Molécula en la alimentación de las abejas obreras les impide ser reinas

La dieta en las abejas juega un papel importante porque determina si una larva de abeja se convertirá en un trabajador o una reina, ya que las larvas obreras sólo se alimentan de jalea real sus primeros tres días de vida antes de pasar a la dieta de pan de abeja

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La producción de miel es una de las fuentes de ingreso en varias comunidades. LA PRENSA/PEXELS

Una molécula en la alimentación de las abejas obreras retrasa su desarrollo, lo que les impide convertirse en reinas, según un estudio de un equipo científico de la Universidad de Nanjing, en China, publicado este jueves en la revista PLOS Genetics.

El equipo encabezado por Xi Chen asegura que las microRNA, unas moléculas reguladoras de las plantas, están muy presentes en el llamado pan de abejas, la mezcla de polen y miel que es la base fundamental de la dieta de las abejas obreras.

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Esa dieta determina el desarrollo de las larvas, al retrasarlo y mantener inactivos sus ovarios, a diferencia de las abejas reina, que se alimentan únicamente de jalea real, según los científicos.

Los investigadores ya sabían desde hace tiempo que la dieta juega un papel importante en el complejo proceso que determina si una larva de abeja se convertirá en un trabajador o una reina, ya que las larvas de obreras sólo se alimentan de jalea real sus primeros tres días de vida antes de pasar a la dieta de pan de abeja.

Reinas se alimentan mejor

Las reinas, sin embargo, se atiborran toda la vida de jalea real, una sustancia secretada por las glándulas hipofaríngeas de la cabeza de las abejas obreras jóvenes conocidas como guardianas.

El pan de abeja contiene niveles mucho más altos de microRNA de plantas que la jalea real, por lo que Xi y su equipo decidieron investigar si estas moléculas, que regulan la expresión génica de las plantas, podría afectar el desarrollo de las castas de abejas.

Y encontraron que las abejas criadas en laboratorio con pan de abeja al que se le agregaron microRNA de plantas se desarrollaron más lentamente y tenían un cuerpo más pequeño y ovarios más pequeños que las larvas desarrolladas sin ese suplemento. Las microARN de las plantas también tuvieron un efecto similar en las larvas de la mosca de la fruta, agregaron los científicos.

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El estudio demuestra que la historia de la formación de castas entre las abejas es más compleja que la idea tradicional que atribuye todo a la jalea real, al tiempo que identifica una función previamente desconocida de las microRNA de plantas en el desarrollo larval y en la evolución de las especies.

«La regulación del desarrollo de las abejas por las microARN de las plantas muestra una adaptación evolutiva para el éxito de las colonias a través de la asociación entre dos especies», dijo Xi. EFE

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