Necesaria ley como la 492 de Panamá

El objetivo de la ley, que aún tiene que ser sancionada y reglamentada, es reducir en un 20 por ciento el uso del plástico altamente contaminante en el país

elecciones municipales

El pasado jueves 10 de agosto el parlamento de Panamá aprobó una ley pionera en Centroamérica. Se trata de la Ley 492, que prohíbe el uso de bolsas plásticas desechables en cualquier establecimiento comercial.

El objetivo de la ley, que aún tiene que ser sancionada y reglamentada, es reducir en un 20 por ciento el uso del plástico altamente contaminante en el país y que los establecimientos reemplacen progresivamente, las bolsas plásticas por alternativas menos contaminantes como bolsas biodegradables, bolsas reutilizables, de cartón, de tela, o de hilo.

Con esta ley, Panamá entra al club selecto de países del mundo que han tomado medidas drásticas ambientales, con legislación pertinente, para eliminar el consumo de bolsas plásticas como: Irlanda, Argentina, Australia, México, Reino Unido, China, España, Estados Unidos, Francia, Alemania y Senegal.

En Indonesia, una de las naciones que más contamina los océanos con basura plástica, el biólogo Kevin Kumala, oriundo de la paradisíaca isla de Bali, ha inventado bolsas biodegradables a partir de la yuca, un producto agrícola abundante en ese país y también en Nicaragua, por lo que aquí también se podría usar para fabricar bolsas biodegradables.

El bioplástico es tan inofensivo que los animales marinos o terrestres lo pueden comer. Hasta se disuelve con agua caliente y su creador demuestra con su propio ejemplo que puede ser ingerido por el ser humano sin problemas.

A Kumala se le ocurrió que había que hacer algo cuando vio en un día lluvioso, cómo en Bali los motociclistas desfilaban con sus ponchos de plástico que usarían unas cuantas veces y luego los descartarían. La creciente afluencia turística a Bali ha convertido la basura plástica en un serio problema, particularmente porque solo el 5 por ciento de la misma se logra reciclar.

Aunque en Nicaragua estamos lejos de prohibir el uso de bolsas plásticas de un solo uso con una legislación similar a la Panamá y de incentivar su reemplazo por medio de bolsas reutilizables, o bolsas biodegradables como las que está introduciendo Kumala, sí podemos hacer una campaña educativa para formar la consciencia ciudadana del daño ambiental que produce la basura y su efecto negativo en el turismo.

Quizás se podría legislar para incentivar el establecimiento de una fábrica que utilice la yuca para producir bolsas biodegradables, tal como se legisló para incentivar la inversión en energía renovable, particularmente eólica, cambiando así gradualmente la matriz energética.

También se podría introducir incluso —por medio de ordenanzas municipales— cambios en la recolección de basura, máxime ahora que estamos en una campaña municipal en la que el manejo ambiental debería de ser un tema importante, con miras a preseleccionar la basura en diferentes contenedores, facilitando así el reciclaje del plástico, el aluminio, el vidrio y el papel o cartón.

Son pocas las iniciativas privadas que existen en este sentido en los destinos turísticos más concurridos: San Juan del Sur, Granada, Ometepe, León y la propia ciudad de Managua. Recientemente en un artículo enfoqué dos iniciativas loables en Ometepe, donde se utilizan las botellas de plástico en la construcción, a partir de “eco-ladrillos” y “eco-bloques”.

En cuanto a la concienciación de los turistas y a la selección de la basura, es loable el esfuerzo que realiza la Reserva Natural Volcán Mombacho (RNVM), que maneja la Fundación Cocibolca, la cual es visitada anualmente por más de 20,000 turistas nacionales y extranjeros.

La Reserva tiene la certificación internacional de Rainforest Alliance por conservar la biodiversidad y tomar medidas estrictas de concienciación y protección ambiental. Al entrar a la RNVM, donde los turistas abordan el camión para subir a la Reserva, así como en la cima o el Centro de Visitantes, hay seis basureros de distintos colores para desechos orgánicos, papel o cartón, desechos en general, bolsas plásticas, latas de aluminio y vidrio.

Toda la basura que se colecta allí tiene un destino diferente y un manejo adecuado para reducir al mínimo su impacto ambiental.

Concluyo que es necesaria una legislación ambiental en Nicaragua para regular el uso de las bolsas plásticas, incentivar el uso de bolsas biodegradables o al menos reutilizables, y la introducción de contenedores de basura selectivos para separar aquella basura que se puede y se debe reciclar, de la basura orgánica.

El autor es periodista, exministro, exdiputado y directivo de la Fundación Cocibolca.

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