Zona de Strikes: «Felo» Ramírez, una voz que no se apagará nunca

Felo Ramírez hizo que los oyentes vieran imágenes de los partidos, mucho antes que la televisión popularizara sus transmisiones de beisbol

Yanquis y Boston

Edgard Rodríguez C.

Mucho antes que las transmisiones de beisbol por televisión se popularizaran, los oyentes podían ver las imágenes de los partidos a través de la voz de “Felo” Ramírez, cuya descripción te transportaba al estadio y te atrapaba en un sinfín de emociones.

Pero debajo de la singularidad que le permitía su privilegiada voz y la premeditación que daba a cada cosa que salía de su boca, en “Felo” había un extraordinario ser humano, que nunca alardeó de sus éxitos y que convirtió la sencillez en su carta de presentación.

La gente admiraba a “Felo”, porque era admirable. No solo era una voz sonora y prodigiosa, sino que también tenía a mano el adjetivo correcto para dimensionar el hecho y el verbo preciso para agitar la emoción, sin despegarse de la exactitud.

Nacido en Bayamo, Cuba, el 22 de junio de 1923, Ramírez logró traspasar el tiempo, las generaciones se sucedían y él estaba siempre en el horizonte. Lo escucharon nuestros abuelos, nuestros padres y aún nosotros, porque transmitió beisbol durante 72 años.

Y por donde pasó, incluso aquí, “Felo” no solo dejó huellas que lo harán perdurar para siempre, sino que tuvo una gran influencia entre los locutores en español, que podían acercarse a él tras un consejo o entrevista y sentirlo cerca, como a un amigo.
“Qué pasión la que había en Nicaragua por el beisbol”, me dijo en 1991 en Cuba. “Ahí hubo gente que era capaz de irse a tiros por su equipo”, agregó Ramírez, escuchado aquí en principio en 1950 en la Gran Cabalgata Gillette.

Ramírez también transmitió en nuestra liga profesional, lo mismo que en Puerto Rico o Venezuela. En Puerto Rico incluso hay una estatua en su memoria. A Nicaragua regresó en los años 2000, traído por Miguel Castillo.

“Felo” dedicó su vida al beisbol y alcanzó la excelencia, tanto que en el 2001 fue ingresado al Salón de la Fama del beisbol, pero antes de ese reconocimiento, ya había entrado para siempre en el corazón de sus oyentes.

Junto al argentino Buck Cannel y el ecuatoriano Jaime Jarrín, son los únicos narradores latinos dentro del Salón de la Fama de Cooperstown, donde hay grabaciones que conservan la voz de «Felo» narrando el hit 3000 de Clemente en 1972, el jonrón 715 de Hank Aaron en 1974 y el Juego Perfecto de Don Larsen en 1956.

Una voz de esa magnitud, no se apagará nunca.

Siga a Edgard Rodríguez por Twitter: @EdRod16

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