabía bien qué era lo que pasaba

Toma del Palacio Nacional, Managua, Edén Pastora

Portada del diario LA PRENSA del 23 de agosto de 1978

El 22 de agosto de 1978, el comando guerrillero «Rigoberto López Pérez» conformado por 30 miembros del  Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), se tomó el Palacio Nacional como medida de presión al gobierno de Anastasio Somoza Debayle para que liberara cientos de presos políticos y cumpliera sus exigencias. Diputados y senadores desarrollaban una sesión en el plenario cuando los guerrilleros, al mando de los comandantes “Cero” (Edén Pastora), “Uno” (Hugo Torres), y “Dos” (Dora María Téllez) entraron y los tomaron de rehenes. Durante dos días estuvieron secuestrados.

Esta fueron las informaciones que publicó LA PRENSA los días 22 y 23 de agosto de 1978.

Última hora, balacera en el Palacio Nacional

Un combate entre supuestos elementos armados que penetraron al Palacio Nacional y miembros de la Guardia Nacional se estaba desarrollando este mediodía en Managua. La situación hasta la hora de nuestro cierre era confusa.

Soldados boinas verdes llegados hasta el parque central se arrastraban disparando tratando de acercarse al Palacio en donde se encontraban en sesión Cámaras de diputados y senadores.

Como a las 12:30 de la tarde se escuchó tremenda explosión en las puertas principales del Palacio, mientras continuaba el intercambio de tiros.

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Según se informó desde el lugar de los hechos, a esa hora había gran cantidad de personas dentro del edificio quienes no pudieron salir.  Al parecer, hombres armados, que penetraron en dicho edificio contestaban al fuego de la Guardia Nacional con ametralladoras desde el sector suroccidental esquina opuesta donde fue el Gran Hotel.

La balacera era intensa y muchas personas que se encontraban en esos momentos en la zona tuvieron que lanzarse al suelo para no ser alcanzadas por las balas.

Los teléfonos del Palacio Nacional fueron cortados y no podía establecerse comunicación con ninguna de las oficinas del edificio.

Monseñor Miguel Obando y Bravo, atrás Monseñor Manuel Salazar Espinoza, con las primeras personas que abandonaron el Palacio Nacional.

Palacio cerrado

Varios choferes de taxis que usualmente se encuentran en las cercanías del parque central dijeron que las puertas fueron cerradas apenas se escucharon los primeros disparos. A la una de la tarde llegaron más refuerzos de la Guardia Nacional mientras se comenzó a sospechar que pudieran haber secuestrados dentro del edificio.

Un testigo cuenta cómo ocurrió el asalto

Según versión de varios testigos, entre ellos el periodista Ignacio Briones Torrres, quien se encontraba en el segundo piso a la hora del asalto, todo ocurrió en menos de dos minutos.

Briones Torrres se encontraba en el pasillo nororiental del segundo piso que comunica a la Dirección General de Ingresos con la Cámara de Diputados cuando vio venir de Ingresos hacia la Cámara a un pelotón de militares vestidos de verde olivo y con el clásico uniforme de la EEBI que lleva un triángulo amarillo en el brazo derecho.

-¿Ya viste? le dijo una persona que lo acompañaba, y Briones Torres le contestó:

-Deben andar cuidando a un grandote.

“Sin embargo -agregó Torres para LA PRENSA- de repente vi que uno de los supuestos militares encañonó a uno de los guardas del Palacio y lo desarmó y al unísono comenzaron a sonar una andanada de tiros.

“En la baranda del segundo piso del Palacio, que queda frente a la puerta principal del edificio, estaban dos guardias más y al fondo en la baranda del corredor noroccidental estaban dos guardaespaldas del Ing. Luis Pallais Debayle. No vi si ellos abrieron fuego, pero los supuestos militares aparentemente dispararon contra ellos.

“Los supuestos militares entraron en formación sesgada y con los rifles en posición de ataque. Cuando escuché los primeros disparos creí que se trataba de un enfrentamiento entre la misma Guardia.

“Después que sonaron los primeros disparos varios de los hombres que entraron en formación penetraron en el recinto de la Cámara de Diputados, y no sé si hubo tiros allí, mientras otros trataban de abrir las puertas laterales del recinto,

Dos guardias heridos

“Cuando bajé las escaleras para ganar la calle, aún no entendía lo que pasaba y al salir a la puerta principal del Palacio vio a un guardia herido que se retorcía de dolor en el suelo y a otro que junto a una columna exterior, cerca e la puerta, se sobaba una pierna herida.

“Cuando estaba en la calle, ya había gente armada en la azotea y comenzaron a escucharse tiros desde Comunicaciones. Al parecer disparaban los guardias de este último edificio”.

Según la versión de Briones Torres y otros testigos entrevistados por LA PRENSA, los guerrilleros que se tomaron por asalto la Cámara de Diputados, penetraron al Palacio por la puerta oriental, subieron las escaleras siempre en formación y aparentemente algunos de ellos penetraron en Ingresos.

Estos, según informes, llegaron en un camión aparentemente militar.

Otro grupo armado aparentemente penetró por la puerta occidental y no se sabe si algún grupo pudo haber entrado por la puerta principal eliminado a los guardias que estaban en ella.

El operativo, según los testigos fue asombroso y relampagueante.

Arzobispo Obando y Bravo: Vamos lento. Está duro

Vencido a las nueve de la mañana el plazo “definitivo” de los guerrilleros para que el gobierno nicaragüense cumpla sus exigencias, no se habían producido a las 11:00 las anunciadas ejecuciones de personalidades escogidas.

A esa hora, aproximadamente, llegaron los obispos nicaragüenses y los embajadores de Panamá y Costa Rica, quienes actúan como mediadores entre el comando rebelde y el gobierno del general Somoza.

El arzobispo de Managua, al ingresar al recinto del congreso, declaró: “La cosa va lenta. Está dura. Pero no se preocupen”. Luego los cinco se dirigieron a otro sector del vetusto edificio de tres plantas, para conversar con los responsables del comando, conocidos como “Cero”, “Uno” y “Dos”.

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Nada se ha dicho sobre el vencimiento del plazo dado al gobierno para liberar a un centenar de presos políticos, entregar millones de dólares, proporcionar aviones para la salida de los guerrilleros de Nicaragua, y autorizar la difusión de proclamas revolucionarias del Frente Sandinista.

No se sabe nada sobre las respuesta del gobierno que trajeron los obispos y diplomáticos. Los guerrilleros no han hablado sobre un nuevo plazo, ni sobre posible prórroga.

A las 9:15 de la mañana el corresponsal de Acan-Efe Filadelfo Martínez informó desde el recinto del parlamento que todo seguía en tensión por la presencia de francotiradores del ejército en techos de edificios vecinos al Palacio Nacional.

En respuesta, los guerrilleros distribuyeron a los principales rehenes, ministros y diputados, en distintas salas del edificio y dijeron que si la Guardia Nacional atacaba, estaría seguramente disparando contra un funcionario del gobierno.

Los sandinistas no se ven cansados, a pesar de casi veinticuatro horas de tensión dese que comenzó el operativo. Un guerrillero herido estaba siendo atendido por dos médicos rehenes. Se trata del identificado como “seis”.

Llegan minutos antes

Los embajadores de Panamá y Costa Rica, que junto con el arzobispo Obando y Bravo hacen de intermediarios en las negociaciones con el gobierno no había regresado al recinto cuando faltaban sólo unos minutos para la culminación del último plazo. Pero los guerrilleros parecen haber obtenido la información de que llegarían de un momento a otro con las respuesta definitiva del gobierno del presidente Somoza.

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Mientras tanto, tres heridos más habían sido localizados en el Palacio. La Cruz Roja llegaría para retirarlos. Una de las bajas del Ejército de Nicaragua, oficialmente confirmada ya es el teniente Ricardo Yllesca, muerto a balazos.

Arias Ramos de rehén

Los guerrilleros lograron la captura del Juez del Crimen Roberto Arias Ramos, quien se encontraba en el recinto entre los rehenes. Identificado, fue atado de pies y manos y llevado a otro lugar del edificio, probablemente donde también se encontraban los diputados maniatados.

En el recinto legislativo sólo se encontraban ya los civiles que asistían a las sesiones del Congreso como espectadores, los empleados de menor rango y los periodistas, además de varios guerrilleros fuertemente armados.

Temían asalto

La madrugada había sido tensa. Se temía un asalto del ejército y los guerrilleros nos obligaron a echarnos al suelo, siempre apuntando las armas sobre nosotros. El asalto afortunadamente, no se produjo, pero no cedió la tensión.

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A las 3:35 de la madrugada finalizaron las conversaciones entre el grupo guerrillero y los embajadores de Panamá, Carlos Manuel Boyd Arias, y de Costa Rica, Virgilio Chaverrí.

Después que hubo el cese de fuego, entre los miembros de la Guardia Nacional y del FSLN, militares y un agente civil se mantienen en una de olas bancas del parque central

Boyd dijo antes de abandonar el Palacio que las negociaciones “marchan por buen camino” y que regresaría más tarde, antes de la hora límite dada por los guerrilleros, las ocho de la mañana, para comunicar la respuesta de Somoza, quien desde su despacho en “El Bunker” a pocos cientos de metros del Palacio tomado sigue la marcha de los acontecimientos.

Tanto los rehenes como los guerrilleros han agradecido la labor mediadora de los tres altos miembros del clero nicaragüense y de los embajadores de Costa Rica y Panamá. Para nosotros, estas visitas y conversaciones son una esperanza.